Las bancas de diputados que se renuevan en las elecciones

La oposición arriesga el doble de escaños que el oficialismo porque debe renovar los que obtuvo en 2009, cuando ganó en distritos clave. Figuras de varios bloques terminan sus mandatos. Una situación particular se da en La Rioja, donde la banca que debe renovar el kirchnerismo está en manos del ahora disidente Jorge Yoma. Yoma-Piumato-CGT-Moyano-ausentesNSIEIRA_CLAIMA20130423_0029_17

Entusiasmados con las “masivas protestas” contra el Gobierno, que no convocan ni conducen, los partidos opositores se ilusionan con realizar una excelente elección en octubre para vencer al kirchnerismo, frustrar la supuesta reforma constitucional que los desvela y volver a controlar el Congreso, o al menos la Cámara de Diputados, como tras las legislativas de 2009. Los opositores tendrán que hacer un gran esfuerzo y sumar entre todos un caudal electoral que hasta ahora no han logrado para poder desplazar al kirchnerismo y sus aliados de la mayoría que ostentan en ambas Cámaras del Parlamento. El conglomerado opositor pone en juego en esta elección legislativa el doble de las bancas que arriesga el oficialismo –una cantidad que incluso aumenta considerablemente en distritos claves como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Mendoza– y debe revertir, además, una ecuación desfavorable en la mayoría de las provincias que administran gobernadores alineados con el gobierno nacional. En el Senado, la situación es diferente, el oficialismo pone en juego más de la mitad de las 24 bancas que renuevan ocho provincias.

La oposición no sólo necesita hacer una mejor elección legislativa que la que realizó en 2009, cuando venció al kirchnerismo en distritos claves, sino que deberá sortear la guerra de egos –muchas de sus principales figuras partidarias aspiran a renovar sus mandatos que expiran en diciembre– para tratar de confluir en uno o al menos pocos frentes electorales que los posicione como alternativas al oficialismo. Son cuestiones que no parecen nada fácil de resolver a poco más de un mes del vencimiento del plazo para la presentación de alianzas electorales y listas de candidatos para las primarias que se realizarán en agosto. Tampoco si se repasa el mapa electoral y lo que cada uno pone en juego. En la estratégica provincia de Buenos Aires, para mantener su propia fuerza el kirchnerismo debe renovar 13 bancas de diputados, incluidas las de su aliado Martín Sabbatella (de licencia por su asunción como titular de la Afsca) y la del díscolo sindicalista de los canillitas Omar Plaini, alineado con la CGT moyanista y que no acompañó varias de las iniciativas del oficialismo. Mientras, los partidos opositores pondrán en juego 22 asientos en la Cámara baja.

Entre los doce diputados del kirchnerismo que terminan su mandato, figuran varias de sus espadas parlamentarias que aspiran volver a tener un lugar en la boleta del Frente para la Victoria, como Diana Conti, Héctor Recalde y Remo Carlotto, así como autoridades del bloque como Juliana Di Tullio y la laboriosa secretaria parlamentaria Teresa García y otros referentes K: Carlos Kunkel, Carlos “Cuto” Moreno y Edgardo Depetri.

Los partidos opositores arriesgan en territorio bonaerense la suerte de muchas de sus figuras, que aspiran a mantener un protagonismo parlamentario y que tienen apetencias políticas propias para 2015. La UCR renueva cuatro bancas, entre ellas la de su último candidato presidencial Ricardo Alfonsín. El PJ disidente es el que más pone en juego en esta elección: seis bancas, entre ellas la de su principal referente, Francisco de Narváez; su armador político Gustavo Ferrari e impulsores de un frente nacional del peronismo anti-K, como Claudia Rucci, o vinculados al macrismo, como Eduardo Amadeo. A ellos, hay que sumar a Felipe Solá, que ya lanzó en soledad su candidatura, y las bancas de sus dos únicos y fieles aliados en la Cámara baja: Raúl Rivara y Roberto Muillerón.

En el FAP, terminan su mandato la jefa del GEN, Margarita Stolbizer, y su escolta parlamentaria, Gerardo Milman, además de Graciela Iturraspe, de la Unidad Popular –que alcanzó un escaño en 2009 alineada con el sabbatelista Nuevo Encuentro–, y otros dos potenciales aliados como los ex CC Horacio Piemonte y Marcela Rodríguez. El PRO, en tanto, debe renovar las únicas tres bancas que consiguió en la provincia.

Aun con la expectativa de contar –según afirman– con un electorado más afín, el panorama opositor tampoco es demasiado alentador en la ciudad de Buenos Aires: debe renovar doce bancas contra una sola del oficialismo. El PRO pone cinco en juego, contando las de Gabriela Michetti, Paula Bertol y Laura Alonso. En Proyecto Sur completan el mandato sus tres únicos diputados, encabezados por Fernando “Pino” Solanas. Lo mismo ocurre con Liliana Parada, quien llegó a la Cámara baja por el espacio del cineasta y ahora integra el FAP. Alineados, por ahora, en distintos frentes electorales, Elisa Carrió y Alfonso Prat-Gay también concluyen sus mandatos, lo mismo que el jefe de la bancada radical, Ricardo Gil Lavedra. El único oficialista que termina su mandato es Carlos Heller, de Nuevo Encuentro.

Algo similar sucede en Córdoba. El oficialismo cordobés renueva las dos únicas bancas que responden al delasotismo; mientras que la UCR debe ratificar tres (incluido Oscar Aguad), lo mismo que el juecismo, que integra el FAP. En tanto, el kirchnerismo apenas pone una banca en juego.

En Santa Fe, la disputa es algo más pareja, aunque la oposición también arriesga el doble de bancas. El socialismo, que comanda la gobernación, renueva tres: la propia de Alicia Ciciliani y la de dos aliados provinciales (una del PDP y una de la CC). El PJ opositor debe renovar dos y la UCR, una. El kirchnerismo pone en juego tres, entre ellas la del jefe de la bancada Agustín Rossi. Mendoza es otra de las provincias donde los opositores tienen más para perder que el oficialismo: la UCR renueva dos bancas, el PJ anti-K, una (la del jefe de la bancada del Peronismo Federal y ex cobista Enrique Thomas), y otra los demócratas (la del aliado macrista Omar Demarchi); contra una del FpV.

Lo mismo sucede en Entre Ríos, donde el kirchnerismo gobierna y renueva sólo un diputado frente a los otros cuatro legisladores que terminan su mandato y que responden a distintas fuerzas de la oposición. En San Luis, las tres bancas que se disputan están en manos del PJ opositor que conducen los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá. Catamarca y Corrientes mantienen la relación dos a uno entre opositores y oficialistas que deben convalidar escaños.

El oficialismo, en tanto, sólo arriesga más bancas que la oposición en Tucumán, donde el FpV renueva tres de las cuatro en juego; Chubut donde mantiene las dos que se disputan; San Juan, dos de tres, lo mismo que en Misiones, Jujuy, Salta y La Pampa. Además de Santiago del Estero, donde sus aliados del Frente Cívico ostentan las tres bancas que se renuevan, y en Neuquén, donde otro aliado, el MPN, tiene dos de las tres que se disputan en octubre.

Una situación particular se da en La Rioja, donde la banca que debe renovar el kirchnerismo está en manos del ahora disidente Jorge Yoma. Algo parecido se reproduce en Santa Cruz, donde la única banca de las tres que están en juego la ocupa Blanca Blanco, la esposa del gobernador Daniel Peralta, enfrentado con el gobierno nacional. Aun realizando una mala elección en esos distritos, el FpV podría recuperar otras dos bancas.

El recambio en la Cámara de Senadores

A diferencia de la Cámara de Diputados, en el Senado, el Frente para la Victoria deberá renovar en las elecciones de octubre las bancas obtenidas en 2007, cuando la boleta presidencial de Cristina Fernández arrastró un importante caudal de votos hacia sus candidatos legislativos. En total se renuevan 24 bancas de las 72 que conforman el cuerpo, dos por la mayoría y uno por la minoría en ocho provincias: Capital Federal, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego.

De un bloque de 33 senadores, el oficialismo pone en juego 12, entre ellos el presidente de la bancada, Miguel Pichetto, el titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Marcelo Fuentes, y el porteño Daniel Filmus. Pero además de los propios, tres aliados estables y un aliado ocasional del kirchnerismo terminan su mandato. Los tres primeros son los dos fueguinos del sabbatellismo, María Rosa Díaz y Osvaldo López, y el neuquino Horacio Lores, del Movimiento Popular Neuquino. El cuarto es el porteño Samuel Cabanchick, que había ingresado originalmente por la Coalición Cívica.

La oposición, en cambio, pone en juego siete bancas. Cuatro de la UCR, una de la Coalición Cívica y dos del peronismo disidente. Podría agregarse el salteño Agustín Pérez Alsina, del conservador Partido Renovador, que también suele votar en contra del oficialismo.

Con la conformación actual, el FpV en el Senado tiene una situación más holgada que sus pares de Diputados, con dos o tres senadores por encima del quórum. Es probable que en Capital Federal no sume más de un senador por la minoría y pierda a su aliado eventual en manos del PRO, que hasta ahora no tiene representación alguna. Mantener los tres votos que suma entre aliados y propios en Tierra del Fuego tampoco será sencillo. En cambio, podría sumar un voto en Salta, ya que ninguno de los tres legisladores acompañan al kirchnerismo. Con todo, fuentes parlamentarias estiman que la situación en la Cámara alta no cambiará mucho, con la posibilidad de perder algunas bancas, pero muy lejos de la principal fuerza de la oposición, la UCR, que posee 14 miembros.

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