San Luis hace vino en el límite con La Rioja

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20130407-201401.jpg Crece una nueva viña en San Luis con malbec, cabernet sauvignon, syrah, bonarda y petit verdot. Socios rosarinos invirtieron en un viñedo de 5 hectáreas, que extenderán a 20 este año por los excelentes resultados agronómicos. En 2014 tendrán su primera vendimia con bodega propia.

Ahora el noroeste de San Luis también tendrá su vino. A 15 kilómetros de Candelaria y a menos de mil metros del límite con La Rioja, sobre la ruta 146, cinco hectáreas con vides de cinco meses resplandecen con un fuerte verde en medio de un abundante monte de algarrobos y quebrachos blancos.

Se llama Finca Candelaria SA, que integran cinco socios rosarinos amantes del vino y concretaron un ensayo con resultados agronómicos, por encima de lo esperado con cinco variedades tintas para elaborar vinos con destino al mercado interno y exportación, en un rango de los $40 por botella de 3/4 litro.

Este invierno ampliarán a veinte las hectáreas, en un campo que tiene hasta 200 para extenderse productivamente. Las variedades implantadas son malbec, cabernet sauvignon, syrah, bonarda y petit verdot.

Suplemento El Campo de El Diario de la Republica visitó el establecimiento junto al director técnico del proyecto, Alfredo Cartellone, y Omar Salvaña, uno de los socios y quien empuja el emprendimiento con viajes semanales desde Rosario.

En Candelaria se desarrolla un proyecto vitivinícola que ha reunido a un grupo de inversores que unen su pasión por los nuevos desafíos con el interés por la cultura del vino, explicó Omar al recorrer las prolijas hileras: “A estas alturas no es necesario explicar la atracción que ejerce sobre la gente la cultura del vino, pues fruto de esa atracción es el creciente auge que tiene el consumo, la producción y todo aquello que rodea al mundo del vino. Lo que probablemente, sí haga falta explicar, es cuál es el desafío.

Esta floreciente viña que crece a 35 kilómetros de Quines está en la misma latitud que muchos viñedos de la provincia de San Juan, por lo que el técnico descartó cualquier riesgo con la amplitud térmica, en esta zona tiene un promedio de 20 grados.

En términos técnicos, le tienen fe a esta dura zona porque presenta una gran eliofanía, una característica que representa la duración del brillo solar u horas de sol.

Los resultados agronómicos son considerados sorprendentes por Omar, ayudados también por la ecasez de lluvias y suelos con buen escurrimiento: “Todos sabemos que Mendoza es la provincia emblemática del vino argentino con casi 800 bodegas, pero esa frontera se fue expandiendo, abarcando otras provincias cuyanas como San Juan y La Rioja, para finalmente extenderse a Salta, Catamarca, Neuquén y Río Negro”. Sin embargo, opinó que San Luis formando parte de la región de Cuyo, no tiene tradición enológica, a pesar de compartir latitud con San Juan y contar con condiciones climáticas apropiadas para el cultivo de la vid.

Es por eso que este grupo de amigos tiene firmes intenciones de encarar el desafío de introducir a San Luis en la codiciada Ruta del Vino.

Aunque no hay registros de que la zona tenga granizadas peligrosas como ocurre cerca de Quines, este año comenzarán a colocar malla antigranizo. De todos modos ya acumulan más de un año con datos meteorológicos del mismo campo recolectados con una estación propia.

Las veinte hectáreas que cubrirán esta primera etapa con viñas, están rodeadas de una ancha cortina rompevientos con monte autóctono, que protege de los abrazadores vientos del norte durante enero y gran parte de febrero.
Antes de plantar en octubre pasado las cinco hectáreas con ejemplares comprados en reconocidos viveros de Mendoza, Cartellone sometió al suelo a un lavado previo con abundante riego por manto, para quitar una excesiva cantidad de sales que contienen esos suelos.

Salvaña conduce un club del vino en Rosario desde hace veinte años, una entidad sin fines de lucro que realiza habitualmente catas de vinos, catas a ciegas y recorridos por todas las bodegas del país. Se llama “Vino Divino”.

El emprendedor proyecta más visibilidad puntana en el universo enológico: “Lógicamente una bodega no hará que se considere a la provincia como productora de vino, pero sí es cierto que en los últimos años en San Luis se han establecido varios proyectos vitivinícolas, con muy buena repercusión en concursos nacionales”.

Omar consideró que una vez demostrado que se puede hacer buen vino con las condiciones climáticas y de terruño reinantes en la región, es una invitación a que se sumen muchos inversores a este “despertar enológico” de la región.

Cartellone mostró ejemplos del inesperado comportamiento de las plantas, puestas hace tan sólo cinco meses. Algunos bonarda dieron racimos.

Si bien actualmente hay cinco hectáreas implantadas, explicó Omar, constituyen una prueba piloto acerca del desarrollo y la expresión de las diferentes cepas seleccionadas para la viña.

El próximo objetivo de Finca Candelaria es montar un laboratorio que les permita vinificar las primeras uvas y poder hacer una proyección acerca de la calidad del producto final para elaborar una estrategia de comercialización en el mercado interno y analizar la posibilidad de exportar parte de su producción.

En una etapa posterior el emprendimiento incorporará inversores “amantes del vino” que deseen elaborar los suyos propios utilizando la infraestructura existente y bajo la tutela del ingeniero agrónomo Cartellone y del enólogo de la empresa, que aún no está definido.
“En esa instancia el proyecto contará con cabañas ubicadas estratégicamente linderas al monte nativo y al viñedo para que los inversores puedan disfrutar con sus familias de la vida al aire libre y envueltos por el glamour de la producción de la bebida nacional”, proyectó Salvaña.

La decisión de invertir en el extremo noroeste de San Luis fue porque uno de los socios ya tenía el campo. Desde la entrada se ve claramente el característico arco con un puesto policial en el límite con La Rioja.

Las tres hectáreas implantadas con cinco varietales están divididas en tres cuarteles de 1,7 hectárea cada una. Toda la superficie está regada con un sistema moderno de goteo con mangueras suspendidas sobre el primer hilo.

El agua la obtienen con una reciente perforación propia y desde sesenta metros de profundidad, con gran caudal y muy buena calidad, según los análisis encargados.
Cerca del viñedo, otro ensayo con almendros y duraznos parece incubar nuevos proyectos frutícolas para la finca.