Esta vendimia será la más pobre de los últimos 10 años

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Dentro de lo negativo que puede ser cosecha corta, en tiempos de festejo puede resultar una buena noticia para la vitivinicultura que la vendimia 2016 oscile entre 19,6 millones y 20,6 millones de quintales.

De acuerdo a Los Andes, el dato, según el último ajuste del pronóstico del INV, representa una merma del orden del 10% respecto del piso de 22 millones estimado en febrero pero, sobre todo, asegura que la industria tendrá casi 4 millones de quintales por debajo de la vendimia 2015, lo que la coloca como la más pobre de la última década y, por tanto, promete tonificar precios.

Según el relevamiento del área vitícola del organismo, en los viñedos de Mendoza hay por recolectar 13,4 millones de quintales, o 12,8 millones en el peor de los casos, saldo de caprichos meteorológicos que derivaron en granizo y peronospora a causa de las frecuentes lluvias. Para la provincia, basta para equiparar la temporada con la de 2000, cuando la producción totalizó 12,9 millones de quintales.

Al repasar los oasis, el Este, de mayor volumen histórico, registra una merma notable: con 5,8 millones de quintales, la uva es 33% más escasa que el año pasado, seguida por el Norte (20% menos) y el Valle de Uco.

“El que curó a tiempo seguramente no tuvo inconvenientes con la peronospora. A causa de heladas tempranas y muchos días nublados hubo una especie de “raleo natural” de los racimos por falta de cuaje y, si bien la cosecha viene atrasada de 15 a 20 días, es algo manejable con una producción menor”, analizó el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Carlos Tizio.

En cuanto a la incidencia por variedades, entre las blancas que habitualmente inician la cosecha y de acuerdo a los expertos, la chardonnay aparece como una de las afectadas, con pérdidas del 25% al 30%. Y aunque aún restan algunos días para empezar a cosecharla, desde el organismo estiman que la emblemática malbec podría resignar un 20% interanual, con las implicancias previsibles en precios que venían “planchados” los últimos años.

A juicio de Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, “el pronóstico se ajusta bastante a la realidad. Aunque las dos últimas semanas ayudaron mucho a la calidad en los viñedos, hay una cosecha más chica por las características del año. En ciclos anormales es difícil pronosticar”.

Como hace 25 años
En el sector primario la mirada difiere en cuanto a las cifras de pérdidas por casi el doble. “Creemos que la merma llega al 40%. No sólo por las granizadas sino por exceso de lluvias y la imposibilidad de los productores de curar. Los sistémicos no sólo están en falta sino que son carísimos y cuando ingresa la peronospora es difícil neutralizarla”, consideró Daniel Rodríguez, de la Asociación de Viñateros de Mendoza.

Por su parte, el gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, Mauro Sosa, señaló que “de verificarse al final de la vendimia la estimación de alrededor de 13.000.000 de quintales, porque las opiniones coinciden que sería menor aún, nos acercamos a la cosecha de   1998 o 2000. Hasta aquí, sería la producción de uvas más baja de los últimos 20 años”. Antecedentes previos la muestran comparable a 1991, con 13,5 millones.

Como sea, todos coinciden en que se afianza la lógica tonificación de precios que Pina calificó como “previsible, algo que está ocurriendo, atado a la relación bodega-productor y las necesidades de cada uno”.

Los datos también eran esperados por el Gobierno, que tiene el acuerdo diversificador con San Juan en la gatera. El objetivo es poner porcentajes al mix que implica destinar uva a mosto y a otros fines comerciales, a fin de recuperar el equilibrio del mercado a través de un nivel de existencias a la fecha de liberación del vino nuevo acorde para liquidar una crisis atribuible a un sobrestock equivalente a 2 meses de despachos al consumo.

El objetivo es llegar al sábado 5 con el pacto firmado y hoy puede ser un día clave para pulir términos con el gobierno sanjuanino.

Espumantes: dudas acerca de la exención del impuesto

Mientras la campaña 2016 empieza a definir su rumbo comercial, los establecimientos elaboradores de espumantes están a la expectativa. Sucede que el decreto  que prorroga la exención de la tasa del 12% vence el 30 de abril y ya hay trascendidos de que la Nación eliminaría definitivamente esa ventaja impositiva para el sector, que desde 2009 venía renovándose a cambio de un incremento de inversiones.

“Tenemos que ver cómo seguimos. Existe el camino legislativo que tiene media sanción del Senado, pero no hay que descartar que se renueve el decreto aunque sería ideal no tener que recurrir otra vez a ese recurso. Hay una gestión muy importante de la Provincia ante la Nación para demostrar por qué ha sido beneficiosa la medida”, repasó Pina.

El ministro de Economía local, Enrique Vaquié, ya pidió “información cuantificada” para justificar ante la Nación la utilidad  de mantener tal ventaja.

En la industria asumen que el riesgo de perder el beneficio para los espumantes responde a la decisión de recortar ayudas. Pero confían en el efecto de un informe de los resultados obtenidos en los últimos 10 años gracias a la quita. Allí se detalla el nivel de inversiones y la evolución del consumo desde 2005, entre otras cuestiones.