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El gobierno focaliza todo en el pago de los salarios: el motor de la economía de La Rioja. Trata que eso no falle para no provocar ninguna reacción social, pero de allí en más todo está por verse.

Mauricio Macri cumple con la palabra: los fondos para los sueldos no faltarán, pero los otros gastos están en revisión. Primero Sergio Casas reclamó 400 millones de pesos por la obra pública paraliza, luego el Ministerio de Infraestructura dijo que eran 900 millones de pesos, para posteriormente el gobernador volver a la cifra primaria.

Lo cierto que todo lo que llega es compromiso en comunicados de prensa, ya que la relación de algunas empresas constructoras con el poder político es la piedra en el zapato, reconocida por la propia Cámara de la Construcción. Un empresario reclama 55 millones de pesos, aunque toma café como si nada sucediera.

La Casa de las Tejas trata de presentar cada gestión como la mejor, pero lo que no se informa que previamente existe una auditoria. La relación de la clase política con la compra de insumos, siendo un solo ejemplo, no la deja pasar la Casa Rosada.

Con un gobierno de bolsillos “flojos” y una dirigencia a la deriva, aunque algunos con un buen pasar económico, ha provocado que la grieta en el mismo peronismo se acentúe aún más. La foto de Néstor Bosetti casi “colado” con Ramón Díaz y Mauricio Macri evidenció que el justicialismo está a punto de colapsar.

Bosetti buscó mostrarse como el hombre que llega a la Casa Rosada sin intermediarios, aunque ese gesto haya desmerecido la tarea titánica de Sergio Casas que es acosado por el macrismo por el pasado inmediato.

En Buenos Aires no diferencian hermanos, sobrinos, primos y amigos a la hora de “googlear” el nombre de una empresa con el funcionario. Por ello, todo es mirado con una lupa, sin considerar que Julio Martínez es el ministro de Macri.

En ese marco, se mueve el gobierno y todo el peronismo que está sin fondos, con dirigentes que solo piensan en el 2019, aunque hay que pasar las legislativas, y otros que buscan que nadie cambie, aunque Macri no es ni Néstor ni Cristina, ni Julio De Vido.

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