CaNpAJLWQAEi8ShLa Justicia federal de Córdoba tomó la iniciativa y comenzó de oficio una investigación sobre presuntos ilícitos en la administración de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea), luego de que se conoció que el año pasado la empresa tuvo una pérdida operativa de 1.400 millones de pesos, sin que se fabricara ninguna aeronave.

La fiscal federal n° 3 de Córdoba, Graciela López de Filoñuk, dijo a La Voz del Interior que al tomar conocimiento de la “noticia criminis” inició las actuaciones de oficio ante presuntos ilícitos que se habrían cometido en la empresa estatal.

La semana pasada, La Voz del Interior difundió los resultados de una auditoría externa que realizó la consultora internacional Deloitte a pedido del Ministerio de Defensa, que arrojaba millonarias pérdidas en la empresa y ponía en evidencia graves irregularidades.

Fuentes de Fadea habían anunciado que la presidenta de la fábrica, Cristina Salzwedel, presentaría una denuncia penal contra todos los integrantes de los dos últimos directorios, encabezados por los kirchneristas Raúl Argañaraz y Matías Zavoca, respectivamente. Esa promesa no se concretó hasta el martes.

La fiscal López de Filoñuk resolvió el martes iniciar de oficio las actuaciones. A través de un oficio llevado por la Policía federal, le solicitó a la presidenta de Fadea, Cristina Salzwedel, que remitiera a la fiscalía toda la documentación que tuviera sobre las presuntas irregularidades en Fadea.

“Tengo que ver con qué me encuentro”, señaló la fiscal, que una vez que tenga en sus manos la documentación comenzará las investigaciones y decidirá acciones procesales.

Dinero volador

La auditoría externa realizada por la consultora arrojó resultados sorprendentes.

En los años 2013, 2014 y 2015, Fadea sumó pérdidas por 1.700 millones de pesos.

El mayor déficit se produjo el año pasado con un rojo de 1.400 millones de pesos. El pasivo del 2015 equivale a un cuarto de la pérdida anual de Aerolíneas Argentinas.

Pero ese rojo adquiere mayor dimensión si se tiene en cuenta, según la consultora, que no se produjo ningún avión, los contratos de fabricación no fueron cumplidos y los de mantenimiento fueron realizados fuera de los plazos previstos.

En el informe reservado se alude a un incremento en las pérdidas del mil por ciento durante las gestiones de Argañaraz (2010-2013) y de Zavoca (2013-2015).

Respecto al ultrakirchnerista Argañaraz, se señala que durante su gestión “se anunciaron planes rimbombantes acompañados de contrataciones y compras de forma irregular al punto que el propio directorio lo responsabilizó por el desvío de fondos por 300 millones de pesos”.

En dos oportunidades junto al entonces ministro de Defensa, Arturo Puricelli, Argañaraz anunció a la prensa la fabricación en serie de 40 aviones de entrenamiento Pampa en su nueva versión.

En el caso de Zavoca, se señala “descontrol administrativo y contabilidad opaca” y se denuncia que se “utilizó a Fadea como fuente de financiación de compras sin ningún beneficio y enormes erogaciones. Tampoco se fabricó nada que pudiera volar”, completa.

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Toma de personal

En Fadea hay alrededor de 1.600 empleados (al ingresar Argañaraz eran aproximadamente 900). El informe advierte que en 2015 se pagaron 33 millones de pesos en horas extras más 14 millones en servicios de comisión.

También había 11 “cajas chicas de 10 mil pesos cada una” a las que podían acceder los directivos.

La auditoria sugiere un menú de opciones para mantener la planta activa. Se mencionan la continuidad del programa Pampa III y la producción del IA58 Pucará, como avión de seguridad y protección de fronteras y derribo.

Durante el menemismo, la Fábrica Militar de Aviones había sido entregada en concesión a la estadounidense Lockheed Martin, que tampoco logró encauzar algún proyecto para reactivar la producción de la empresa.

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