0014481874La diputada Clara Vega adelantó que el Gobierno impulsará un proyecto para controlar el destino de las armas y municiones que se fabriquen en el país.

La diputada Clara Vega, de La Rioja, reemplazó en su banca a Julio Martínez, quien se mudó al Ministerio de Defensa el último 10 de diciembre.

En una entrevista con Infobae, adelantó que el Gobierno impulsará un proyecto para controlar el destino de las armas y municiones que se fabriquen en el país, y afirmó que “las Fuerzas Armadas no están en condiciones de cumplir su rol”.

– Se reunió con Martínez la semana pasada. ¿De qué conversaron?

– Establecimos una agenda parlamentaria de trabajo. También me contó en qué condiciones se encontró las Fuerzas Armadas. En la mayoría de los lugares se están haciendo auditorías para tratar de establecer qué pasó, por qué no hay aviones y barcos en condiciones, y por qué faltan municiones y armas en algunas dependencias. Y como cuando él estaba en la banca ya había hecho varias denuncias desde la comisión de defensa, mi idea es continuar con esa impronta.

– ¿Qué pueden hacer desde el Congreso para acompañar su gestión?

– Hay varios proyectos que queremos presentarle en conjunto al Poder Ejecutivo. En el caso específico de las municiones y las armas, queremos regular la trazabilidad y vamos a estar presentando la iniciativa en los primeros días de abril. La idea es que se haga un seguimiento desde que se fabrica hasta el lugar al que se destinen, como en el mundo se hacen con las piezas de los aviones o los medicamentos. Lo único que hay que hacer es aplicar un protocolo. El problema no son sólo los grandes robos que hubo en Fabricaciones Militares, si no que no sabemos si van a parar al mercado negro, si los tiene la delincuencia o un grupo armado. No sabemos nada.

– ¿Cómo ve la relación de las Fuerzas Armadas con la sociedad?

– Todos los jefes coinciden en que su rol y su función están desjerarquizados. Hay que recuperar esa relación con la sociedad.

– Y en el caso del kirchnerismo, ¿cómo evalúa la relación que tuvo con las Fuerzas Armadas?

– El kirchnerismo se encargó en estos años de instalar su propio relato y poner a los buenos de su lado y los malos del otro. En ese marco, demonizaron a las Fuerzas Armadas. Pero es analizar la verdad a medias, porque antes del golpe del 76 hubo líderes políticos tocando la puerta de los batallones para pedir el golpe, y gran parte de la sociedad civil vio con buenos ojos y acompañó la llegada de los militares. Entonces como sociedad civil primero hay que hace un mea culpa y hacernos cargo de qué hicimos en ese momento. Muchos vieron cómo se llevaban a personas presas y los negaban como Pedro negó a Jesús. Argentina se merece un sinceramiento. Cuarenta años son suficientes para avanzar en ese sentido. Un Estado serio tiene Fuerzas Armadas que se respetan hacia adentro y hacia afuera.

– Usted plantea que la sociedad tiene que hacer un mea culpa. ¿Y las Fuerzas Armadas tienen algo para aportar en la reconstrucción del vínculo?

– La coyuntura es diferente. Antes tenían poder y la sociedad las veía como una alternativa en cuando a la sucesión política. Ahora, gracias a Dios, pasaron 40 años desde ese terrible 24 de marzo, y no hay que volver a tropezar con la misma piedra: ya nos pasó, ya sufrimos, desaparecieron muchas personas, no sé si 6 mil o 30 mil, pero siempre importan, son argentinos, compatriotas que sólo por pensar distintos sufrieron hasta la desaparición. A partir de allí, creo que hemos avanzado. Por eso cuando la gente plantea que hay que hay que sacar al Ejército a la calle para combatir la delincuencia, yo creo que están equivocados: el Ejército tiene que cumplir su rol natural, que es defender al país, cuidar las fronteras, defender el mar, el air, etcétera.

– ¿Y está en condiciones de hacerlo?

– La idea es tratar de recuperar esas condiciones, tener más aviones y barcos, y ver qué se necesita parapara estar al nivel de otros Estados. Pero hay que reconocer que, sinceramente, hoy no estamos a la altura de las circunstancias. Las Fuerzas Armadas no están en condiciones de defender al país.

– Frente a un panorama tan negro, ¿por dónde hay que empezar?

– Hay que ir trabajando de a poco, sobre todo con el potencial humano, que siempre es destacable. Por algo los pilotos argentinos son reconocidos en todo el mundo por su capacidad. No hay que desperdiciar eso. También trabajar en su autoestima, porque por en muchos lugares, como en FAdeA, hay que con proyectos realizables que estaban en un rincón, porque les decían que no era el momento. Hay que ver en qué medida el Estado puede ir recuperando las armas y la tecnología necesaria, que hoy es tan o más importante que las armas.

– ¿Qué falló en los últimos años? ¿Hubo negligencia o intencionalidad política?

– Había una decisión del Gobierno de desguazar las Fuerzas Armadas y, a la vez, encontrar las vías para desviar dinero. Había mucha gente de La Cámpora que manejaba recursos. En Mendoza usaban las instalaciones de un regimiento como búnker político.

– Las empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas, como FAdeA y Fabricaciones Militares, tenían proyectos muy ambiciosos de responsabilidad social. ¿Hay que darle continuidad a esos planes?

– El Estado tiene otros lugares donde se puede trabajar con la sociedad. De hecho, siempre ha colaborado con las necesidades de la sociedad. Pero no puede ser que haya diamantes en bruto haciendo asistencialismo, que en las fábricas estén dadas las condiciones para dar ganancias, se invierta en maquinaria y en dejar todo en condiciones, y no se fabrique ni produzca absolutamente nada.

– ¿Qué piensa de los proyectos que buscan reinstaurar el servicio militar obligatorio?

– Antes de volver a meter a los jóvenes en los regimientos hay que hacer políticas de Estado para ellos. No hay que obligarlos a hacer algo que no eligieron, tiene que ser opcional.