Organización Mundial de la Conservación denunció que Talampaya está amenazado por minería de uranio

Talampaya“La preservación de los Sitios Naturales de Patrimonio Mundial de la Argentina es indispensable para ecosistemas cada vez más amenazados por la expansión económica y demográfica”, dice un informe

Tres sitios naturales que están protegidos como Patrimonio Mundial de la humanidad en la Argentina se encuentran amenazados, según advierte un informe difundido hoy por la Organización Mundial de la Conservación. Son el Parque Nacional Iguazú, en Misiones, el Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, y los Parques Naturales Ischigualasto / Talampaya, en San Juan y La Rioja.

Los sitios están en peligro por actividades industriales que se realizan cerca y que resultan dañinas para su buena preservación, señala el informe “Proteger a las personas a través de la Naturaleza”, que realizado para la Organización Mundial de la Conservación por Dalberg Global Development Advisors. Sostiene que 114 sitios del Patrimonio Mundial natural y mixto de los 229 existentes, ubicados en  63 países, están en riesgo debido a actividades como la exploración de gas y petróleo, la minería, la tala ilegal, la infraestructura, la sobrepesca y el uso insostenible del agua. A nivel local, la Fundación Vida Silvestre Argentina agregó un cuarto sitio: el Área Protegida Provincial Península Valdés (Chubut). Alertó que la Península no está mencionado en el informe pero igualmente requiere de cuidados extra.

En el caso del Parque Nacional Iguazú, se encuentra amenazado por el funcionamiento de represas -existentes y planificadas- y por la deforestación en la cuenca del Río Iguazú, que generan desbalances en el régimen natural del río e impactan en la biodiversidad acuática y ribereña asociada, entre otros problemas.

Con respecto al Parque Nacional Los Glaciares, el riesgo pasa “por el proyecto de construcción de las mega-represas encadenadas Kirchner y Cepernic, que modificarán las condiciones ambientales del área y afectarán de manera irreversible el Río Santa Cruz (que  nace en los glaciares y desemboca en el mar) y los ecosistemas asociados, los cuales albergan riqueza biológica, arqueológica y geológica”.

Los parques Talampaya e Ischigualasto están amenazados por la minería de uranio en el área de influencia de los parques; el avance de la explotación petrolera en las cabecera de cuenca del río Talampaya; el atropellamiento de fauna en la ruta que atraviesa las áreas naturales, la cacería furtiva y el avance de especies exóticas.

El Parque Nacional Talampaya y el Parque Provincial Ischigualasto son áreas naturales protegidas contiguas que se extienden por una superficie de más de 275.300 hectáreas en las provincias de La Rioja y San Juan. Las seis formaciones geológicas de los parques albergan el conjunto continental de fósiles más completo del mundo correspondientes al Triásico, el periodo geológico que se inició unos 245 millones de años antes de nuestra era y finalizó unos 37 millones de años después.

Entre las principales amenazas al área se encuentran la minería de uranio en el área de influencia de los parques; el avance de la explotación petrolera en las cabecera de cuenca del río Talampaya; el atropellamiento de fauna en la ruta que atraviesa las áreas naturales, la cacería furtiva y el avance de especies exóticas.

 

 

En el mundo, los sitios del Patrimonio Mundial Natural cubren más de 279 millones de hectáreas equivalentes al 0.5% de la superficie terrestre y 11 millones de personas dependen de estos sitios para su bienestar al ofrecer valiosos servicios que prestan los ecosistema (la mitad de los sitios actúan en la prevención de inundaciones y estabilización del suelo y 2/3 son importantes fuentes de agua. A su vez se estima que los bosques ubicados en estos sitios contienen 10.500 millones de toneladas de carbono) y contribuyen a las economías locales a través del turismo, la recreación y el uso sostenible de los recursos.

“La preservación de los Sitios Naturales de Patrimonio Mundial de la Argentina es indispensable para ecosistemas cada vez más amenazados por la expansión económica y demográfica. Es necesario una mayor responsabilidad gubernamental y corporativa en la búsqueda de alternativas que preserven nuestra riqueza natural y que a la vez brinden a las comunidades formas de desarrollo sostenible”, comentó Andrea Michelson, Coordinadora de Programa Áreas Protegidas de la Fundación Vida Silvestre Argentina.