La atleta Viviana Chávez de 28 años se clasificó para representar al país en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en agosto. Conoció a Darío, su actual pareja y entrenador, en una carrera y empezó a mejor y asegura que nunca soñó con tener esa oportunidad. 

A poco menos de tres meses para el comienzo de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, Viviana Chávez se entrena en La Rioja. Oriunda de esa provincia, la atleta de 28 años confiesa que corre profesionalmente hace seis y que nunca pensó que iba a poder participar de esta edición de los Juegos. Sin embargo, después de una gran actuación en la maratón de Rotterdam, en los Países Bajos -en la que hizo un tiempo de 2 horas, 38 minutos y 20 segundos-, se clasificó para ir a representar a nuestro país en agosto. “Siento mucha responsabilidad”, dijo a Entremujeres sobre lo que será su presentación.

Viviana y su entrenador, Darío Núñez, quien además es su pareja, planificaban ir a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pero se adelantaron unos años. “Nos pusimos como meta hace algunos años Tokio, porque pensábamos que era muy difícil. Ahora se modificó todo, así que creemos que se van a adelantar el resto de las cosas”, dice pensando que también podrían acelerar sus planes de formar una familia. “Con Darío estamos muy bien, nos llevamos bárbaro, sabemos separar nuestra vida profesional de los entrenamientos. Él entiende mucho esto porque estuvo 25 años compitiendo y sabe encaminarme”, dice la atleta, feliz con su gran presente.

Con el clima generoso de su provincia, entre cuestas y largos fondos, Viviana se prepara para cumplir el sueño que nunca soñó.

¿Cómo fue empezar a correr hace tan poco y hoy ser una atleta olímpica?

La verdad es que nunca pensé ni creí que podía llegar a correr y menos en este nivel. No planee esto en mi vida. Estudiaba educación física y corría unas dos veces por semana, no más de treinta minutos, como cualquier persona que le gusta mantenerse y estar en forma. Un día hubo una carrera en La Rioja y quise ver qué onda, largué 10 kilómetros sin entrenar y la hice en 43 minutos, con trece kilos arriba de los que tengo ahora. Ahí lo conocí a Darío, y me dijo que tenía muchas condiciones. Con el tiempo me fui acercando a registros que nunca imaginé. Fuimos muy responsables, todo lo planificamos muchos, siempre fui mi exigente conmigo misma.

¿Cuándo empezó el sueño?

Hay gente que desde chiquita arrancó en el deporte y su sueño era ser una atleta olímpica… Dos años después de haber empezado a entrenar creí que sería olímpica. Me di cuenta que mis registros eran cada vez mejores y que me acercaba a tiempos muy superiores. Se parecían a los de chicas de corren hace 20 años y ahí me di cuenta que tengo muchas condiciones. Soy muy metódica entrenando, exigente y me gusta hacer todo perfecto así que el complemento creo que fue el ideal.

¿Cuánto entrenás por semana pensando en Río?

Estas semanas son de recuperación y estoy haciendo solo un turno. La semana que viene arranco con el doble turno porque voy a preparar la media maratón de Nike, del 6 de junio, y ahí ya continúo con la preparación para Río. Para las maratones son 190 kilómetros semanales, unos 30 diarios, en dos turnos.

¿Cómo son las etapas de descanso?

Nosotros entrenamos de lunes a domingos, todos los días doble turno, salvo los miércoles y los domingos que hacemos un turno largo de 25 o 27 kilómetros. No nos tomamos un día entero para descansar.

¿Cuándo hiciste el clic de pasar de entrenar dos veces por semana a todos los días?

Al principio empecé con un solo turno, pero al poco tiempo ya empecé con los dobles. Empecé súper bien, di en la tecla con el entrenador que es un genio. Estaba acostumbrada a hacer muchos kilómetros para distancias de 10 ó 21, así que no me costó mucho adaptarme al maratón. La distancia del maratón me encantó, me siento muy cómoda, voy a un promedio de 3 minutos 45 segundos por kilómetro.

¿Se disfruta una carrera yendo tan rápido?

En las carreras de 10 kilómetros es un ritmo tan veloz que ni siquiera vas pensando en eso, pero claro que sufrís. Es un sufrimiento placentero, es loco pero nos pasa, siempre y cuando lo hayas entrenado muy bien. En el entrenamiento siempre sufrís mucho pero sabés que es recompensa para después.

Te convertiste en el ejemplo a seguir de muchas mujeres que tienen prejuicios con la edad a la hora de arrancar con el deporte.

¡Sí! Recibí millones de mensajes de gente que se motiva o se siente identificada y eso me hace sentir re bien. Más allá que es un logro personal saber que de eso hay gente que se siente parte es increíble.

Vas a representar al país, ¿qué te pasa por la cabeza?

Es todo muy loco y siento mucha responsabilidad. No quiero decir “ya estoy en los Juegos, voy a disfrutar”, el disfrute va más allá de eso. Soy muy exigente, ese día quiero dar lo mejor y sería buenísimo mejorar mis registros. Sería un gran premio y lo voy a encarar de esa manera.

Fuente: Clarín