Saltar al contenido.

Expropiación, una mala palabra para la sociedad

El oficialismo comete los mismos errores que lo llevaron a perder en las últimas tres elecciones. Usa su mayoría parlamentaria para sancionar leyes entre gallos y medianoche.

Puede ser la mejor ley o la decisión política más acertada, pero todo queda en el piso cuando nace entre gallos y medianoche. Eso ha sucedido con las expropiaciones al estadio de Vargas y el autódromo local, ya que la argumentación del diputado bosettista Enrique Rodríguez no llegó a la comunidad.

La palabra expropiación se relacionada directamente con los gobiernos que no respetan la voluntad popular y son el corolario para una reacción que sorprende en las redes sociales, ya que toca el patrimonio de los riojanos, más allá que nunca nadie colabore con ellos.

Decir expropiación es decir negocios para el común de la gente, hoy preocupada con sus salarios magros y una situación política-económica complicada.

Otra vez, el peronismo –con amplísima mayoría en la Legislatura- comete los mismos errores que lo llevaron a golpearse en tres oportunidades con las urnas adversas: hacer todo a escondida.

Rodríguez es un hombre del deporte y conoce de cerca las penurias del ambiente, pero también es político, ya que representa a los habitantes de la Capital, por ello debe contar con algún indicio que las expropiaciones no han sido buena publicidad para la Cámara de Diputados, centrado en el justicialismo.

Por encima que las expropiaciones de los emblemas del deporte riojano sean promulgadas, ya quedó marcado a fuego en la sociedad, esa misma que votará el año que viene, que detrás de ello hay algo más que buenas intenciones.

Ck4_LXvWUAAa_bp

A %d blogueros les gusta esto: