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La vieja y la nueva política detrás de un mate bederista

Para el bederismo, Beder Herrera es la vieja política; mientras que Paredes Urquiza se autodefine como lo nuevo, aunque hace más de una década ostenta cargos en el gobierno.

Beder Herrera hace y deshace en la política. Es el único perdedor líder de un proyecto y del partido gobernante.

Como un santo, cada mañana llegan al santuario ubicado en proximidades de canal 9. Lo tratan de jubilar en una mesa de café, pero nadie se lo dice.

El martes lo mediático quedó al margen para que la vieja y la nueva política se reúnan. El ex gobernador fue anfitrión del intendente Alberto Paredes Urquiza y del viceintendente Felipe Álvarez.

Para el bederismo, Beder Herrera es la vieja política; mientras que Paredes Urquiza se autodefine como lo nuevo, aunque hace más de una década ostenta cargos en el gobierno.

Se trató del segundo encuentro, ya que el diputado nacional se había reunido con el secretario de Hacienda, José Martínez.

Mate, fútbol y alguna comida fue el escenario de una tarde-noche del martes cuando el bosettismo impulsa una ley para que desaparezca el Tribunal de Cuentas municipal. Ese mismo que adjudicarios de viviendas municipales son familiares de los integrantes del organismo de contralor.

Esa noche, Álvarez confirmó que podría perder el control del programa Argentina Trabaja. El gobernador Sergio Casas se lo sacaría por decreto con el aval de la Nación.

Ya Beder Herrera conocía de los números del municipio de la boca de Martínez.

Paredes Urquiza aclaró que no se va del PJ, más allá del deseo del vicegobernador Néstor Bosetti

El intendente mide y la Casa Rosada lo tentó. Beder lo necesita para volver. Así la vieja y la nueva política se sintetizaría en la necesidad del partido gobernante.

 

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