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Guerra, el ministro que puede salvar al peronismo

El ministro de Hacienda es de bajo perfil y fundamentalmente, técnico. Las encuestas alertan de lo que puede pasar en el 2017 y el 2019. Podría ser la cara nueva que pide la sociedad.

Luis Beder Herrera busca volver. En el mismo sendero están Néstor Bosetti y Alberto Paredes Urquiza aglutinados dentro del peronismo. Sin embargo, los números no los acompañan hoy para enfrentar al bien visto Julio Martínez, ministro de Defensa, que es el preferido por los riojanos, según dos sondeos de opinión pagados por el gobierno.

Pese que rechaza cualquier oferta electoral, Ricardo Guerra es neutro (ni bien ni mal) para la sociedad y que podría ser una alternativa viable del oficialismo rumbo a las elecciones. El ministro de Hacienda centra su vida en su despacho de la Casa de las Tejas y por ello, no se hace visible.

Pero este martes cambió su forma de ser para irse al paraje Pampa de la Viuda, en donde se construye el Centro de Alto Rendimiento, que tenía financiamiento del CENAR y que dentro del cambio de la administración nacional quedó en stand by.

Guerra fue invitado por el intendente de Sanagasta, José Aparicio, quien lo llevó a uno de los sectores más bellos de la provincia. Con la ruta a medio construir, ya que finaliza en Anguinán, el titular del Palacio de Hacienda observó cómo está hoy la obra, impulsada por el ex gobernador Luis Beder Herrera.

No es un dato menor que se haya hecho pública su figura, ya que el gobierno está huérfano de nuevos personajes políticos para exhibir y especialmente poner a consideración de la sociedad. Esa misma que pide a los gritos nuevas figuras, pero que el ministro insiste que está lejos de encabezar alguna lista.

Dos encuestas ponen en alerta al gobierno, en la que Martínez está muy bien, pese a no hacer nada para la provincia, como dice el peronismo; al tiempo que Mauricio Macri supera el 70 por ciento de imagen positiva, más allá del tarifazo.

Bajo los errores propios del gobierno y el distanciamiento de los dirigentes dentro del peronismo deja a la oposición en inmejorables condiciones de alzarse con dos bancas de senadores el año que viene y más aún llevarse la anhelada gobernación, esa que sueña fundamentalmente el radicalismo desde 1983.

Más unos que otros, pero a la postre casi las mismas palabras, el peronismo reconoce un panorama oscuro para el 2017 como el 2019, ya que no hay un líder (un jefe o capitán del barco) para llegar a buen puerto.

Carlos Menem, Beder Herrera, Bosetti y Paredes Urquiza ya son de la vieja política para la comunidad, según las dos encuestas, y por eso, se abrió el debate interno en la Casa de las Tejas de quién podría ser el hombre o la mujer (la mejor carta) para que esté dentro de un cuarto oscuro.

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