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Paredes Urquiza, ser o no ser

El intendente se autodefine como la nueva política, pese que fue funcionario de Maza y Beder Herrera. Está dentro del PJ, pero se siente a gusto en el despacho de Frigerio y de casi todo el macrismo.

El Intendente está preocupado por la ola contraria a su gestión que se acentuó en las últimas semanas, aunque viene desde el mismo día que asumió. Cometió varios pecados, como decir que quiere ser el sucesor de Sergio Casas y dar señales de autonomía dentro de un peronismo verticalista.

Alberto Paredes Urquiza se autodenominó públicamente como la nueva política, que también provocó la reacción del peronismo tradicional, al recordarle su paso por las administraciones de Ángel Maza y Luis Beder Herrera.

Está enfrentado con casi todo el justicialismo, pese que dice estar dentro de la estructura. Lo criticó a Beder Herrera y se reunió a solas por fondos y el futuro del Tribunal de Cuentas. Mientras que es un potencial candidato para ocupar un cargo dentro de la Federación Argentina de Municipal, pero tiene la oposición de los representantes de Mauricio Macri en La Rioja.

El jefe comunal enamoró al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, un ex asesor del gobierno provincial, y del propio presidente por su discurso sobre el federalismo. Eso dio el paso que el macrismo de la Casa Rosada lo tenga en consideración y hasta lo entusiasme para que rompa con el viejo peronismo riojano.

Julio Martínez le dio señales de entendimiento al ponerle a disposición el Ejército para que limpie la ciudad, que golpeó aún más la salida de Ricardo Quintela de la Intendencia. El ministro de Defensa también compartió momentos públicos y privados, que alegró al jefe de Estado que sostiene que ambos serían imbatibles en la Provincia, pese al rechazo generalizado de Fuerza Cívica Riojana.

Camina las calles como intendente con su mente en llegar a la Gobernación, con un dolor de cabeza en forma constante: ningún jefe comunal fue quien administró la provincia, ya que es un cargo desgastante.

Otro pecado fue la creación de un multimedio propio, al mejor estilo kirchnerista, que hasta ahora solo han sido gastos y que podría rever esa situación después de las vacaciones. También se rodeó de funcionarios sin experiencia política y hasta de trabajo, ya que nunca habían accedido a una responsabilidad mínima en su vida.

Esa es la ruta que camina el intendente que trata ser peronista en La Rioja y macrista en Buenos Aires, y frente a cualquier aspiración o construcción política debe tomar una decisión: ser o no ser.