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La política del gobierno: bolsón, nylon y pan casero

Es lo que exhibe la administración peronista en la provincia, que gobierna desde 1983. Los gobernantes siguen con el mismo discurso desde la década del 80: si la Nación no envía los fondos, no hay provincia.

El gobierno de Sergio Casas está sin discurso crítico, es decir sin pretexto. Hasta hace un mes, el responsable de todos los males estaba en la Casa Rosada, ya que no enviaba fondos ni pagaba la cuestionada obra pública.

El Ingeniero, que no es político, modificó en 0,4% la variable de transferencia de fondos e impactó en las arcas de la provincia, ya que el promedio de la coparticipación se da en los 1.000 millones mensuales. La otra discusión son los descuentos por los créditos tomados para mantener las SAPEM, la piedra en el zapato de Casas.

Para ser más claros: es como si el patrón le paga un buen sueldo al empleado y éste le contesta que no puede vivir porque no le alcanza, ya que su ex lo endeudó. La culpa no es del patrón.

Mauricio Macri además autorizó la construcción de viviendas y la reactivación de la obra pública con auditorías en los planes que están desde la administración kirchnerista en La Rioja. Por lo cual, ese detalle no es del agrado de las áreas de Vialidad, Obras Públicas y Vivienda.

La Nación conoce de boca de sus socios riojanos la inversión privada de gente vinculada a la obra pública, que no son personas conocidas (inspectores de bajo perfil, que serán citados por la justicia).

Con recursos coparticipables que se mantienen en 1.000 millones más la obra pública dejó sin discurso a la provincia. Con esos fondos se pagan los sueldos y se da trabajo a la construcción, todo un detalle.

Sin embargo, la provincia no avanzó en otros proyectos trascendentes. Un funcionario nacional contó que un diputado sanagasteño llevó un proyecto para una plazoleta cuando debería haber solicitado la continuidad de grandes obras, ya que Macri dijo a los gobernadores que las pequeñas cosas deben hacerse con recursos genuinos de cada una de las jurisdicciones.

Y así se fueron siete meses del año, en donde la Casa de Gobierno puso en práctica viejos planes de atención a la pobreza, que se acentuaron por la devaluación y la inflación. Pero que están desde 1983, ese año que el peronismo gobierna a La Rioja.

Un plan fue del nylon: se basó en el temporal de lluvia y nieve. Se hicieron actos de entregas del elemento a la gente de escasos recursos cuando las criticadas SAPEM se llevaron un presupuesto anual provincial.

Ahora se avanzó con el plan bolsones: alguien compra mercadería y la coloca en bolsas. Así sale a los sectores más vulnerables para entregarlas con cobertura periodística. Es decir, exhibe la pobreza como un hecho político.

Mientras se extiende el plan del pan casero: otro alguien compra harina, y otro alguien hace los hornos de barros y todos salen por los barrios para entregas de los elementos para la cocción.

Esos parámetros dan muestras que continuarán hasta fin de año, pese que la provincia tiene un presupuesto anual superior a los 12 mil millones, que garantiza el pago de sueldos, los gastos de funcionamiento y hasta que el nylon sea reemplazado por techos de cemento.