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Graciela Ledo: “Hay pruebas para detener a Milani”

Graciela Ledo, hermana del soldado riojano Alberto Ledo desaparecido en 1976 conversó con La Izquierda Diario y el CeProDH durante su paso por Buenos Aires donde siguió difundiendo las denuncias contra César Milani.

¿Qué impresión te dejan las últimas apariciones de Milani y las novedades en las causas que lo involucran con la desaparición de tu hermano, donde querella la familia, como así también la de Alfredo Olivera en La Rioja?

Tengo que decir que sigue habiendo dilaciones, que los jueces instructores continúan permitiendo a la defensa hacer demasiadas presentaciones de recursos defensivos.

Esto deriva en que se dilaten las causas y que aun no obtengamos la justicia que buscamos desde hace cuarenta años. Y con respecto a las declaraciones de Milani, él se ha dedicado en el último tiempo a hacer mucha prensa desligándose de su accionar en el aparato genocida desde el año ´76 pero nosotros sabemos que en las causas en las que está imputado hay demasiadas pruebas para indagarlo, procesarlo y detenerlo. Por más que quiera desligarse, no va a poder, porque las pruebas son muchas y contundentes.

El miércoles pasado falleció Cachito Fukman, que justamente se presentó como Amicus Curiae junto a varios organismos del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia como el CeProDH en la causa que impulsás contra Milani .

¿Qué recuerdo tenés de él?

Me dio mucha tristeza. Lo recuerdo como un gran luchador, un militante por los derechos humanos, sobreviviente del horror, que a pesar de ello, todavía tenia tantas fuerzas para dar y luchar por lo que creía, dentro del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, en todos los actos, en todas las manifestaciones. Nos acompañó el año pasado en Tucumán, cuando presentamos el amicus curiae. Lo recuerdo una vez que estuvimos también en una charla en la facultad de Letras de Córdoba. Recuerdo su humor cuando contaba la anécdota sobre aquella vez que después de una sesión de picanas, le ofrecían sándwich pero no le permitían tomar agua. Los torturadores le decían “¿querés otro?”, “bueno” les respondía y comía otro sándwich. Le volvían a preguntar, “¿querés otro? Pero mirá que no podes tomar agua” y el les respondía “no importa” y comía otro sándwich. Eso a mi me ha quedado grabado para siempre. Ojalá que ese humor y esas fuerzas sigan guiando a los luchadores como nosotros que tenemos que seguir en este camino porque la justicia es muy lenta.

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