El intendente pidió renovar la conducción partidaria y aclaró que no busca pelearse de nadie. Hoy Beder Herrera es quien conduce y el ex secretario de la Gobernación aspira a serlo antes del 2019.

Alberto Paredes Urquiza siempre amaga: con palabras, gestos y hasta con reuniones. El gobierno provincial no quiere que se aleje del peronismo, ya que sería un duro golpe para el oficialismo.

En Casa Rosada lo tientan para que sea la pata peronista del macrismo, pero aclara que no sacará los pies del plato.

El jefe comunal busca la renovación del PJ, que hoy lidera el golpeado Luis Beder Herrera, el actual diputado nacional, a quien hacen responsable de las últimas derrotas del peronismo. Desde el bederismo puro lo critican, ya que él fue funcionario del ex gobernador.

Sergio Casas no tiene posibilidad de una reelección y se retiró de la próxima contienda electoral. Frente a ello, Néstor Bosetti tendrá que hacer los deberes políticos para sucederlo, pese que no lo acompañan las encuestas. El más atrevido es el próximo Beder Herrera, quien dijo que sería diputado, senador y gobernador en el 2019.

Atrás de esa vorágine bederista-casista, el intendente busca encuadrarse para ser el virtual referente en caso que no lleguen los actuales integrantes y socios en la Casa de Gobierno.

Es una tarea complicada debido que la Intendencia desgasta y mucho, pero Paredes Urquiza avisó que así no puede continuar el peronismo con gente que comete los mismos errores que lo llevaron a derrotas históricas.

Lo dijo sin decirlo a Beder Herrera, a quien respeta, pero cree que ha terminado su ciclo político, que dentro del peronismo nunca se da: el ejemplo claro es Carlos Menem.

Con Casas mantiene una relación buena, con Bosetti nula y con Beder Herrera de respeto. Los tres no quieren que se asocie a Julio Martínez o el propio Mauricio Macri. Por ello, le amagan con sacarle el Tribunal de Cuentas municipal y le recuerdan su paso por la Secretaría de la Gobernación y hasta el accidente de los dos helicópteros en Villa Castelli.

Desde la gestión, Paredes Urquiza está dentro de la conversación política para la sociedad. Macri, Martínez, Casas y luego el intendente. No se midió intención de voto sino imagen. Si se lo compara con Bosetti, Paredes Urquiza está en la otra vereda, de acuerdo a los números de la Casa de Gobierno.

Y el intendente se aprovecha de eso, y hoy salió a asfaltar con las máquinas de SAPEM Vial, y logra fondos para pagar el medio aguinaldo. Va en ese juego del tire y afloje en la relación con la provincia. Ahora tendrá también que armar una lista a diputados provinciales para dar señales concretas que aspira al poder provincial.

En otras palabras, Paredes Urquiza necesita del gobierno provincial y éste necesita de él. Por este motivo, cada vez que se critican ambos bandos es porque se envían mensajes para que no se vaya, ya que el otro le enviará los “perros” del Tribunal de Cuentas.