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Si Casas rompe con Beder Herrera, Macri propondrá un acuerdo político

El despegue de los últimos retazos K se presenta con otra cara en San Juan y La Rioja, donde los gobernadores lidian con jefes territoriales vigentes: Sergio Uñac cohabita con José Luis Gioja, y Sergio Casas con Luis Beder Herrera.

Por Ámbito Financiero

Lucía Corpacci fue la única gobernadora que pasó por Comodoro Py el mediodía en que Cristina de Kirchner desfiló, por primera vez, por Tribunales. La única de dos gobernadores ex FpV. Aquella fue, además, una despedida: la catamarqueña, también vice del PJ nacional, orbita con el PJ deskirchnerizado y aparece en un zig-zag que podría, quizá, arrimarla a Mauricio Macri.

Corpacci, que va por su segundo mandato, fue vice del radical Eduardo Brizuela en 2007 y es una de las pocas reelectas del turno 2015: entre los ex FpV, aparecen Juan Manuel Urtubey (Salta); Gildo Insfrán (Formosa) y Claudia Ledesma de Zamora (Santiago del Estero). Forma parte, ahora, de otro pelotón: los peronistas que están en la segunda etapa del despegue. Primero se depuraron de su vínculo con Cristina de Kirchner y La Cámpora, para avanzar con la segunda etapa: purificarse de las figuras y los rasgos K.

El fenómeno es más potente con otros dos gobernadores. Gustavo Bordet, de Entre Ríos; y Domingo Peppo, de Chaco, apuran con particularidades y formatos propios, el otro despegue: dejar atrás a sus promotores y antecesores que fueron, además, ultra K. Bordet lo tiene a Sergio Urribarri como diputado provincial y Peppo a Jorge “Coqui” Capitanich, exjefe de Gabinete, que en diciembre asumió la intendencia de Resistencia.

Al igual que Corpacci, Bordet y Peppo se sienten más cómodos en una postura de relación amigable con la Casa Rosada que en una postura crítica. Con la toxicidad del planeta K y las urgencias -en muchos casos heredadas-, giraron a una posición Macri friendly. Corpacci recibió la semana pasada a Gabriela Michetti y espera para fin de mes al Presidente. Los sondeos que leen le indican que más del 95% de los catamarqueños quiere que se lleve bien con Macri.

Además, es una manera de construir identidad local despegados de sus antecesores. Peppo en alianza con el clan Martínez, históricos duelistas de Capitanich, exageró una fractura y podría, incluso, avanzar en un acuerdo con el massismo en 2017 para tratar de darle un golpe terminal al “Coqui”. Bordet jugó fuerte en la posición de declarar terminado el ciclo K y fue más allá al alinearse con los gobernadores que hacen reportar a sus diputados en el Bloque Justicialista. Ahí coincide, por caso, con un declarado anti K como Carlos Verna (La Pampa). El entrerriano aparece cruzado con otro asunto: en la Casa Rosada lo escucharon quejarse de la herencia recibida por las condiciones económicas y fiscales de la provincia. Un clásico: gobernadores que se lanzan a aventuras nacionales suelen dejar gestiones ardientes.

El despegue de los últimos retazos K se presenta con otra cara en San Juan y La Rioja, donde los gobernadores lidian con jefes territoriales vigentes: Sergio Uñac cohabita con José Luis Gioja, y Sergio Casas con Luis Beder Herrera. Uñac es más pro-Macri que Gioja. Casas aparece jaqueado por una interna brutal e incierta. En el Gobierno apuestan a que esas alianzas se rompan hacia 2017 y puedan derivan en pactos locales con esos PJ.

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