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Catamarca propone producir tomates para Agro Andina SAPEM

Son los productores de hortalizas de Nueva Coneta y Colonia del Valle. Debieron recibir el dinero en febrero. Hace siete meses entregaron su producción en ALCO y no cobran

Por El Ancasti

Un grupo de productores frutihortícolas de Colonia del Valle y Nueva Coneta, Catamarca, se mostraron preocupados por la deuda que la empresa ALCO, del Grupo Canale, mantiene con ellos desde febrero de este año, cuando se debió cumplir con el pago de los tomates entregados en diciembre del año pasado.

Molestos, aseguran que ni siquiera tienen una precisión del total de kilos que se vendieron, pero estiman que son más de 600 toneladas. La deuda sería superior a los $700.000 en total. Sin embargo, ya trabajan en la nueva temporada.

En diciembre del año pasado, la empresa ALCO compró un porcentaje de la producción de tomate de los colonos que estuvo cerca de perderse. Lo hizo con un pagaré a 45 días. En aquel momento, el kilo valía $1,30, con los que además se debía financiar la cosecha y el flete.

En principio, los productores se resistían al trato porque conocían de los conflictos de la empresa, pero “no imaginábamos que sería tan grave”, expresaron.

Siete meses después de ese episodio, más de una docena de productores siguen sin poder cobrar lo vendido en esa cosecha. Javier Silva, Miguel Corallo, Aldo Herrera, Gerardo Ramos, Pedro Martínez, Ana Martínez, Carlos Martínez y Ricardo Aripe son algunos de los que manifiestan el reclamo.

“No nos dieron los kilos exactos de lo que entregamos, pero estimamos que fueron 600 toneladas de tomate”, explicaron, con lo que la deuda superaría los $700.000. De cualquier manera, se lanzaron a sembrar para la próxima temporada y ya trabajan en los almácigos.

“Cómo no cobramos ni un peso de la última cosecha, estamos utilizando hasta el nylon del año pasado, que ya está roto y gastado, pero hay que reutilizar todo lo que se pueda”, explicaron a El Ancasti.

Según señalaron, la producción de una hectárea de tomates les cuesta entre unos $10.000 y $25.000 solo para empezar a trabajar y sin contar los fertilizantes, y otros productos que serán necesarios después. “Y tampoco estamos considerando la mano de obra que la ponemos nosotros mismos. Ese dinero es el gasto mínimo, sin contratar a ningún empleado para que nos dé una mano”, explicaron.

“Después de febrero comenzaron a postergarnos el pago, y ahora no tenemos ninguna comunicación. Se perdieron. Quedamos a medio camino con la cosecha pasada. Y, además, la plata no vale lo mismo que valía en ese momento”, dijeron. En ese sentido, se mostraron especialmente molestos por el subsidio que consiguió la empresa a nivel nacional de $150 millones, del que ya se pagó una parte y “a nosotros no nos llegó nada”.

Por otra parte, comentaron que hay una propuesta del Gobierno de producir tomates para una empresa de La Rioja (Agroandina); pero señalaron que “aún no está muy claro cómo será el sistema” y algunos ya anticiparon que no sembrarán para el Gobierno.

“Nos proponen que sembremos con un plantín híbrido, que se supone que tiene que rendir tres veces lo que se planta, pero eso funciona en La Rioja porque tienen otro tipo de riego.

Además, los costos son otros y no sabemos en qué nos van a ayudar, si vamos a trabajar para pagarle al Gobierno o cómo va a funcionar”, expresaron.