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La Justicia Electoral y sus reparos sobre la reforma

Existen planteos fundados respecto del escaso tiempo que habrá para instrumentar los cambios propuestos. Comenzarán a operar en las legislativas de 2017. También hay quejas por los recursos.

Por La Voz del Interior

Los próximos meses serán claves para el futuro de la reforma electoral que el macrismo impulsa en el Congreso de la Nación, con el objetivo de poder aplicarla para las elecciones legislativas del año próximo.

El reloj legislativo ya inició la cuenta regresiva y apura al oficialismo. Por eso desde la semana pasada y posiblemente hasta fin de año, el debate sobre las modificaciones electorales ocupará gran parte de la agenda en el Congreso y la discusión pública.

Ese tratamiento, que en Cambiemos admiten que será “complejo” por la posición minoritaria que ostenta en ambas Cámaras, es seguido muy de cerca por la Justicia Electoral. En ese fuero hay preocupaciones varias respecto de la implementación de los cambios que plantea el oficialismo.

La instrumentación de la boleta única electrónica (BUE) para los comicios de medio término de 2017 –principal apuesta del macrismo– concentra los mayores interrogantes entre jueces y camaristas, sobre los que recaerá la responsabilidad de hacer cumplir las leyes electorales vigentes, además de ejercer el control de la elección.

Ante este nuevo panorama que se avecina, ya hay voces judiciales que, en privado, plantean dudas y críticas. “Somos la Justicia Electoral y no sabemos qué equipos, qué sistema se utilizará. Esto no está siguiendo la lógica de los tiempos normales, que es ir de a poco, de contemplar la debida capacitación”, comentó una alta fuente con competencia directa en la materia.

En el ámbito judicial dicen estar al tanto de que el Gobierno ya tiene encaminada la compra de las máquinas digitales que suplantarán a las boletas de papel. Es que si se aprueba la reforma, desde el año próximo los argentinos sufragarán en todo el país a través de una pantalla táctil que exhibe la oferta de candidatos. Luego, una impresora emite el voto con el candidato elegido, el que es depositado en la urna.

El traspaso de un sistema a otro demandará la compra de 100 mil máquinas para cubrir cada una de las mesas en todo el país. El desafío de este cambio, subrayan las autoridades electorales, es poder capacitar a la ciudadanía en el poco tiempo que queda desde aquí hasta la elección. “Con suerte tendremos ley aprobada para finales de año. Y nosotros el 1° de enero ya tenemos que poner la maquinaria del proceso electoral en marcha”, calculan en la Justicia respecto de los tiempos.

Y continúan: “Estamos con tiempos acotados y nos preocupa. Se lo hemos dicho al Gobierno, que ha perdido tiempo valioso”. La misma fuente fue gráfica al describir una situación que podría darse en 2017: “Va a pasar que mucha gente, en zonas rurales, se va a encontrar con la máquina adelante y vamos a tener que estar cuidando que el que le diga a la persona dónde tiene que apretar no sea un funcionario de la empresa que la distribuyó”.

Más dudas

¿Quién hará la logística de distribución de las máquinas? Esa es otra incógnita que hoy no tiene respuesta y preocupa. “De ninguna manera la puede hacer el proveedor, la tiene que hacer la autoridad”, remarcan desde el fuero electoral y plantean incertidumbre respecto de qué sucederá con el reparto en zonas de montaña o lugares donde no hay energía eléctrica. “Habrá que hacer una prueba. Hoy llevamos la urna y listo. Ahora habrá que prever cortes de energía o que la máquina tenga una batería de repuesto”.

Los recursos económicos y humanos disponibles para los comicios son otro tema en el que no se avizora una solución pese a la reforma. “El proyecto de ley prevé que tenemos que auditar y homologar el sistema electrónico. Pero no tenemos ni los fondos ni los recursos. No podemos hacer ese trabajo con dos escarbadientes. La iniciativa oficial remite a la Ley de Presupuesto, que es lo mismo que decir ‘arreglate con el secretario de Hacienda’”, se queja un juez electoral.

El mismo magistrado comentó que en Ecuador, para una elección en una localidad de dos mil habitantes, fueron necesarias 80 personas para auditar el sistema. “Nosotros aquí sólo contamos con un puñado de peritos informáticos y la elección abarca a todo el país”, pusieron en relieve para contrastar el déficit de recursos.

Y ahondó sobre el tema presupuestario al recordar que el manejo del fondo partidario permanente del proceso electoral sigue en manos del Ministerio del Interior, el área más política del Poder Ejecutivo. “El año pasado, (Florencio) Randazzo era ministro y participó de la elección”, recordó.

Respecto de las potestades que tiene el Ejecutivo sobre los comicios, en la Justicia Electoral señalan: “Vemos con decepción que el Poder Ejecutivo conservará todas las facultades que tiene”. Es que en el proyecto de ley, el escrutinio provisional lo sigue haciendo la Dirección Nacional Electoral, que depende del Ministerio del 
Interior.

Puntos del proyecto del macrismo
Boleta Electrónica (BUE). Es el sistema de votación utilizado en las elecciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2015. En una pantalla táctil, el votante elige la opción, imprime el voto y lo deposita en la urna. Se buscará que tanto el “software” como el “hardware” sean de desarrollo local.

Fin de colectoras. Se plantea el fin a los acoples y a las candidaturas múltiples. No podrá ser posible que un candidato vaya en elecciones nacionales y provinciales.

Aportes a las campañas. Se prevé instaurar nuevos mecanismos para fortalecer el control del financiamiento político.

Debate sí o sí. Por ley, será obligatorio participar del debate presidencial.

Transición “ordenada”. Se plantea la necesidad de establecer mecanismos de gestión entre la administración saliente y la entrante.

Fiscal general. Se creará esa figura ante la Cámara Nacional Electoral (CNE), que estará especializado en la materia. Hoy funciona con el fiscal que actúa ante el Juzgado Federal N° 1, de la jueza María Servini de Cubría.

Paso. Se mantiene la obligatoriedad de la emisión del voto para las primarias.