En el radicalismo creen que la Casa Rosada privilegia las alianzas con el peronismo en varias provincias de cara a 2017; funcionarios de Macri redoblarán los gestos para limar asperezas


Por La Nación

La tensión va en aumento y obligó a tomar decisiones para evitar males mayores. Ante la sucesión de quejas de dirigentes de la UCR en todo el país, que creen que el Gobierno “eligió privilegiar al peronismo” a la hora de las alianzas electorales en las provincias, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la cúpula de Pro pusieron en marcha un “operativo seducción” para evitar que los planteos (que en algunos casos ya se hicieron públicos y que se extendieron a algunos dirigentes propios) se generalicen.

“En cada lugar adonde vaya un funcionario se reunirá con referentes locales además de visitar al gobernador”, explicó a LA NACION una alta fuente de Pro, que conducen Humberto Schiavoni y Francisco Quintana, cercano a Peña. 

La misma presencia, hoy, de Peña en la presentación de la mesa de Cambiemos en Santa Fe y su posterior visita al Comité Nacional son muestras de que la preocupación por los aliados llegó al mismo centro del Gobierno.

Durante la semana que pasó, dirigentes radicales como el chubutense Mario Cimadevilla, también titular de la Unidad UFI-AMIA que depende del Ministerio de Justicia, criticaron de manera abierta los diálogos del gobierno nacional, en este caso con el mandatario Mario das Neves, encabezados (como la mayoría de los diálogos con los gobernadores) por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, pero también por secretarios o subsecretarios con bajo perfil.

“Que Frigerio se dedique a armar en Nación me parece bien, pero en Chubut a Cambiemos no lo va a armar él ni ningún funcionario que manden”, dijo Cimadevilla la semana pasada a una emisora de Rawson. Cimadevilla, rival histórico de Das Neves, es por ahora el único que planteó su enojo de forma pública.

Pero hay similar malestar en Córdoba, donde el intendente capitalino, Ramón Mestre, resiste la recomendación del ex senador Ernesto Sanz para ser candidato el año que viene, dado el vínculo estrecho que anudaron el presidente Mauricio Macri y el gobernador peronista Juan Schiaretti.

En La Pampa, donde el secretario de Deportes, Carlos Mac Allister, ya planteó la necesidad de “acercarse al peronismo”, la UCR duda sobre la viabilidad de la alianza.

En Tucumán, el radical José Cano y dirigentes de Pro observan con desagrado el acercamiento del Gobierno al peronista Juan Manzur, y lo mismo ocurre en Santiago del Estero, donde la sintonía de la Casa Rosada con el matrimonio que componen Gerardo y Claudia Zamora, hasta hace poco ultrakirchnerista, despertó reproches de la UCR y Pro, que allí juegan juntos.

En La Rioja, el ministro de Defensa, Julio Martínez, luce incómodo por el apoyo que recibe de la Casa Rosada el gobernador peronista Sergio Casas. De igual manera, la asiduidad con la que Macri recibe al neuquino Omar Gutiérrez (estuvo ayer en la recepción a Ban Ki-moon) enoja al intendente radical Horacio “Pechi” Quiroga, y dirigentes de Pro viajan en estos días para calmar a su socio.

En la provincia de Buenos Aires, el ministro de Gobierno, Federico Salvai, también se reunirá con la UCR bonaerense hoy para limar asperezas.

Cerca de Frigerio pusieron paños fríos, pero ratificaron la estrategia de acercarse al peronismo con poder. “La prioridad es fortalecer las mesas de Cambiemos en todo el país, pero tenemos actitud de apertura hacia dirigentes peronistas, no le cerramos la puerta a ningún intendente ni gobernador y nuestro límite es la honestidad y la transparencia”, afirmaron desde el despacho del ministro político.

En la UCR, que encabeza el santafecino José Corral, entienden las razones de Frigerio, basadas en la necesidad de generar gobernabilidad a partir del buen vínculo con mandatarios del PJ. Otros no tienen tanta paciencia. “No queremos romper Cambiemos, aunque parecería que hay un sector de Pro que no quiere a los radicales”, amenazó Cimadevilla ante LA NACION.

De buen diálogo con Macri, y según pudo saber LA NACION, Sanz propuso días atrás “reflotar la mística de Cambiemos”, recorriendo el país junto a Macri (en la medida en que su rol institucional se lo permita) y Elisa Carrió. Y a la vez lanzar a la cancha “muchos candidatos de Cambiemos, porque la gente que nos votó espera que defendamos el proyecto en la calle”. Lo habló con Vidal, aunque la idea no prosperó hasta ahora.

En la última reunión del gabinete ampliado, Peña presentó el “gran timbreo nacional” el próximo sábado 20 como modo de acercamiento a los votantes. Escépticos, algunos radicales esperan “respuestas políticas” de otro tipo para fortalecer la alianza gobernante.

Acuerdo entre jóvenes de Pro y del radicalismo

En un encuentro encabezado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el radical Ernesto Sanz, la agrupación de jóvenes aliados a Cambiemos y liderados por el macrismo La Generación formalizó ayer la incorporación de dirigentes de la UCR a su plantel, lo que le permitirá apuntalar su presencia territorial en el país.

“Lo que viene es importante. Tenemos el desafío de consolidar el año próximo”, dijo Peña ante militantes en un bar de San Telmo, al tiempo que destacó la unidad de los distintos sectores. “Sabemos de discusiones dentro de Cambiemos en la provincia [de Buenos Aires], pero encuentros como éste son lo contrario”, agregó.

Sanz, por su parte, exhortó a los militantes a “hacerse cargo” del desafío de “demostrar que otras fuerzas que no son el peronismo pueden gobernar”.