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La UNLaR perdió 1,6 millones de pesos en el reparto de fondos

De los 500 millones que otorgó el presidente Mauricio Macri a las universidades nacionales de todo el país, la riojana entre las que menos recibió. La UBA fue la gran favorecida.

Por Daniel Tejada de Canal 13 San Juan

quel martes 3 de mayo, el rector de la Universidad de Buenos Aires, Alberto Barbieri, le dijo al diario Clarín que estaban “expectantes y esperanzados”, tras el anuncio que ese mismo día hizo el presidente Mauricio Macri: habilitó un fondo adicional de 500 millones de pesos para todas las casas de altos estudios, para afrontar los costos operativos en pleno sacudón por el tarifazo energético. El alivio llegó a unas más que a otras. A la UBA le tocó ganar. A la Universidad Nacional de San Juan, perder.
La partida extra de 500 millones de pesos se sumó al presupuesto de 50.300 millones que ya había sido asignado a las universidades pero había quedado al límite del rojo, por la devaluación, la inflación, los salarios y las tarifas.
Una ayuda simular se había dispuesto durante la gestión kirchnerista, aunque con un criterio distributivo diferente. En la comparación de  2015 con 2016, la UNSJ salió perjudicada, al igual que la mayoría de las universidades del interior del país, en beneficio de cuatro que recibieron mayor participación: la UBA, a la cabeza, la Nacional de La Plata, la Nacional de Córdoba y la del Nordeste, en ese orden.
El dato surge de una planilla de Excel oficial que suma las dos primeras partidas de los 500 millones anunciados por el presidente. La primera fue por 100 millones y la segunda, por 248. La diferencia arroja que restan solo 152 millones por distribuir de aquí a fin de año. Es decir, la mayor parte ya se transfirió y las desviaciones difícilmente puedan subsanarse.
La planilla detalla el reparto comparado de la ayuda extra asignada en 2015 y en 2016. Según ese reporte, contabilizando las transferencias realizadas, la UNSJ recibió 2,7 millones menos de lo que había percibido el año pasado por idéntico concepto. Mientras tanto, la UBA embolsó 100,8 millones más, la UNC 3,1 millones más, la UNLP 5,6 millones más y la del Nordeste “apenas” medio millón más. El resto, perdieron todas. Aunque en distinta magnitud.
Así, por ejemplo, la Universidad Nacional de Cuyo, vecina mendocina de la UNSJ, recibió 1 millón menos que en igual reparto de 2015. La Nacional de San Luis perdió 2 millones. Y la Nacional de La Rioja, 1,6 millón de pesos.
El rector de la UNSJ, Oscar Nasisi, protestó en voz alta el pasado martes 16 de agosto en Banda Ancha, en Canal 13, cuando había escuchado tan solo la versión extraoficial de que la UBA se llevaba casi la mitad del segundo desembolso parcial del fondo de 500 millones. Los datos oficiales le dieron la razón.
El primer desembolso de los 500 millones prometidos por el presidente fue de 100 millones. De ese monto, a la UNSJ le tocó 1,6 millón y a la UBA, 30 millones de pesos. Pero esa proporción se distorsionó totalmente con el segundo desembolso, que fue de 248 millones, de los cuales la UNSJ recibió 1,7 millón y la UBA, 112 millones. La meseta de la sanjuanina contrasta con el salto de la porteña, que prácticamente cuadruplicó su ingreso.
Ante los hechos consumados, no solo Nasisi sino un conjunto de rectores del interior harán el planteo formal ante la Secretaría de Política Universitaria y el Ministerio de Educación de Nación. La ayuda extraordinaria se acordó para capear el temporal que presentaba el desfasaje de la previsión presupuestaria 2016 contra la realidad de los gastos. Pero nadie contaba con que, además de escasos, los fondos tendrían un reparto inequitativo.
La UNSJ, no obstante, acometió 2016 con reservas del fondo extraordinario del año anterior, según confió una alta fuente universitaria. Por eso Nasisi repitió, cada vez que tuvo la ocasión, que la verdadera preocupación radica en el año próximo. Esto se debe a que 2017 será el primer ejercicio con presupuesto diseñado por la nueva administración nacional. Y, lejos de contar con un respaldo financiero, la casa de altos estudios llegará al límite.
Ya aplicaron algunas restricciones, según relató el propio Nasisi al aire. Lo sintieron los estudiantes y docentes que ya no tienen la colaboración económica para viajar fuera de la provincia o el país con fines académicos con la frecuencia de antaño. Y también  se enteró el personal de apoyo no docente, que perdió las horas extras.
En este marco fue que la Secretaría de Bienestar Universitario había dispuesto cerrar la cocina del Palomar los días sábado y distribuir viandas frías, para evitarse el costo del personal. Pero un reclamo de estudiantes hizo revertir la decisión.
Sobre el presupuesto 2017 no hay siquiera un borrador. Los rectores nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), elaboraron su pedido global al Ministerio de Educación. Pero dependerá finalmente del proyecto que elabore el Poder Ejecutivo y discuta el Congreso Nacional, la disponibilidad de recursos para las casas de altos estudios. Será en septiembre. Son días cruciales. (Tiempo de San Juan)