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Fer Russo, la chica de 16 años que cumplió su sueño en Río y volvió para terminar el colegio

La cordobesa, radicada en La Rioja, fue la competidora más joven de la delegación argentina en los Juegos Olímpicos. Cómo siguió su vida luego de la participación en Brasil

Por Infobae

Su participación en Río de Janeiro dejó en claro que hay promesa de podio para el próximo ciclo olímpico. El emotivo abrazo que tuvo con su madre luego de enterarse de que quedó entre las 20 mejores del mundo fue una muestra de la deportista que se avecina.

Fernanda Russo formó parte de la extraordinaria cosecha que consiguió la delegación argentina en Brasil, y a Tokio 2020 llegará con más experiencia (a pesar de su juventud). Sin embargo, en la actualidad sus preocupaciones también se remiten a sus estudios. “Mi vida no cambió tanto después de Río. Sigo siendo la misma chica que va al colegio todos los días y sale con sus amigas cuando puede”, le dijo a Infobae entre risas la adolescente de 16 años que conmovió al país en su primera participación olímpica.

Es joven, perfeccionista y exigente consigo misma. Por lo tanto, a la hora de hacer un balance la cordobesa consideró que su producción fue “muy buena”. “Si bien no tenía expectativas para la competencia, el puntaje fue bueno y con ello vino aparejada la posición”, analizó desde La Rioja sin omitir sus deseos para el futuro: “Las esperanzas de podio están en todas las competencias, es importante planificar tranquilos y con la cabeza fría para poder llegar de la mejor manera a Tokio”.

Fernanda Russo tiene 16 años, pero habla como una mujer formada. A diferencia de cualquier adolescente, ella evitó atravesar la popularmente llamada edad del pavo. Ni siquiera sufrió el problema de acné que la mayoría de los chicos intentan disimular. Su vida compuesta por sus seres queridos, la educación y el rifle consolidaron una personalidad admirable.

Naturalmente, su estadía en la Villa Olímpica fue algo nuevo y según sus palabras, lo que más le llamó la atención “fue la posibilidad de convivir con grandes del deporte, tanto de Argentina como del resto del mundo”.

Hoy, con la adrenalina en su equilibrio habitual, debe cumplir con las obligaciones que le demanda la escuela secundaria. El recibimiento de su familia y amigos en el aeropuerto marcó el punto final de los Juegos Olímpicos y las pruebas de tiro se convirtieron en los tradicionales exámenes que les presentan sus profesores. Como ella misma comparó: “Los Juegos fueron una experiencia hermosa y la repetiría mil veces, pero ya extrañaba estar hasta las manos en química”.

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