Saltar al contenido.

Los gobernadores del PJ, atentos a las cifras del presupuesto 2017

Prometen defender los intereses de sus provincias y asegurarse de que a la ley no le falte “espíritu federal”

Por La Nación

Es un debate repetido, pero este año tendrá ribetes inéditos. Por primera vez, Mauricio Macri presentará un presupuesto nacional ante el Congreso y, después de 12 años ininterrumpidos, el peronismo lo discutirá como oposición.

También como es habitual, el desembarco de la ley de leyes en el Parlamento -que el Gobierno concretará en los próximos días- abrirá una ola de negociaciones entre la Casa Rosada, los diputados y senadores y, menos visibles pero omnipresentes, los gobernadores. Al frente de ese grupo estarán los mandatarios peronistas, que, en plena reconstrucción interna, volverán a poner a prueba su relación cambiante con el Poder Ejecutivo.

Prometen defender los intereses de sus provincias y asegurarse de que a la ley no le falte “espíritu federal”, pero todos tienen claro que trabarle el presupuesto a Macri no es opción. Menos, en su primer año de gestión.

En líneas generales, los gobernadores peronistas esperan precisiones con el ojo puesto en las partidas que se destinarán a obra pública (vivienda, infraestructura y rutas), en el monto de fondos coparticipables y en el pronóstico respecto del déficit. Las pautas de inflación, tipo de cambio, evolución del PBI y recaudación son claves. De la cantidad de dinero que la Nación recaude dependerá cuánto coparticipe a las provincias.

En ese escenario será clave la reforma del impuesto a las ganancias que, aunque por cuerda separada, el Gobierno también enviará al Congreso. Según adelantó LA NACION, los cambios incluirían la actualización de todos los tramos y la modificación en el rango de alícuotas del 9 al 35% actual a uno del 6 al 40%.

La reforma del piso de ganancias de principio de año golpeó fuerte las finanzas provinciales. También impactaron de lleno los cambios en el IVA: la liquidación trimestral para pymes y la reducción al 10,5% para jubilados y beneficiarios de planes sociales. “Vamos a estar muy atentos a que, después de todos estos cambios impositivos, los montos coparticipables se mantengan como este año”, dijo a LA NACION el ministro de Hacienda de una provincia del Norte.

En el terreno del universo coparticipable, los gobernadores aprovecharán el debate para insistir en el reclamo por el 1,9% que todavía les retiene la AFIP y para asegurarse de que esté garantizado el pago de la porción de 2017 del 15% que dejó de retenerles la Anses.

Además, aguardan con particular ansia la meta de déficit fiscal. “Ese número va a ser un indicador claro de qué espera el Gobierno. Pero también vamos a pedir precisiones sobre cómo piensa equilibrar las cuentas. Las provincias no vamos a ser la variable de ajuste”, advirtió un ministro de una provincia del centro.

Hoy el déficit es de $ 95.000 millones. El Gobierno aspira a lograr el equilibrio fiscal en 2019. El mes pasado consiguió el compromiso de todos los gobernadores para contener el gasto y mejorar los ingresos y la inversión para lograr ese objetivo.

En ese campo es crucial que el Gobierno dé los avales para que las provincias puedan endeudarse en el exterior. Aunque cada autorización requiere la sanción de una ley, los gobernadores esperan que en el presupuesto se deje constancia de que el Poder Ejecutivo no va a obstaculizar esos permisos.

Otro de los temas pendientes sobre los que los gobernadores esperan novedades (y que sacarán a relucir mientras debatan el presupuesto) es el traspaso de la cajas de jubilación de 13 provincias: Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa, La Pampa, Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Tierra del Fuego. La mayoría está al mando de peronistas que empujan la renovación del PJ. Todas esperan precisiones de cómo y cuando la Nación empezará a enviarles fondos para cubrir el déficit de las cajas.

Reclamos particulares

Más allá de las preocupaciones comunes, que en varios casos encontrarán a legisladores y gobernadores buscando consensos entre ellos para sumar fuerza a sus demandas, cada provincia aprovechará la discusión del presupuesto para presionar por sus demandas particulares.

Con Chubut a la cabeza, las provincias patagónicas, por ejemplo, prevén discutir alternativas al subsidio al petróleo. Ocurre que las previsiones para 2017 ubican el precio del barril en torno a los 50 dólares, lo cual suspendería la actual asistencia de la Nación, que se activa cuando ese valor se ubica por debajo de los 47 dólares.

El gobernador cordobés, Juan Schiaretti, hoy alejado del PJ nacional y cerca de Sergio Massa, presionará por los fondos para la caja jubilatoria provincial y por obras viales, gasoductos y cloacas en las que Nación ya comprometió financiamiento.

Entre Ríos, al mando de Gustavo Bordet, intentará recuperar las regalías de la represa de Salto Grande, que representan unos $ 2000 millones anuales. También bregará por una distribución “proporcional” de los aportes del Tesoro Nacional (ATN), hasta hoy subejecutados. El Poder Ejecutivo los reparte discrecionalmente entre las provincias.

San Juan buscará garantizarse los fondos para construir el dique Tambolar, entre otras obras, y Tierra del Fuego reclamará garantías para la plena vigencia del régimen de promoción industrial.

Apenas algunos ejemplos de cómo la habitual discusión del presupuesto se convertirá en escenario de negociaciones arduas y cruciales para el vínculo entre la Nación y las provincias. Postales de un juego sin precedente.

A %d blogueros les gusta esto: