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En el PJ buscan evitar “sorpresas” K 

En estos días, antes de fin de mes, iba a realizarse un encuentro público de gobernadores e intendentes peronistas que aspiran a construir una “nueva renovación” partidaria.

Por Clarín

El primer ensayo fue hace tres semanas, con un acto de homenaje a Antonio Cafiero. Aquella vez se sumaron –sorpresivamente, según palabras de sus organizadores– figuras vinculadas al kirchnerismo o asociadas a la derrota electoral. La idea original se mantiene y hay contactos para volver a reunirse, pero ya no con una convocatoria abierta. “Si hacemos un acto, no podemos poner un portero para ver quién entra”, dice una fuente cercana a los jefes municipales del GBA que buscan avanzar con ese tejido. La misma frase está en boca de un allegado a un par de referentes provinciales. Resultado: habrá nueva cita, en un ámbito reservado y con acuerdo previo sobre las presencias. Un mensaje para evitar autoconvocados, que además pretende romper la lógica del kirchnerismo como una única contracara del Gobierno.

La celebración imaginada para presentar esta movida fue opacada al menos parcialmente por las tensiones que generaron las presencias de las autoridades formales del PJ, encabezadas por José Luis Gioja y Daniel Scioli, y de otras figuras que no encajan precisamente con la idea de renovación, entre ellas el gobernador Gildo Insfrán y algunos referentes del PJ bonaerense. El nuevo capítulo, que se planeaba concretar en Paraná, quizás tenga otra sede y, según se deja trascender, un perfil más medido.

El interrogante es si la participación de kirchneristas por propio impulso es un hecho aislado o parte de una decisión del núcleo duro K, y de Cristina Fernández de Kirchner, para romper el aislamiento que le imponen la dinámica peronista y las causas por casos de corrupción explícita. Hay quienes empiezan a suponer que no se trata de casualidad alguna y que el objetivo de “blanqueo” político inaugurado por algunos dirigentes estaría tomando cuerpo como “estrategia”, naufragada la idea de una enorme crisis que los pusiera en rápida carrera hacia Olivos.

Los gobernadores y jefes comunales que impulsan darle forma a un nuevo espacio de poder real en el PJ se mantienen en contacto, aunque en distintas velocidades. La mayoría de los jefes provinciales se vienen mostrando juntos para discutir un tema central en la perspectiva del próximo año: el proyecto de Presupuesto nacional. Y varios de ellos le han dado señales concretas a los legisladores del peronismo, orgánico e inogárnico. En esa línea trabajan la fueguina Rosana Bertone, el sanjuanino Sergio Uñac, el chaqueño Domingo Peppo, el riojano Sergio Casas y el entrerriano Gustavo Bordet. También, el salteño Juan Manuel Urtubey, expuesto en estas horas por su casamiento y ocupado desde hace rato en su proyecto presidencial. Con mayor o menor entusiasmo, participan además el tucumano Juan Manzur y el pampeano Carlos Verna.

No son aislados los contactos con el massismo –se realizaría en breve una reunión con Sergio Massa– y también con el bloque que responde a Diego Bossio. Son conversaciones que no empezaron en estos días. La negociación por el Presupuesto ha sumado charlas telefónicas y encuentros, también y en especial con Miguel Angel Pichetto, jefe del bloque de senadores peronistas y el primero en operar de manera sintonizada con los jefes provinciales.

Precisamente, uno de esos encuenteros llamó la atención a aquellos que suponen que el kirchnerismo duro está buscando un paraguas más amplio en el PJ. La semana pasada, y para ir acordadando posiciones sobre algunos puntos del Presupuesto, una decena de representantes provinciales, entre gobernadores y vices, se reunieron con Pichetto, el ahora más moderado Juan Manuel Abal Medina y el ascendente Omar Perotti. Asistió –no está claro si fue invitado o gestionó ser parte de la cita– Héctor Recalde, jefe del bloque de diputados del Frente para Victoria.

Son horas en que algunos exponentes del kirchnerismo duro prefieren evitar el término “traidor” y compartir encuentros en función de su ejercicio mayor contra el aislamiento. En esa línea, Cristina Fernández de Kirchner prefirió decir ahora que Massa “no es el enemigo”. Sin romper con su lógica de confrontación binaria, esta vez buscó mostrarse menos áspera en el discurso. La respuesta, claro, no se demoró: “Es el pasado”, dijo el líder del Frente Renovador. La frase no fue elegida al voleo: el massismo, hace tiempo y después de sufrir algunos costos, asimiló que la cosecha de nuevos socios debe evitar a dirigentes que buscan “reciclarse” después de la década K. En el mejor de los casos, los dichos de la ex presidenta fueron tomados como una chicana política.

Prevenciones similares y referencias a la necesidad de eludir cercanías con ese “pasado” se escuchan entre intendentes bonaerenses que vienen tejiendo relaciones con gobernadores para generar el “espacio renovador”. En esa lista se anotan Martín Insaurralde, Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta, entre otros partidarios de ampliar el horizonte de alianzas internas más allá de los límites de Buenos Aires. Pero no sólo se trata de un armado con jefes provinciales: han empezado a manejar la idea de reunirse con intendentes de otros distritos que no son gobernados por el peronismo, como Mendoza y Santa Fe.

Los gobernadores –y en su escala los intendentes– son conscientes de que representan en conjunto un polo de poder interno difícil de eludir. Las gestiones del oficialismo para garantizar el Presupuesto en el Congreso, y para tratar otros proyectos como la modificación de Ganancias, afirman su lugar en la mesa más amplia de las negociaciones. Pero las cosas no terminan ahí. Piensan en la perspectiva del año electoral que viene y en el partido más lejano por la Presidencia. Y dicen que tienen que desarmar el contrapunto entre macrismo y kirchnerismo. La foto de sus futuras citas, sin sorpresas, sería parte del mensaje político que intentan consolidar.