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Oficialismo y oposición buscan acuerdos para aprobar presupuesto 2017

El gobierno nacional quiere que se vote en diputados en la primera semana de noviembre y ya comenzaron las negociaciones. Un resumen de los principales temas en juego.

Por Télam

La discusión sobre el incremento de los recursos coparticipables a las provincias, el aumento de las obras en cada distrito y la flexibilización de los requisitos para que los gobernadores puedan endeudarse, son los principales puntos de discusión que dividen al oficialismo y la oposición para acordar el proyecto de Presupuesto 2017, que el gobierno nacional quiere que se vote en diputados en la primera semana de noviembre.
“La discusión hoy por hoy es si hay más giros automáticos a las provincias o gasto discrecional, si hay más obras o no. Lo que no puede suceder es que se cumplan todos los pedidos en forma simultánea: es una cosa u otra”, resumió a Télam una de las espadas del oficialismo que negocia con sus pares opositores la ley.

Los diputados y senadores de las diferentes vertientes peronistas reclaman coparticipación en el impuesto a los créditos y los débitos, cambios en la ley de Responsabilidad Fiscal para que los gobernadores tomen deuda, mayor cantidad de obras públicas y de infraestructura, y limitación de los “superpoderes” que tiene el Poder Ejecutivo para reasignar partidas del Presupuesto.

Lo concreto es que las conversaciones que se realizan en forma simultánea en Casa de Gobierno entre el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y los gobernadores, y entre los diputados de Cambiemos con el peronismo en su conjunto, así como también con los senadores, están centradas en cómo se distribuirán los recursos para que el déficit fiscal no supere el 4,2%.

En ese contexto será clave la reunión plenaria de la comisión de Presupuesto del martes próximo, donde expondrá Frigerio, de cuya cartera no solo depende la realización de obras de infraestructura y de viviendas, sino que se está enhebrando el acuerdo con los gobernadores.

Pero los diputados no sólo le transmitirán sus quejas por la distribución de las obras de infraestructura -las provincias mas pequeñas dicen que Buenos Aires y la Capital Federal son las mas beneficiadas- sino que reclamarán mayores recursos para sus provincias y el rápido envío de los tres proyectos que se discutirán en paralelo: los de reducción del impuesto a las Ganancias, modificación a la ley de Responsabilidad Fiscal, y limitación de los “superpoderes”.

El presidente del bloque del PRO, Nicolás Massot, señaló que “todo se puede acordar dentro del margen que tenemos de recursos sin aumentar el déficit fiscal”, y preciso que “puede haber más fondos para las provincias, pero debe bajar la inversión en obra pública, porque se debe compensar el dinero que resignará la Nación”.

“Nosotros tenemos buena voluntad de llegar a un acuerdo con los diputados y senadores opositores pero debe ser un consenso que se mantenga el equilibrio”, agregó Massot.

Por su parte, la oposición quiere coparticipar la totalidad del impuesto al cheque que aporta a la recaudación casi $ 165.000 millones, dado que en la actualidad la Nación se queda con el 70%. Desde el oficialismo dicen que se puede reformar en una negociación la distribución de ese tributo, pero habrá menos recursos para invertir en otros rubros, como planes sustanciales de obras de infraestructura y viviendas.

Otro punto clave de esta negociación, además de la Ley de Responsabilidad Fiscal, será el proyecto que reforma la Ley de Administración Financiera para establecer límites al Gobierno para poder reasignar recursos de obra pública y de infraestructura a gastos corrientes.

Los gobernadores quieren asegurarse que el dinero que se adjudicó a una obra no sea derivado mediante las atribuciones del artículo 37, que una reforma del gobierno kirchnerista impuso para poder resignar partidas sin ninguna limitación, pero admiten que esa flexibilización sea gradual.

Incluso desde el massismo, el diputado Marco Lavagna dijo a Télam que no es importante modificar el artículo 37 sino limitar el uso de los decretos de necesidad y urgencia (DNU) para reformular el Presupuesto como sucede ahora porque “se incluyen ampliaciones que no requieren necesidad ni urgencia”.

Desde Cambiemos defienden las diferentes ampliaciones que tuvo el presupuesto 2016 porque “debimos reformular ese dibujo que nos dejó el kirchnerismo”.

Y a esta discusión se le suma otra que es más delicada, y divide a la oposición, que es la reforma de la cuarta categoría del impuesto a las Ganancias, ya que el massismo insiste en hacer una modificación sustancial y los gobernadores respaldan la propuesta que está elaborando el Palacio de Hacienda.

Los mandatarios no quieren volver a perder $ 23.000 millones, como sucedió en febrero, cuando la Nación resignó unos $ 27.000 millones, y quieren que ese cambio sea gradual como quiere el Gobierno, es decir, un aumento del mínimo no Imponible que no supere la meta inflacionaria y una nueva escala.

Por eso, el oficialismo y la oposición deben enhebrar un delicado y equilibrado acuerdo que no perjudique ni a la Nación ni las provincias, pero que permita cumplir las pautas de crecimiento del 3,5%, la meta del 17% de la inflación, y un déficit no superior al 4,2%.