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Cuentas pendientes en la mesa de Cambiemos

A los radicales no les gusta que se arme una pata peronista ni que sigan sin consultarlos.

Por Clarín 

Los timbreos a domicilio son por ahora la única constancia del accionar de Cambiemos en público. Toda una paradoja, teniendo en cuenta que es un instrumento típico de la escuela de Jaime Durán Barba y el gurú ecuatoriano suele ser cuestionado por buena parte de la mesa nacional de 25 asientos que la coalición iba a presentar el martes.

El acto debió postergarse por la internación de Elisa Carrió, aunque dada su recuperación será reprogramada para una fecha cercana. Los preparativos del relanzamiento del frente que lo llevó al poder le sirvió a Mauricio Macri para encolumnar a la tropa y comenzar a bosquejar la estrategia de 2017. Pero no alcanzaron para disimular una serie de cuentas a saldar entre los socios.

Está a la vista que el bacalao se corta en otras mesas. En una de ellas pesan Durán Barba y dos íntimos del Presidente sin cargos partidarios, Nicolás Caputo y José Torello. De eso charlaron el mismo martes en la Casa Rosada cuatro de los seis referentes del PRO y la UCR que se frecuentan semanalmente. Cuando uno de los radicales le hizo ver que “la letra fina no se puede definir en una asamblea de 25”, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, aceptó la idea de diseñar una mesa chica de Cambiemos. Quedó en definirla con sus interlocutores: Rogelio Frigerio, Jose Corral y Angel Rozas, para luego pasarla por el filtro de Carrió, que tiene su propia mesa íntima algunos fines de semana con Macri, en Los Abrojos.

Un ausente con aviso, Mario Negri, mantiene su idea de que “a los radicales nos sientan en muchas mesas, pero en ninguna donde se toman las decisiones” sobre la gestión. Es uno de los reclamos pendientes que zumban en los oídos de Macri. Hay otro que el Presidente recibe desde un flanco impensado: el macrista Emilio Monzó advierte un déficit en el manejo político y afirma: “En Provincia se plebiscita la gestión y por ahora vamos terceros”. El presidente de la Cámara de Diputados, clave en el armado del frente electoral, se autoexcluyó de la reunión de los martes. Prefiere compartir quejas con los radicales que lo acompañan en las duras negociaciones del Congreso.

Las asignaturas que la foto de familia buscará guardar temporariamente bajo la alfombra incluyen los chisporroteos por el intento macristas de armar una pata peronista para el 2017 y la continuidad de los coqueteos con gobernadores de ese signo enfrentados con prominentes referentes de la UCR. Córdoba Tucumán y La Rioja son los casos más notorios.

El clima de tensión contenida no dejará de sobrevolar la coalición hasta que se definan los criterios para seleccionar las cabezas de listas en cada distrito y, sobre todo, el reparto de candidaturas legislativas para cada fuerza.

Con todo, nadie saca los pies del plato. Los unifica el espanto de una prematura derrota electoral que empantane el tramo final del gobierno de Macri. Por eso, ya se habla de organizar más actos conjuntos. Una comisión que encabeza Francisco Quintana, secretario del PRO, puso manos a la obra para la celebración de los aniversarios del triunfo en segunda vuelta, el 22 de noviembre, y de la asunción, el 10 de diciembre. Además, se lanzarán este mes las mesas de Cambiemos en las últimas provincias que faltan. Sólo quedará vacante Capital. Nada menos. La incógnita sobre el papel de Martín Lousteau, aliado de la UCR, crispa la alianza.