Saltar al contenido.

Movimiento Evita, la organización kirchnerista que aún crece durante el macrismo

La agrupación que lidera Emilio Pérsico es una de las más opositoras al Gobierno, pero continúa recibiendo beneficios sociales y hasta firmó convenios millonarios para construir viviendas abandonadas por la anterior gestión
b>

Por La Nación 

“Acá esta la grieta”, le dice Marcelo Basualdo a Emilio Pérsico, y señala hacia un grupo de viviendas en construcción. Separadas por calles de tierra, hay casas pintadas de color naranja, de amarillo y hasta de azul. Es mediodía y el viento sopla con fuerza en el predio pelado de árboles, ubicado a metros del arroyo Piedras, al sur de Florencio Varela.

El referente del Movimiento Evita en este partido bonaerense y el máximo dirigente a nivel nacional se ríen, pero la comparación entre cómo fueron pintadas las viviendas y los colores que se usaron en la última campaña electoral , lejos del chiste, deja entrever parte de la realidad actual de la agrupación.

Pese a crecer a ritmo exponencial durante los gobierno de Néstor y Cristina Kirchner en la Casa Rosada y de Daniel Scioli en la provincia, en los últimos meses el Evita rompió legislativamente con el Frente para la Victoria. A través de la CTEP, se juntó con Barrios de Pie y la Corriente Clasista Combativa (CCC) para presionar por la emergencia social, pero al mismo tiempo logró atar lazos con el macrismo en base a planes sociales y la obra pública.

Durante el kirchnerismo, el Evita contó con funcionarios propios (Pérsico integró el Ministerio de Desarrollo Social y entre 2005 y 2010 Jorge Taiana, hoy diputado del Parlasur, fue canciller), sumó legisladores nacionales y provinciales (como Fernando “Chino” Navarro en la Legislatura bonaerense) y llegó a tener, según datos de la organización, 25.000 beneficiarios del programa Argentina Trabaja.

En la actualidad, el gobierno de Mauricio Macri amplió algunos planes sociales y, según fuentes oficiales, estaría a punto de firmar con el Evita convenios para completar las viviendas abandonadas por el ex ministro Julio De Vido, además de en Florencio Varela, también en localidades como Moreno y Almirante Brown. Incluso referentes del Evita-CTEP, como Esteban “Gringo” Castro, se mostraron en mayo en un acto con el Presidente.

“Pico y pala”

Ahora Pérsico recorre las calles de tierra, pregunta y da algunas indicaciones sobre los módulos que tienen dos habitaciones, cocina-comedor y baño. Además de la cooperativa “20 de Diciembre” del Evita, en el complejo hay obreros de otras organizaciones: el MTR, Eva Perón y La Dignidad.

“Con el Estado negociamos política, no planes. Vamos y le decimos «queremos terminar estas viviendas». Nos dicen que sí y lo abrimos a la organizaciones que quieran”, explicará Pérsico a LA NACION más tarde, en el viaje de regreso a la oficina que el Evita tiene en la calle Humerto 1º, en Capital.

Antes de comenzar la recorrida por Varela, había asegurado: “[En el Gobierno] tienen que entender que hay que hacer obra de pico y pala. Yo le metí 500 personas acá, cuando capaz una empresa privada hacía la obra con 20. El problema nuestro es el trabajo, aunque podríamos ganar mucha más plata. El presupuesto es de veinte millones, nos dieron siete y espero que la terminemos en diez, para el resto reinvertir. No hay ganancia en la cooperativa”.

Sobre la foto con el Presidente, Pérsico respondió: “Hicimos un acto con Macri, pero esas viviendas en Almirante Brown que él inauguró todavía no empezaron. Me hicieron sacar la foto, nos pegaron por todos lados, pero para nosotros conseguir una promesa de él era importante”.

Actualmente, el líder del Evita tiene diálogo frecuente con las carteras nacional y bonaerense de Desarrollo Social, que conducen Carolina Stanley y Santiago López Medrano, respectivamente. Antes del 10 de diciembre, se reunió con Marcos Peña, que le reprochó por sus críticas por la falta de empleo y la caída de las changas: “Pero Emilio no hemos hecho nada todavía, ¿de qué nos echás la culpa?”, recuerda que le dijo.

“La relación [con el Gobierno] es buena, no puedo decir que es mala, pero las cosas demoran muchísimo. Tienen miedo a firmar un expediente, a hacer algo… quiero pensar que no es incompetencia”, considera hoy Pérsico.

Cooperativas

Estela tiene 30 años, dos hijos y un marido que, dice, hoy no tiene trabajo como albañil. “Esto es algo que podemos aprovechar nosotros como una salida”, confía, y comienza a bordar un chaleco de tela. Alrededor suyo, hay una docena de mujeres y máquinas de coser, un hombre trabajaba con una estampadora y en una cuerda hay colgados varios chalecos negros con la inscripción CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular).

Debajo de la textil, en la planta baja del edificio de techo de chapas, funcionan una carpintería y una herrería. Pero la mayoría de los trabajadores están ahora en el patio, en su descanso, compartiendo tortas fritas, mates y jugos. Un mural a la derecha con dibujos de obreros y una hormigonera de cemento ubica al visitante: “Centro de capacitación y oficio Eduardo Pereyra Rossi”.

Los miembros de las cooperativas son beneficiarios del Argentina Trabaja, que este año pasó de 2400 a 3400 pesos por cuatro horas de trabajo diario. “A nosotros no nos gusta llamarlo plan. Es una posibilidad de trabajo por productividad”, apunta Jorge Luis Fernández, uno de los referentes de los casi 70 cooperativistas que asisten al lugar.

“Acá se hacen mesas y sillas con tarimas recicladas y las venden entre ellos. Los compañeros ahora van a fabricar los muebles bajo mesada para las viviendas de Varela”, cuenta Patricia Iribarne, responsable del centro que está en la Ribera de Quilmes. En palabras de Pérsico, tienen la idea de que “un peso dé cuatro o cinco vueltas” entre los mismos cooperativistas.

El Evita también tiene comedores que, aseguran en el movimiento, se abrieron en estos últimos diez meses de gobierno macrista. Dicen que son 600 en todo el país, de los cuales 400 están sólo en el conurbano. Y esperan abrir 400 en los próximos meses.

“No hay un pueblo donde no encontrás un tipo del Evita. Y no hay villa tampoco -señala Pérsico-. Si hay una villa en el distrito y no tenemos presencia, los cago a puteadas. Tenemos que estar.”
La ruptura con el FPV

“Nuestro bloque tiene la idea de construir una mayoría política que se oponga a la transferencia brutal de recursos que está generando el gobierno de Macri”, explica desde su silla el legislador, titular del bloque Peronismo para la Victoria. Grosso y otros cinco diputados del Evita rompieron a mitad de año con el FPV tras el escándalo multimillonario de José López.

 “Con el FPV no tenemos coincidencias políticas, pero sí ideológicas. Ellos apuestan al aislamiento y no al hecho de juntarse con el resto de la oposición para cuestionar centralmente al oficialismo”

La expansión del Evita en el Congreso llegó en las últimas semanas al Senado, donde sumó a Juan Manuel Abal Medina (Buenos Aires) y Teresita Luna (La Rioja). Ellos firmaron el proyecto de ley de emergencia social, caballo de batalla de las organizaciones sociales que ya entró en la Cámara alta.

Lejos del kirchnerismo ortodoxo, en el Evita no reniegan de la autocrítica, pero defienden los gobiernos de los últimos doce años. Días atrás, cuando Cristina Kirchner viajó a Ecuador, entre la comitiva que la acompañó hubo miembros del Evita, según publicó el diario Perfil, y en la transmisión televisiva se pudo ver una bandera del movimiento entre el público que asistía a un acto de la ex presidenta.

“Con el FPV no tenemos coincidencias políticas, pero sí ideológicas. Ellos apuestan al aislamiento y no al hecho de juntarse con el resto de la oposición para cuestionar centralmente al oficialismo”, apunta Grosso. “Somos oposición de este gobierno. Lo decimos por algunos de nuestro antiguo bloque que nos criticaban porque nos fuimos por un supuesto acuerdo”, subraya.

Cristina y Francisco

Cuando a Pérsico se le pregunta por Cristina Kirchner, no da muchos rodeos en responder. Asegura que no la ve desde mitad de año y se larga: “La gente no vuelve al pasado, hay que construir el futuro y ella tiene que tener voluntad para eso. Nosotros planteamos una fuerte autocrítica ante la sociedad, sino la gente no te cree. Que hoy haya un gobierno de derecha es culpa de los errores que cometimos. El 32 por ciento de pobreza es culpa nuestra. Toda la culpa es nuestra. Yo estoy convencido que Macri venía a hacer esto, no puedo pensar que venía a hacer otra cosa. Pero creo que nosotros cometimos errores que no tendríamos que haber cometido. No es compatible corrupción con un proyecto de izquierda. La derecha es corrupta de por sí. Por José López nos tendríamos que habernos llevado puesto dos o tres, para corregir cosas. Y eso hoy lo sufrimos. El gobierno anterior a nosotros nos dio subsidio y comida. Estamos muchísimo mejor, pero si vos a la cifra de pobreza le sacas el subsidio, te vas al 50 por ciento. Lo mismo que había en el 2001.”

El referente sindical del Evita, Luis Cáceres, jefe del gremio de ladrilleros, fue el mentor del acuerdo entre las organizaciones sociales y la CGT, que podría exponerse en la calle si finalmente se convoca a un paro general. Pero las raíces del pacto son más profundas: que los cooperativistas y trabajadores de la economía popular se sumen a la central obrera.
Y estos nuevos tiempos que vive el Evita parecen estar bendecidos a la distancia por el Papa, quien ha intercambiado correos electrónicos con Pérsico. “Francisco nos ha ayudado mucho. Tengo mucho para agradecerle. Siempre que le hemos pedido algo ha respondido”, comenta el líder piquetero.

Paradojas de la política, o no, fue justamente el papa Francisco quien le exigió a Cristina Kirchner, en al menos tres oportunidades, la personería social del CTEP. El ex ministro de Trabajo Carlos Tomada firmó una resolución al respecto el 9 de diciembre de 2015, pero no se publicó en el Boletín Oficial y perdió vigencia. Finalmente, se oficializó, con algunos cambios introducidos, el 22 de enero de este año. Ya era el gobierno de Mauricio Macri.

A %d blogueros les gusta esto: