Debido a los fenómenos climáticos de los últimos meses, muchos suponían que la producción de vino caería en 2016. Claudia Quini, gerente de Fiscalización del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y vicepresidenta de la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV), lo venía pronosticando desde diciembre del año pasado aunque sin precisar números. Este jueves, se publicó el informe mundial donde se confirma una caída histórica en Argentina: “Se redujo un 35 por ciento hasta los 8,8 millones de hectolitros”.

Según el documento publicado por la OIV, la producción mundial disminuyó un 5 por ciento respecto al año pasado, hasta llegar a los 259 millones de hectolitros. Sudamérica es donde se produjo la mayor bajada porcentual a causa del mal clima y nuestro país perdió el liderazgo frente a Chile.

La producción mundial en este último período –que en 2015 alcanzó los 275 millones de hectolitros– sería así una de las más escasas desde el 2000, según la OIV.

El mayor impacto sobre la vendimia 2016 fue el climático. Como todos saben, tuvimos lluvias durante el verano que afectaron los viñedos y en abril cuando se espera el sol de otoño siguió lloviendo”, dijo Quini.

El INV realizó el informe cualitativo de producción que fue enviado al OIV y en el que se detalló los resultados de la verificación de los viñedos en todo el país –en las provincias vitivinícolas de Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Río Negro, Neuquén, La Pampa y Códoba–.

En el mismo se concluye que se han producido eventos climáticos no comunes, tales como tormentas graniceras muy tempranas (septiembre) y una primavera excepcionalmente fresca y lluviosa y que, por lo tanto, las condiciones culturales de muchos viñedos no son las óptimas.

Sin embargo, Quini aclaró que los fenómenos climáticos no afectaron la calidad del vino si no sólo a la cantidad y señaló que aún no se puede prever cómo será la vendimia 2017 ya que, una vez más, el factor climático será decisivo.

Por su lado, el gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), Sergio Villanueva, consideró que la baja en la producción ha sido multicausal: “Por un lado, hemos tenido la polilla de la vid que rompe el grano, el clima lluvioso y un periodo de cuatro años de malos precios. Todo esto ha hecho que sea la tormenta perfecta”, dijo y agregó que hace 56 años que no había una producción tan baja donde la más afectada es Mendoza.

Villanueva indicó que estos factores ponen a Argentina en una situación complicada ya que no le permite expandirse y, además, aseguró que las ventas en el mercado interno cayeron un ocho por ciento.

Para el gerente de la Unión Vitivinícola Argentina esta baja en la producción afecta a los precios pero también repercute en los puestos laborales ya que al haber menos actividad, por goteo, van peligrando.

Laura Alturria, coordinadora de Comisiones Técnicas de Bodegas de Argentina, confió que una de las consecuencia fue la tonificación en los precios que era un reclamo que el sector venía realizando: “En el mercado interno hubo un aumento de un 50 por ciento aproximadamente, por ejemplo, el vino tetra brick que rondaba entre los 15 y los 18 pesos pasó a costar entre 23 y 25 dependiendo la marca. Eso por un lado, mientras que en el mercado externo esto no se ha visto reflejado porque hay que competir con precios internacionales y las bodegas prefieren una disminución en los márgenes a perder espacio”.

Con respecto a la expectativa para el 2017, la mujer indicó que hay que partir de la base de que el viñedo perdió producción y no quedó en las mejores condiciones. “El productor tampoco está en buenas condiciones considerando que con esta baja tiene menos dinero en el bolsillo y ya deberían estar haciendo diferentes tareas curativas y culturales pero no cuenta con la plata suficiente. Entonces, los viñedos van a tardar cerca de tres temporadas en recuperarse en las que no tendremos cosechas records“, concluyó Alturria.

Por El Sol