Bullrich vs Martínez: Una pelea a los gritos 

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Entretenidos con el avance judicial sinuoso sobre la cleptocracia que supimos conseguir durante el kirchnerismo, una gran parte de los medios y de la población prefieren mirar para otro lado cuando la lupa se posa sobre la gestión de Cambiemos. La obvia excepción se centra en aquellas capas nostálgicas (y negacionistas) de la “década ganada”.

Hace exactamente una semana, PERFIL dio cuenta de la tensión que reina en el gabinete de Mauricio Macri, la más alta desde que asumió hace 340 días. Dio la casualidad que ese mismo día un diario colega (que además de multiplicar sus editoriales ultramontanos defiende a capa y espada al actual gobierno informaba lo opuesto: que el Presidente está chocho con sus ministros. Total normalidad.

El asunto es que Macri, apenas un día después, admitió en un acto su malestar y preocupación por los cortocircuitos entre miembros de su administración. No lo dijo, pero PERFIL adelantó que le pidió intervenir para apaciguar ánimos a su amigo dilecto, el empresario Nicolás Caputo.

Ayer, en tren de ratificar su preocupación por la marcha de la gestión, PERFIL destacó que el Presidente había decidido llevarse de retiro espiritual a todo “el equipo” a Chapadmalal el 1º de diciembre. El objetivo es aplicarles un correctivo y plantear nuevos objetivos de gestión para un año electoral crucial. La revelación incluyó una picardía oficial: nuestro periodista Ezequiel Spillman chequeó ese dato exclusivo en altísimas fuentes oficiales, que no dudaron en filtrarlas en la agencia de noticias estatal y en otro diario cuasi oficialista para que perdiera el carácter de exclusividad. Gajes del oficio.

Deberá ponerse más duro Macri con los integrantes de su gestión si pretende que se acallen los enfrentamientos internos. O al menos que no lleguen a oídos del periodismo crítico (con cualquier poder, no sólo contra el kirchnerismo).

Por caso, el Presidente no para de recibir malas noticias al respecto. O tal vez no le cuentan todo. Como la pelea a los gritos entre el ministro de Educación Esteban Bullrich y el ministro de Defensa Julio Martínez. O los misiles que no disimulan en enviarse el ministro del Interior Rogelio Frigerio y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, en este caso por el afán de la funcionaria en pretender hacer obras de infraestructura en pasos fronterizos.

Por PERFIL surgirán más motivos de reyertas. A la renovada discusión por la lentitud oficial nacional en poner en marcha obras públicas, se suma nada menos que la decisión del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó (segundo en la línea de sucesión presidencial, según la Constitución), de prender el ventilador en una entrevista exclusiva para ir contra casi todos de su gobierno.

Los ánimos caldeados en el oficialismo se espesan cada vez más al calor (o mejor dicho, al frío) de una economía que no arranca y empieza a intranquilizar a propios y extraños con vistas al efecto social y electoral 2017. Macri espera que el retiro espiritual tuerza este rumbo tan lánguido como problemático.

Por PERFIL