El misterio aún rodea la muerte de Carlos Saúl Facundo Menem, hijo del expresidente de Argentina, Carlos Menem, tras más de dos décadas de que se estrelló el helicóptero que pilotaba.

En los últimos meses, y gracias a la insistencia de la exesposa de Menem, Zulema Yoma, la justicia avanzó en la hipótesis de un atentado que fue negado durante 21 años.

El 15 de marzo de 1995, Carlos Saúl Facundo Menem, de 26 años, murió junto al piloto Silvio Otra, al desplomarse el helicóptero en el que viajaban.

Menem era entonces el poderoso presidente que había logrado una reforma constitucional para ser reelecto, lo que le permitió gobernar desde 1991 hasta 1999.

El supuesto accidente provocó suspicacias desde el primer momento, ya que apenas un año antes había ocurrido el ataque terrorista en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que mató a 85 personas.

Los atentados terroristas al país sudamericano habían comenzado en marzo de 1992, en la embajada de Israel en Buenos Aires, causando 22 muertos y centenares de heridos.

El entonces mandatario intentó despejar las sospechas y adujo siempre que había sido solo un accidente, pero este año, de manera sorpresiva, declaró ante la justicia que su hijo había muerto en un “atentado criminal”.

El expresidente fue más allá y responsabilizó de manera directa a la agrupación separatista Hezbollah, lo que dio un vuelco por completo a la investigación, pese a que no aportó mayores pruebas, sino apenas dichos de su excanciller Guido Di Tella, ya fallecido.

Yoma celebró el giro de la causa, pero el tiempo transcurrido dificulta que se pueda demostrar la hipótesis que ella siempre defendió, convencida de que a su hijo lo habían matado en venganza contra su exmarido.

La prueba de la complejidad de demostrar la denuncia está en que los ataques a la embajada de Israel y a la AMIA también permanecen impunes, sin que se logre demostrar quiénes planearon y ejecutaron los estallidos.

El caso de la muerte del hijo de Menem está a cargo del juez Javier Leal, quien ya llamó a declarar a los expresidentes Fernando de la Rúa, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde.

Ninguno de ellos aportó mayor conocimiento sobre la posibilidad de un atentado, lo que sí hizo apenas el mes pasado la expresidenta Cristina Fernández.

Los exmandatarios fueron convocados en calidad de testigos porque en la época de la muerte del hijo de Menem eran legisladores o porque gracias a sus cargos tuvieron acceso a información privilegiada de la desaparecida Secretaría de Inteligencia del Estado.

“Tengo casi la convicción de que no se trató de un accidente y que el hecho de que tuviera como víctima al hijo del presidente lo convierte en un atentado”, declaró Fernández.

Al igual que Menem, la expresidenta no presentó ninguna prueba de sus dichos, pero la investigación avanza con la esperanza de develar por fin el misterio de una muerte que conmocionó al país.

Por Agencia NTMX