Los “brotes verdes” son escasos. De todas las provincias argentinas sólo tres cayeron menos de 2% interanual en el tercer trimestre: Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero. La Pampa fue, por su parte, la excepción al signo negativo: la actividad creció 0,6 % respecto a igual período de 2015. El campo fue el tractor de la actividad.
El resto del mapa es oscuro. Las provincias patagónicas -Chubut, Tierra del Fuego y Santa Cruz- registran una retracción interanual de la actividad económica que supera el 8%. Y el resto muestra descensos de entre el 3 y el 6% respecto del mismo período del año pasado.

Los datos se desprenden del “monitor de provincias” que elabora el economista Jorge Day del Ieral de la Fundación Mediterránea. El estudio incluye los datos de consumo de energía (electricidad, combustibles y gas), del empleo privado y los salarios, de las ventas de supermercados y de autos, de las regalías y de los niveles de créditos y depósitos.

En diálogo con LA NACION, Day explicó que los datos de las provincias reflejan cómo se da en cada latitud lo que se ve en el nivel nacional: “El país está en recesión y, si se elimina la estacionalidad de los indicadores, se nota una levísima recuperación en los últimos meses. Lo que sí existen, son diferencias regionales”.

El economista apunta que la menor caída es en la región pampeana. Y eso debe al impacto de la reducción y quita de las retenciones a los productos agrícolas claves, a la que se sumó la eliminación de las restricciones para poder exportarlos. Claro que lo ocurrido con otros sectores, como varias ramas de la industria, actuó en contra de las buenas noticias para el agro: en Córdoba y Santa Fe el balance general fue una caída más moderada que en la provincia de Buenos Aires donde la crisis del sector automotor pegó más. Y en La Pampa, provincia con poca incidencia de la actividad fabril, la recuperación del campo directamente llevó al signo levemente positivo.
“En general, les fue bien por el campo pero mal en el plano industrial. La abrupta reducción de la demanda brasileña de autos no se pudo compensar”, describe Day.

En el caso de la región patagónica, hubo dos factores claves que impactaron: la crisis fiscal en varias de sus provincias y los bajos precios internacionales del petróleo, a lo que se agregan las expectativas por la amenaza de la eliminación de los subsidios al sector.

Day recuerda que en esos distritos es en los que más se incrementaron los salarios entre 2003 y 2013, pero debieron luego empezar a adaptarse a los nuevos precios. De recibir un poco más de US$ 60 por barril, pasaron a US$ 50. Las más jurisdicciones más golpeadas son Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego; las dos primeras lideraron las alzas salariales en el sector petrolero en el período de bonanza.

El vínculo con lo fiscal

Además, se trata de las provincias que presentan algunos de los peores resultados fiscales. “Una estrategia para atenuar una recesión es una política expansiva por parte del gobierno, pero en la mayoría de los distritos no hay margen”, comenta Day. No están en condiciones, por ejemplo, de hacer una reducción de impuestos para alentar algunas áreas de la actividad.

Según advierte el economista, el problema no se limita a no poder instrumentar políticas contracíclicas: “En realidad, la política fiscal fue procíclica; se gastó fuertemente en los períodos expansivos y ahora, en los distritos con déficit y sin financiamiento se profundizó la recesión”. Menciona, por caso, que hay demoras en los pagos a proveedores o cancelaciones en cuotas, incluso de sueldos y freno a la obra pública.

“Una enseñanza de todo esto es que las provincias que fueron moderadas en sus cuentas tienen más posibilidades de salir a compensar la actividad privada en momentos malos”, indica el investigador del Ieral, y señala los casos de San Juan y San Luis, que pudieron estimular sus economías. “No pasó lo mismo en Mendoza -agrega-, luego del descalabro financiero del año pasado, cuando en cinco meses de transición entre los gobiernos se aceleró el gasto y el que asumió debió ajustar; ahí no hubo posibilidad ni recursos para otra política.”

Junto con el petrolero, el sector de la construcción fue el otro de los que tuvo mayor influencia negativa en la dinámica de creación de empleo privado, en lo que va de este año. En la región pampeana y en la ciudad de Buenos Aires ese segmento tiene menos peso relativo sobre el total de la actividad, lo que también explica que los índices hayan sido menos negativos.

El empleo debería caer en menor proporción que la actividad -sostiene Day- pero eso no ocurre en los distritos altamente dependientes de la construcción. Son los casos de Misiones, Formosa, San Luis y La Rioja. “El trabajo en las obras es más sensible al alza o a la baja que, por ejemplo, en la industria”.
En Cuyo, la recesión es pareja para las tres provincias (Mendoza, San Luis y San Juan), mientras que en el norte hubo mayor diversidad de comportamientos. “Con diferencias la baja alcanzó a todos los distritos; sólo el agro explica algunas mejoras -insiste Day-. En Mendoza la extracción de petróleo subió, pero la caída de precios a nivel internacional dificulta la llegada de inversiones.”

El economista advierte que Mendoza (con su producción de vinos y jugos de uva) y Tucumán (con sus limones) son las provincias a las que más atención se les deberá prestar en lo referido al “efecto Trump directo”. Es decir, al mayor proteccionismo que pueda desplegar durante su gestión el presidente electo de Estados Unidos. El 20% de las exportaciones totales de esos distritos tienen como destino ese mercado.

En cambio, Misiones -que vende madera al mercado de Estados Unidos- podría verse beneficiada si hay un agresivo impulso a la obra pública en nuestro país.

Según los datos del Indec para el total del país, la construcción es el sector que sufrió la mayor pérdida de puestos de trabajo, en términos relativos. La actividad en ese sector registró, en octubre pasado y según el dato más reciente, una caída de 19,2% en comparación con el mismo mes de 2015, en tanto que si se consideran los 10 primeros meses de año la baja acumulada fue del 13,5%.

La actividad económica en general sufrió una baja de 3,7% en septiembre, en términos interanuales y siempre según los informes del Indec.

Por La Nación