Las historias detrás de los números de la economía son más elocuentes que las propias cifras. Sobre todo en algunos sectores muy vinculados al consumo doméstico, como el rubro textil. Teddy Karagozian, el mayor hilandero del país, cuenta casi con resignación el impacto negativo en la industria en general que tuvo el derrumbe de la actividad y el ingreso de importados. Su mega empresa, TN Plátex, no escapó al fenómeno y hasta terminó cerrando una de sus plantas. Él, que integra algunos polos de lobby empresario de relevancia, como el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (Cicyp), describe el año que termina como el de “la tormenta perfecta” y reparte responsabilidades en este diálogo con Letra P.

BIO. Es miembro de una familia que históricamente se dedicó a la industria textil. El rubro de confección de indumentaria tuvo un auge importante en la primera parte del gobierno kirchnerista y en los últimos cuatro años empezó la curva descendente. En 2016, en el marco de la recesión, Karagozian -aficionado a los deportes y a la navegación a vela- debió comunicar el cierre de dos plantas, una en el Chaco y otra en La Rioja. Bajó las persianas luego de 20 años de actividad. También posee plantas en Corrientes, Tucumán y la provincia de Buenos Aires.

-¿Por qué se llegó a esa tormenta perfecta que menciona?

-Los clientes tenían stock, la demanda del consumidor disminuyó, hubo tasas de interés altas, Brasil siguió en picada para abajo y el dólar se mantuvo, lo que terminó en un año muy duro para la industria textil y para la industria en general. Nosotros, como ocurre siempre, empezamos a principios de año a mostrar lo que a las otras industrias les pasó después de junio. Alimentos cayó incluso siendo imprescindible y textil cayó mucho porque es prescindible.

-Hubo además despidos, suspensiones…

-Tuvimos un año donde bajamos alrededor del 30% nuestro personal y lo hicimos para poder prepararnos para el año que viene, que creemos que va a ser un año también duro. Acomodamos nuestra capacidad productiva a la demanda que se proyecta. En toda la industria hubo despidos y suspensión de horas, además de adelantamiento de vacaciones.

-Algunos de sus colegas aseguran que la crisis es herencia y otros le apunta directamente a la gestión Cambiemos. ¿Cómo distribuiría usted las responsabilidades políticas en esta recesión?

-Las dificultades de la industria textil reflejan un problema que tiene el sistema impositivo argentino. La mayoría de los impuestos y las cosas recae sobre el trabajador y cuanta más mano de obra tiene un producto más sufre las consecuencias de un sistema regresivo como tiene Argentina. Por ejemplo, la diferencia entre lo que un operario recibe y lo que le cuesta a la firma es casi cuatro a uno. Cuando uno mide los feriados, ausentismo, indemnización, ART, las vacaciones, las horas trabajadas en comparación con lo producido en Argentina es muy alto. Pero además, sobre todo eso, van impuestos, jubilaciones, el IVA, Ingresos Brutos. Entonces, los productos del campo que tienen tan poca mano de obra no es que son competitivos, sino que tienen muchos menos impuestos adosados a la mano de obra. La industria automotriz tiene bastantes impuestos pero menos que la industria textil.  

“El plan de reconversión industrial genera confusión porque se plantea como ejemplo a seguir un país que ya no tiene industria, como es Australia.”

-La cuestión impositiva es una parte que es discutible según el punto de vista, pero ¿qué porcentaje de lo que ocurre es culpa del hoy y cuánto es del ayer?

-Del Gobierno anterior hay responsabilidad, porque promovió el consumo por encima de lo que se podía hacer. Las empresas siempre pagamos la energía a su valor real, sin subsidio, entonces se promovió el consumo de energía dificultando el suministro a las empresas. El kirchnerismo promovió el consumo por sobre la producción y promovió el malgasto con proyectos faraónicos que nunca se terminaron y el dinero se desvió a manos turbias.

En cuanto al gobierno actual, creo que pecó de cauteloso y utilizó herramientas del pasado, como el aumento de tasas de interés para frenar la demanda, pero con la disminución del gasto público en construcción eso hizo que se vaya muy abajo la demanda del consumidor.

-¿Ve a este gobierno con una posición “industrialista”?

-Es un gobierno que todavía no sabe lo que es. Por un lado, entiende que tiene que generar cuatro millones de empleos, pero, por otro lado, el único sector verdadero que puede generarlo es el industrial. Porque todos los demás sectores trabajan alrededor de la industria. Todos son satélites alrededor de un núcleo, que es la industria. El campo es muy bueno para conseguir divisas, pero no para generar empleo. Es la industria la que genera empleos de calidad. Es la que tiene los mejores salarios promedio.

¿ACOMPAÑAMIENTO EMPRESARIO O DECEPCIÓN?

-Hace unos meses, el presidente Mauricio Macri volvió a decir que le hubiese gustado más acompañamiento empresario a su gobierno, algo que repiten algunos ministros. ¿Lo ve igual?

-No coincido en absoluto con lo que dice el señor Presidente, porque nosotros no emitimos dinero. La forma que tienen los empresarios de acompañar es expresar sus talentos para combinar capital, trabajo y tierra y así generar un producto de valor agregado. Ahora, si no tenemos consumo y nos hacen competir con países donde los impuestos son más bajos y el sindicato del transporte no te para una fábrica, nosotros no emitimos y mucho no podemos hacer. Ergo, la empresa no tiene ganancia, los bancos no te prestan y no podés invertir. Y si no tenés demanda, no podés vender.

Hubo mucho acompañamiento de los empresarios y es duro para el industrial escuchar que su presidente desconoce el esfuerzo que significa mantener empleados o sufrir el cierre de fábricas por falta de demanda o capacidad competitiva por los altos impuestos que se pagan.

“El Gobierno va a andar muy bien en la elección, pero espero que no se confundan como se confundió Cristina con el 54%. Cristina gana porque enfrente no había nadie.”

-¿Había más expectativa de los sectores empresarios sobre lo que prometía hacer Cambiemos?

-Todos sabíamos que iba a ser un año muy complejo, pero teníamos la expectativa de que los cambios de la economía iban a estar en la dirección de lo que la Argentina necesita, cambios de paradigma. Por ejemplo, desde el Gobierno se plantea que el empresariado pide algo incompatible, como es bajar impuestos y disminuir el déficit. Y el pensamiento de los empresarios hoy es lo contrario, que el crecimiento del déficit es producto del aumento del impuesto. Porque estamos del lado de la curva mala. Hoy, disminuyendo los impuestos al sector privado, podríamos emplear a más gente y eso haría que se necesitaran menos subsidios y menos empleo público para mantener una población fuera de la pobreza. El aumento de impuestos de los últimos 12 años llevó a la Argentina a un nivel de costos imposible para competir con quienes tienen impuestos más bajos. Y no hay que ir muy lejos. (Donald) Trump lo dice constantemente. Hay que bajar los impuestos a las ganancias de las empresas al 15%. Y acá pagamos el 35 sin actualización de balances, que termina siendo el 50%.

-¿Cómo jugó el ingreso de importados en el marco de la caída en la actividad?

-Me parece que la clave es más general. Hay varias estrategias que no están siendo conjugadas hoy. Uno es el Banco Central (BCRA), que sube las tasas para frenar la inflación. Eso hace que entren dólares y esos dólares bajos más la tasa alta generan desempleo industrial. Por otro lado, los precios de los productos industriales van subiendo porque lo que se produce es un influjo de mercadería que necesita salida y esa salida se produce con los mismos locales que tienen muy pocos dueños. El producto industrial bajó de precio y el producto al consumidor subió de precio.

Claramente, no hay una coordinación. El BCRA se precia de ser independiente, pero el Banco Central de Estados Unidos no sólo cuida el valor de la moneda sino del empleo. La dificultad que tenemos los industriales hoy es de comprender qué idea va a prevalecer.

-Poniendo en nombres esta disputa, podría mencionarse al ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, por un lado, y a Federico Sturzenegger, del BCRA, del otro. ¿A quién ve más cercano a la idea económica de Macri?

-Le está faltando Industria ahí, el Ministerio de la Producción. En realidad, ahí también hay dos líneas. Por un lado, sabemos que hace falta generar empleo, pero la palabra “apertura inteligente” con costos muy altos y logística muy alta no permiten ser parte de la cadena de valor internacional. Ése concepto genera dudas. Y, a la par de la apertura, el ministerio dice que también quiere generar empleo industrial y de calidad. Es confuso.

“El campo es muy bueno para conseguir divisas, pero no para generar empleo. Es la industria la que genera empleos de calidad.”

-¿El plan de reconversión productiva cambió o empeoró las perspectivas de las fábricas?

-Ese plan, a mi entender, también genera confusión porque se plantea como ejemplo a seguir un país que ya no tiene industria, como es Australia. Ahí sólo hay minería y servicios. Tiene una educación superior a la Argentina, siempre fue parte del Commonwealth, siempre estuvo a 25 kilómetros de la costa con costos de logística muy menores. Y tiene una población que son 20 millones de personas contra 40 de acá. Es incomparable. Esto genera dudas, confusión. No se lo puede poner de ejemplo a Australia para hablar de inversiones para generar empleo cuando allí sólo hay industrias que en la Argentina no son deseadas, como la minería.

ESCENARIO ELECCIONARIO, POLÍTICO Y ECONÓMICO

-El próximo es un año electoral al que se llega con la economía aún sin arrancar. ¿Lo ve fuerte al Gobierno en la previa a las legislativas?

-Creo que el Gobierno va a andar muy bien en la elección, pero espero que no se confundan como se confundió Cristina (Fernández) con el 54%. Cristina gana porque enfrente no había nadie y este Gobierno, si bien tiene muchas personas muy loables enfrente, todavía no se juntan. Y en ese frente atomizado gana el que tiene el castillo. Ahora, si la pregunta que me hace es quién tiene razón, si (Emilio) Monzó o (Jaime) Durán Barba, yo claramente creo que este gobierno ganó por la labor de Monzó y no de Durán Barba. Monzó y la parte política de Cambiemos hicieron los deberes para que políticamente se ganaran las elecciones. Acompañó Durán Barba, pero Cristina hizo lo suyo poniendo a Aníbal (Fernández) y a (Carlos) Zannini. Monzó hizo el trabajo político. No hay que banalizar la política. Lo que hicieron los políticos de Cambiemos fue fundamental para lograr que ganaran.

-Por último, ¿cómo pronostica el 2017 en materia económica?

-En 2017, al ser impar y electoral, va a haber más movimiento, dinero en la calle producto del gasto en infraestructura y muy probablemente sea bastante mejor que éste. Pero creo que la lluvia de inversiones que pensaron que iba a venir no va a venir tampoco en 2017. Porque los inversores del mundo miran a Argentina pero tienen muchas opciones antes de venir acá. Una de ellas es que, si Trump baja los impuestos a las empresas, se vayan a países con menor carga impositiva y mayor seguridad.

Por Letra P