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Emiliano Zerbini afina las guitarras para la temporada

Emiliano Zerbini ya es parte indiscutida de las grandes figuras del folclore tradicional argentino. Veinte años de carrera y un par de canas en su cabeza dan cuenta de que hace mucho tiempo dejó de ser ese joven emergente que buscaba entre cuerdas definir el camino de su estilo. Un bombo y una guitarra lo encasillaron en su zona de confort, y eligió volver a las raíces. Emiliano se decidió por la simpleza del folclore, esa que lo premió en la edición 2016 del Festival de Jesús María, otorgándole la figura de revelación con su repertorio típico y con olorcito a patio de tierra.

Durante todo el año continuó con la presentación de Danzas Folklóricas Argentinas Volumen 2, su quinto material discográfico que está dedicado especialmente al bailarín, a la academia, al profe. Hijo de una bailarina de aquellas, Emiliano sacó el volumen 1 en forma de homenaje a su madre y fue tal el éxito que la gente pidió la continuidad. Entre firmezas, escondidos, chacareras, amores y zambas, Zerbini se ganó el corazón de la comunidad bailarina. Buscando los motivos del gran éxito de esos dos discos, el cantante lo adjudica al hecho de que la gran mayoría de nosotros, de niño hemos pasado por una academia. En los pueblos es algo común, es la “actividad extra” que los chicos tienen entre las pocas opciones de ocio.

Finalizando el año y analizando los últimos doce meses, la balanza da a favor. “El premio de Jesús María fue muy importante, fue un empujón grande para difundir este disco bien tradicional. No hemos parado de trabajar durante todo el año. La perspectiva del 2017 es muy bonita y estamos felices de tener cerradas las fechas en los festivales más importantes del verano. Estos logros nos llenan de orgullo y estamos muy agradecidos con la gente, por haber aceptado la propuesta”, contó Emiliano a Día a Día.

Si bien el cantante se volcó a defender y difundir el folclore tradicional, no critica sino que aplaude a aquellos grupos emergentes que se animan a probar nuevos sonidos dentro del género.

“Yo creo que afortunadamente la sociedad toda evolucionó, y los folcloristas que somos parte de esta sociedad también, y convivimos perfectamente los que elegimos tocar de manera criolla con los que eligen buscar otros sonidos y permanecer en otras búsquedas. El folclore desde hace muchos años, desde el Chango Farías Gómez, Jacinto Piedra y mucho antes, ya venía hurgueteando en sonidos diferentes, y tenemos grandes referentes de música fusión. Pero a nosotros nos parecía que al hacer danzas tradicionales que se utilizan mucho para academias y para enseñar folclore, teníamos que volver en estos discos a la raíz. Yo estoy muy contento de que la gente a esa apuesta la haya tomado y la haya entendido. Es cierto que muchos grupos también han vuelto al bombo y a la guitarra en los últimos tiempos y está perfecto, es la base fundamental de nuestro folclore argentino. Pero también estoy muy orgulloso de aquellos que se animan a lo nuevo”, cerró.

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