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Tras el “romance” inicial, la relación entre la Rosada y las provincias terminó el año con rispideces

“Está todo bien con ellos, muchas veces las quejas (en los medios) son de llenos”, reflexionó el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, ante un miembro de su equipo días pasados, una vez que ya había terminado la agenda del año y, al menos por un tiempo, las negociaciones entraban en descanso, y consciente de que este año aumentó varios puntos del PBI la coparticipación de fondos federales.

Frigerio fue la cara visible de un tejido gradual y constante que encaró el presidente Mauricio Macri con los gobernadores, 19 de ellos de partidos opositores al frente Cambiemos, y el cual comenzó apenas asumió el gobierno, con una reunión masiva en la Quinta de Olivos y con la reactivación del Ministerio de Interior como cartera de referencia política luego de estar varios años desdibujada.

En el entorno de Frigerio creen que el año terminó “muy bien” más allá de lo ocurrido con los dos hitos de fin de año: la reforma electoral -allí la Rosada vio caer en el Senado por la decisión del PJ su proyecto emblema durante la campaña electoral-, y Ganancias -el Ejecutivo debió presionar fuerte a los gobernadores más afines para poder parar el proyecto contrario aprobado en Diputados-.

Además, en Interior destacan que en Ganancias “muchos gobernadores no jugaron a fondo en la sesión en Diputados porque no sabían la inconsistencia fiscal”, y citan un hecho elocuente como ejemplo: el ministro de Economía de Alicia Kirchner (Santa Cruz) suscribió el comunicado impulsado por Frigerio en que se pedía revisar el proyecto que defendieron Axel Kiciloff (FpV) y Sergio Massa (FR).

En la Rosada tienen en mente un “semáforo” a la hora de calificar el vínculo con los gobernadores: el grupo “verde”, el más cercano y amigable, está conformado por los cinco mandatarios de Cambiemos y por Juan Manuel Urtubey (Salta), Domingo Peppo (Chaco), Claudia Ledesma (Santiago del Estero), Sergio Casas (La Rioja), Sergio Uñac (San Juan), Juan Schiaretti (Córdoba), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Omar Gutiérrez (Neuquén), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Hugo Passalacqua (Misiones). Sorpresivamente, en ese grupo también incluyen a Mario das Neves (Chubut), a pesar de sus duras críticas al oficialismo durante Ganancias, y Miguel Lifschitz (Santa Fe), que mantuvo fuertes cuestionamientos al Gobierno en temas de seguridad.

El grupo “amarillo”, con quienes “no terminan de plegarse y jugaron muy mal con la reforma electoral”, lo integran la gobernadora Lucía Corpacci (Catamarca) y el gobernador Juan Manzur (Tucumán).

Por último, en el grupo “rojo”, están Alicia Kirchner (Santa Cruz), Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y pasaron sobre el final de año a este segmento Carlos Verna (La Pampa) y Gildo Insfrán (Formosa), quienes “terminan votando con el ultrakirchnerismo muchas cosas cuando antes se quejaban de ellos”.
En Nación aspiran a que la relación con los gobernadores opositores durante 2017 siga igual o incluso mejore: de hecho, en Cambiemos aseguran que con al menos cuatro mandatarios peronistas se están analizando posibilidades de ir en un frente electoral común con CaLa relación del gobierno nacional con los gobernadores inició a comienzos de 2016 en forma auspiciosa y reuniones constantes, aunque con el correr de los meses algunos temas dividieron aguas, con repercusión en el Congreso, aunque los chispazos principales llegaron a fin de año con la reforma electoral y los cambios al impuesto a las Ganancias.mbiemos a las elecciones de medio término, debido a la interna del PJ y el rechazo al liderazgo de Cristina Kirchner.

Esas internas dentro de los peronismos locales, menos difundidas en los medios nacionales, son las que despiertan esperanza en el Gobierno de cara a un año electoral que asoma, a priori, difícil: “¿Quiénes van a armar las listas de candidatos en las provincias? ¿En Chaco será Capitanich o Peppo? ¿En Entre Ríos será Urribarri o Bordet?”.

En el balance final, el Gobierno prefiere recordar los apoyos recibidos por los gobernadores en torno a la negociación con los holdouts, el apoyo a la reparación a los jubilados y a la propuesta para devolver gradualmente el 15% de coparticipación que había indicado la Corte Suprema con su fallo días previos a que asumiera Cambiemos, firmado por todos en agosto pasado.

La relación con los gobernadores tuvo epicentro en el Congreso -especialmente en el Senado, en donde la influencia de los mandatarios es mayor-, y la Rosada aspira a que se mantenga igual ya que el massismo marcará mayores distancias en el año electoral.

El primer match podría ser en marzo: allí Interior busca reflotar la reforma electoral y que llegue a recinto para ser aprobada y lograr una aplicación acotada para las primarias que sucederán tan solo cinco meses después.

Por Télam

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