Como todo año electoral, 2017 no será la excepción en la apuesta que hacen los distintos niveles de gobierno a la inversión en infraestructura como motor de la recuperación económica. De los planes provinciales para obras, hay un porcentaje de entre 25% y 50% que depende de los giros de recursos que haga la Nación.
Un repaso por los presupuestos de las principales provincias transparenta que los recursos destinados a obra pública crecen entre 50 y 200%, con la expectativa de que esos fondos sirvan para crear empleo e impulsar la actividad.

Félix Piacentini, director de la consultora NOAnomics, sostiene que la inversión pública de las provincias estuvo “estancada” desde 2004 en dos puntos del PBI, mientras que el gasto en personal casi se duplicó, pasando de 4,8 a 8,5% entre 2004 y 2015.

Mencionó a Buenos Aires como el “paradigma de la no inversión”; en toda la gestión de Daniel Scioli, la inversión fue en promedio de 4,8% del presupuesto: “La más baja del país; con el nuevo gobierno se busca recuperar esa subinversión; este año proyecta llegar al 8,4%”. El economista lamenta que no se aprovecharan los acuerdos para la devolución de los 15 puntos de coparticipación que se retenían para la Anses o de responsabilidad fiscal, para “impulsar a las provincias a invertir, a usar los recursos para gasto de capital”.

A nivel nacional, los proyectos de inversión presupuestados para las provincias crecieron 48,4%, respecto de 2016. El 31% del total se destina a Buenos Aires, lo que implica 99,8% más que este año. Un análisis de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) discrimina el destino por jurisdicción y las preferencias.

La Pampa lidera el ranking de crecimiento respecto de 2016, con un alza del 639,2%; en el otro extremo está Santa Cruz, con una caída del 85,9%; la ecuación es la inversa de la que rigió el año pasado. Aumentos fuertes también se prometieron a Neuquén (387%), Jujuy (367%), San Luis (333%), San Juan (259%), Tucumán (156%), Catamarca (128%), Chubut (116%), Corrientes (114%) y Tierra del Fuego (103%).

Funcionarios provinciales que negocian con la administración central señalaron que la atomización de las decisiones juega en contra de la rapidez en los giros. “Uno autoriza, pero después la plata no llega porque se traba en algún punto”, deslizó una de las fuentes.

Desde el Instituto Argentino de Análisis Financiero (Iaraf), Ariel Barraud advierte que la inversión real directa está en “niveles bajos” y que gran parte de la obra provincial se hace con transferencias nacionales. “Venía siendo así y no esperamos grandes cambios. La clave este año será ver si esas transferencias compensarán el menor envío de coparticipación, ya que las reformas tributarias se van a sentir más”, dice.

El gobernador santafecino Miguel Lifschitz destinará unos $ 20.000 millones a obras, 225% más que en el período anterior; afirma que se priorizarán los trabajos de saneamiento, agua potable, energía y seguridad. En los papeles se quintuplica la inversión vial.

Mendoza multiplicó casi por cuatro las partidas para infraestructura. Después de un 2016 muy austero, marcado por el déficit heredado, el ministro de Economía, Infraestructura y Energía, Enrique Vaquié, afirmó que esos recursos ayudarán al “despegue que la economía provincial necesita”.

En Córdoba, el peronista Juan Schiaretti es otro de los que pone fichas a la obra pública. “El desarrollo exitoso de un país está atado a una fuerte inversión en infraestructura”, dijo el ministro de Economía, Osvaldo Giordano.

Destinará a inversión el 17,2% del gasto total. De ese monto, cuatro de cada 10 pesos irán a obras viales; poco más de dos pesos a gas (se ejecutan los gasoductos troncales en los que participa la cuestionada Odebrecht), y una cifra similar a aguas y cloacas.

El salteño Juan Manuel Urtubey no se quedó atrás: el 14,2% de los $ 46.000 millones del presupuesto provincial va a infraestructura, tres puntos porcentuales por arriba respecto de 2016. En números absolutos se trata de $ 6600 millones, casi el doble que el año que terminó.

El ministro de Infraestructura, Baltasar Saravia, explica que para el financiamiento son clave los planes Bicentenario (provincial) y el Integral de Hábitat y Vivienda de Nación. En la administración admitieron que de lo presupuestado para 2016, sólo se ejecutó el 40 por ciento.

Jujuy sigue la misma tendencia. Alberto Bernis, jefe del bloque de diputados oficialistas, destaca que de los $ 34.000 millones de gastos, $ 6410 millones irán a obras con “el propósito de generar empleo, mejorar la actividad económica y la calidad de vida” de los jujeños.

Plan postergado

Los especialistas criticaron que 2016 cerrara con demoras en muchas obras públicas. Los consultados por LA NACION apuntaron que el año “pasó de largo” en materia de inversión en infraestructura, al menos en los niveles esperados para que fuera un motor de la economía.

Una gran apuesta del macrismo, que también viene demorada, es el Plan Belgrano, que apunta a generar competitividad en el nordeste y noroeste con obras de infraestructura y apoyo a los sectores sociales más vulnerables.

El plan tiene asignados $ 94.825,2 millones este año, que se repartirán entre Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero. El área de infraestructura se lleva el 43,2% del total, mientras que el 42,2% corresponde al segmento social y 14,6% al sector productivo.

Tanto en los gobernadores como en los sectores empresarios hay expectativas e interés de que este año las obras tengan más dinámica.

Por La Nación