Tomar y manejar es peligroso para el conductor, su eventual acompañante y, en general, para el tránsito de autos y peatones. Y si bien existen topes de alcoholemia, el país está insólitamente dividido. Para recorrer las rutas parece necesario sumar al GPS tradicional, el del límite de alcohol autorizado por zona. Es que en algunas provincias llega a haber hasta tres máximas diferentes.

El conductor al que le encontraron casi 10 veces más alcohol en sangre de lo permitido. Magdalena detuvieron a un joven que manejaba por la ruta con diez veces mas de alcohol en sangre de lo permitido controles de alcoholemia en rutas

Seis provincias ya se diferencian de la legislación nacional -donde el límite es 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre-, al optar por la tolerancia cero. Según la Argencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), son Córdoba, Salta, Tucumán, La Rioja, Neuquén y Entre Ríos. Pero la confusión es aún mayor porque en Córdoba, por ejemplo, al cruzar un puente o pasar un semáforo varía la marca: de 0,5 a 0,4 o incluso a cero. La autonomía normativa en esta materia llega a ser municipal y eso incrementa la heterogeneidad en los límites permitidos.

La mayoría de las fuentes consultadas por Clarín considera que hay que unificar criterios ya que el mensaje que se le está dando a los conductores resulta contradictorio.

Desde la ANSV sugieren fijar como único techo los 0,5 gramos en sangre para vehículos particulares, como lo indica la Ley Nacional de Tránsito (que es la Nº 24.449) a la que pueden suscribir o no las provincias y los municipios. “No tenemos pruebas de que haya más accidentes por tener 0,5 de tolerancia. En la mayoría de los incidentes documentados en los que se registró consumo de alcohol, la graduación fue bastante superior: casi siempre alcanzó los 2 gramos”, sostienen. Además, afirman, éste es el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Está claro que tener varios límites es contradictorio aunque nosotros no podemos hacer nada, porque solo tenemos jurisdicción sobre las rutas nacionales, con excepción de los tramos que se encuentran dentro de los municipios. Creemos que el desafío no es hacer normas nuevas sino lograr que se cumplan las vigentes y, para eso, hay que incrementar los controles”, destacó la ANSV.

Sergio Kohen, que es papá de Nicolás, una de las víctimas de la tragedia de Ecos, está de acuerdo en que hay que unificar el límite de alcohol permitido y considera que el tope debe fijarse en 0,2. “El alcohol al volante no puede ser una opción, ese combo es igual a muerte. No digo tolerancia cero pensando en que siempre tiene que haber un margen de error porque el etilómetro puede fallar”, explica Kohen, miembro de la ONG Conduciendo a Conciencia. “Entre manejar alcoholizado y matar a alguien hay un solo paso. Sabemos que en más de la mitad de los siniestros viales está involucrado el consumo de alcohol”, suma Kohen. Según él, uno de los problemas es que “se apunta más a recaudar que a prevenir accidentes”. “Hay mucha fotomulta para sancionar a los que están mal estacionados pero la gente sale de los bares alcoholizada, se sube así al auto y nadie la detiene”, remarca.

Fabian Pons, presidente del Observatorio Vial Latinoamericano (Ovilam), resalta que“hay sitios en los que existen tres alcoholemias diferentes en 100 metros. No puede ser que para irse de viaje haya que tener un mapa de los límites de alcoholemia”. Considera que la máxima actual para particulares es alta y que habría que “bajarla a 0,3, pensando en posibles defectos en el instrumento de medición de alcohol”.
Por la autonomía municipal, Córdoba es señalada por todos como un ejemplo de esta diversidad, por tener tres tipos de alcoholemia. Fuentes de la Dirección de Prevención de Accidentes de Tránsito de esa provincia confirmaron esta realidad aunque aclararon que, si bien no se unificó la situación a nivel provincial, sí se aplica el mismo criterio en todas las rutas de Córdoba, donde la tolerancia es cero. “Desde hace dos años que lo implementamos y hemos reducido en un 22% las víctimas fatales en rutas. Ahora estamos trabajando en la realización de estadísticas para ver en qué nivel tuvo que ver con esta medida, calculamos que dicha variante influyó en un 80%”, explicaron.

En la Provincia de Buenos Aires, que concentra más del 35% de la población del país, rige el límite de 0,5. Pablo Fappiano, director provincial de Política y Seguridad Vial, dice que “no hay una postura oficial” aunque, en lo personal, considera que “la tolerancia debería ser cero para autos particulares, porque al tomar siempre disminuyen las capacidades del conductor y eso es riesgoso”. 

Por Clarín