La UCR llevó un pedido electoral concreto a Mauricio Macri en la reunión que se hizo en la quinta de Olivos el lunes pasado: conformar Cambiemos en los 24 distritos. El presidente aceptó la propuesta de los socios radicales, que incluye también la conformación de la coalición en la ciudad de Buenos Aires, un punto sensible para el oficialismo.

Transformar la herramienta electoral en un estructura estable en todo el país supone un desafío político para Cambiemos. Bajo esa idea fundacional, deberá adaptarse a 24 escenarios distintos para darle forma y flexibilidad a un frente que necesita de patas partidarias locales para vertebrar un poder que contrapese a los oficialismos provinciales, usualmente identificados con el peronismo.

Pero la política es al arte de lo posible y hay provincias donde la ingeniería de Cambiemos desafía las leyes de la física a simple vista, aunque responde a una estrategia frentista. En algunas provincias la coalición se conforma con socios fundadores más aportes provinciales y en otras se constituyen megaalianzas que incluyen un variopinto abanico de fuerzas, que va desde el socialismo, pasando por el GEN, hasta llegar al peronismo disidente. El caso modelo es el de Jujuy, donde el gobernador Gerardo Molares cobijó bajo un mismo paraguas a 12 partidos en el Frente Cambia Jujuy.

Sumar a sectores peronistas es toda una discusión para Cambiemos. Los radicales son muy estrictos con este tema, temen adhesiones circunstanciales. Los alfiles de Pro consideran una apertura más amplia en algunos casos, como que la que produjo en Tucumán, donde convivieron bajo el mismo techo José Cano y Domingo Amaya, ambos funcionarios provinciales. En San Luis, por ejemplo, la intención es sumar al ex gobernador Claudio Poggi.

En términos generales, la ecuación de jugar en todo el paño con el sello de Cambiemos le cierra más al radicalismo. La UCR tiene representación en casi todas las provincias, aunque en algunas está muy debilitada o su presencia es apenas testimonial, como en el caso de Chubut y San Juan, donde Pro corre con cierta ventaja a la hora de imponer condiciones.
Los radicales cuentan con dirigentes con aspiraciones en Catamarca, como el ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral, o en Formosa, donde hay dos referentes claros: el titular de Agroindustria, Ricardo Bruyaile y el senador Luis Naidenoff. Pro busca sumar figuras nuevas y crecer en las listas.

En las provincias donde hay un gobernador de la coalición, los liderazgos están definidos: en Jujuy, Morales; en Mendoza, Alfredo Cornejo; en Corrientes, Ricardo Colombi, y en Buenos Aires, María Eugenia Vidal. La excepción es Capital Federal, donde las objeciones al oficialismo porteño están a la orden del día. El trauma del ballottage de 2015 es un punto urticante para Horacio Rodríguez Larreta. La única variable de ajuste para llegar a un acuerdo parece ser la decisión que tome Martín Lousteau.

En Santa Fe, la UCR ya confirmó que conformará Cambiemos y se abrirá de su histórica alianza con el socialismo. Aunque el partido de la rosa adhirió de las versiones provinciales de Cambiemos en más de cinco distritos.
La mesa de Cambiemos ya funciona en 14 de las 24 jurisdicciones. A lo largo del año y, todos los martes se reunirán los referentes de Pro y la UCR para darle una vuelta de rosca al cierre nacional.

Por La Nación