Esta sección trata de ser siempre fiel a la información. Con anticipos, con trascendidos y con el oído puesto en anécdotas, rumores o versiones. El domingo pasado remarcamos el agobio del gobierno para tratar los problemas que surgen. Ahora se suma otro: un paro general en las tres CGT unidas. Como siempre, surge el concepto: “Es político”.

Claro, la detención del laburo se anuncia para dentro de un mes. “Tienen largo tiempo para negociar”. De esto daremos detalles enseguida. Ahora, una novedad informativa de la que se hizo mención pero que nosotros profundizamos para dar más detalles: el gobierno, amante de las encuestas, evaluaciones y opiniones, resolvió poner en práctica un “ranking de municipios”. ¿Qué es esto? Recompensar a las intendencias con mayor gestión. La cosa es así: premiar a 50 municipios con fondos y las herramientas que necesiten. “Sean del color político que sean”, declaró el funcionario a quien se le encomendó la misión. Su nombre: Lucas Delfino. Es el subsecretario de Gestión Municipal del Ministerio del Interior. Lo llamó Macri a Rogelio Frigerio, y éste a Delfino. Decidieron que es una excelencia estrategia para que “todos, sin excepción, se pongan a trabajar”. Atención: el proyecto será lanzado antes del mes de abril, “previa reunión con todos, del país entero”, dice el señalado funcionario. Un concurso novedoso, pero que tiene un final: “Hacer obras, nada de palabras”. En fin. Ahora viene el agobio del gobierno. Dos que dicen lo mismo: “Los empresarios no ayudan”.

¿Y ahora qué?

Es lo que se pregunta todo el mundo. La CGT lanzó un paro general para dentro de un mes. Los entendidos dicen que “es político” para dar paso a negociaciones. Pero claro, del lado gremial están machacando con que “siempre estamos con eso de que ‘hay que tener paciencia’, y la paciencia se acaba”. No quieren saber nada con el techo de 17 o 18 por ciento para las paritarias. Hay razones para eso: la inflación supera ese número. Además, el consumo bajó una barbaridad. Se han perdido más de cien mil puestos de trabajo y los grupos marginales crecen.

Anoche, anteanoche y en estos días aparecen por la Rosada y Olivos personajes que están fuera de agenda pero muchos tienen que ver con el sector sindical y el empresarial. Hay reuniones reservadas y nadie las menciona. De pronto se escucha una voz que se suelta y dice abiertamente: “Estos empresarios no colaboran. Aumentan y aumentan pero no escuchan el pedido del gobierno de ser equilibrados”. Es una voz conocida para los sindicalistas: Jorge Triaca, medio enojado, es el que reclama. Pero hay otro que también se soltó: a pesar de que no está muy próximo a las estrategias de la CGT y demás agrupaciones laborales, esta vez no aguantó y también levantó la voz contra los patrones. Se trata del reemplazo de Alfonso Prat Gay, es decir, Nicolás Dujovne. Protestó como si estuviera conduciendo alguno de sus recientes programas de televisión, en una reunión privada con Mauricio Macri. Todo en Olivos.

Ahora: la CGT rechaza el techo del 17 o 18 por ciento, que el gobierno dice que es “sólo para personal estatal”, en lo que hace a las paritarias. También dispuso alejarse del encuentro con el gobierno y los empresarios. “Pero continúa reuniéndose reservadamente y mano a mano, dentro o fuera de la Casa Rosada o por el tubo (teléfono)”. Así lo admiten nuestros informantes. Una chiquita para terminar este bloque: “La guita no alcanza, ministro”, le remarcaron los sindicalistas a Triaca, quien miró y resignó la respuesta.

Breves y sabrosas.

Como anticipo: mañana, lunes, Rogelio Frigerio comienza una ronda con gobernadores.

Trata el 18 por ciento del techo para los salarios que pide el Poder Ejecutivo para todo el país. Los mandatarios aceptan, “pero antes, que vengan los fondos que se necesitan para poder negociar”, plantean. Hay un gobernador que ya abrió el paraguas: “Si no me dan fondos no puedo pagar ni un cinco por ciento de aumento”. Sin hesitar lo apuntó el de La Rioja, Sergio Casas. Seguimos. Por su lado, Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la UIA, dijo categórico: “Los despidos no vienen de ahora sino desde 2008. Hubo 78.000 desocupados por la inflación”. ¿Qué dirán los K? Qué más tenemos: quieren refaccionar la Casa de Gobierno. Lo anunció Fernando de Andreis, secretario general de la Presidencia.

Quiere una estructura renovada porque “si no -dijo-, dentro de diez o quince años dejará de ser habitable”. Aclaró que lo hecho en los últimos doce años fue instalar “elementos de colores para darle un supuesto clima cálido”. El que escribe les comenta: en 1947, Juan Domingo Perón le dio una pintada y le lavó la cara a todo, dando mayores comodidades. Cuando llegó un gobierno de facto, presidido por el general Alejandro Lanusse, también se modificaron estructuras con mayores comodidades. La sala de periodistas fue modificada y se le agregó un entrepiso donde funciona el Círculo de Periodistas de la Presidencia. Por otro lado, revelamos una costumbre presidencial. Además de ir a tocar timbres, agrega una característica a su estilo: hablar por teléfono a vecinos de cualquier nivel laboral y de cualquier color político para preguntar sobre sus problemas. La calle grita: este asunto de los precios llegó a la Rosada. Si es efectivo paga menos, si es en cuotas paga con interés. Se agregan números que nadie entiende. “Nadie aclara cómo es”, le dijeron a Macri. Llamó al secretario de Comercio, Miguel Braun. ¿Lo entenderán? Final del bloque: “Será un año con crecimiento a paso lento, pero también con conflictos que se intentarán solucionar. Habrá que transpirar mucho”. Afirmación de voces oficiales. Continuará.

Vuelve el Irízar.

El buque rompehielos “Almirante Irízar” retorna a la Antártida. Después del incendio y la reconstrucción, la nave comienza a dar sus primeras pruebas de motores en dos semanas. Hace días el presidente Macri reiteró su deseo de navegar en la simbólica embarcación para llegar al lugar más austral del mundo. Inclusive aprobó reformas e inversiones para las bases del territorio blanco y su personal. Quiere ir a la Antártida y dirigir un mensaje por la cadena nacional de radio y televisión. El último discurso desde aquel espacio del mundo lo hizo una ex presidenta: la primera mujer que ocupó ese trascendente cargo: Isabel Martínez de Perón tras la muerte de su esposo, hace más de cuarenta años.

Se lo merece.

Son años en la Rosada. Vemos siempre el empeño de todos los sectores del edificio. Empleados, obreros, ayudantes que diariamente cumplen su labor con verdadero esmero.

Telefonistas, administrativos, organismos de seguridad, policías, mozos, en fin, todos muestran un sentido de la labor y calidez hacia los que hacen consultas. Este párrafo se lo merecen. Como decía el gran colega Sergio Villarruel: “Vamos a otro ángulo de la información”. Mañana, lunes, el Presidente almuerza en el Cenard con un grupo de atletas que participan en el Campeonato Mundial de la Juventud. Como siempre, dirá algo. Hasta la semana próxima.

Por Crónica