El peronismo piensa en las elecciones, pero no de este año sino del 2019. Perder la Gobernacion sería la defunción de la actual dirigencia justicialista y por ello, busca mantener la hegemonía en la Legislatura provincial.

Con un número abrumador de diputados provinciales y que las urnas no lo acompañen en las elecciones a gobernador y vice, el peronismo tendría argumento para negociar políticamente. 

Aunque no se reconoce públicamente, el oficialismo es inteligente para pensar que Mauricio Macri quiere jubilar al eterno peronismo. Entonces, puso en discusión adelantar las elecciones a diputados provinciales para el 11 de junio y hasta que los intendentes sean candidatos en los departamentos adonde se renueven las bancas. 

Así estarían comprometidos los principales actores: legisladores y jefes comunales. Con un triunfo le sería más fácil hablar de política con la Casa Rosada, con vistas a los comicios de octubre, adonde aparecen como candidatos Carlos Menem y Luis Beder Herrera, por el oficialismo.

El ex gobernador habría dialogado con hombres macristas sobre la posibilidad de adelantamiento, mientras que junto a Sergio Casas y Néstor Bosetti emprendieron un viaje a Washington por un crédito de 200 a 300 millones de dólares.

La Nación no tiene problemas que La Rioja se endeude, aunque no le cierra que se despegue de las elecciones de octubre.

Julio Martínez no sería el candidato de Macri e Inés Brizuela y Doria ocuparía ese lugar como senadora. El ministro de Defensa se bajaría de la discusión de minería si o minería no, pese que es un deseo presidencial, para preservarse para la gran batalla por la Gobernación. 

Casas sería el suplente de Menem como senador y Beder Herrera buscaría volver. Pero no hay que descartarlo como la fórmula con Menem y hasta con el actual gobernador. Las cartas están echadas, pero el principal objetivo es lo territorial.

Por Redaccion Rioja Politica