El gobernador se subió al tour financiero en Estados Unidos que organizó el diputado nacional. Hasta el vicegobernador acompañó en todo. Traen 200 millones de dólares con garantía provincial.


Muchos se ilusionaron con la posibilidad que Luis Beder Herrera quede en el ocaso político, al hacerlo responsable de la última derrota del peronismo en La Rioja. Se amoldaron al nuevo estilo de Sergio Casas como gobernador y se olvidaron del actual diputado nacional que se ocultó entre el campo de su hijo y su domicilio cerca de la Residencia Oficial.

Ocupados con la frase “Beder ya fue”, los detractores del propio oficialismo no tuvieron en cuenta algo fundamental en la política: que es construir poder propio. Solo Twitter, la compra de medios de comunicación y reuniones para despegarse del hombre que ha tenido más poder político en La Rioja que el propio Carlos Menem, pasaron los días y hasta un año sin que hayan podido, aunque sea contar con el control del sello partidario, la Casa de Todos, terruño local del Partido Justicialista.

Y así llegó el año electoral, la fecha vértice de la política, ya que todo lo que suceda en las urnas posicionará para la gran porción del poder: la gobernación. Ni PJ, ni caja, ni nada, es la síntesis de aquellos que en comidas decían que “Beder es el límite” y que hoy aplauden por haber sido el artífice que Estados Unidos haya otorgado 200 millones de dólares a la Provincia, algo impensado en las épocas que se viven.

Beder Herrera fue el operador político, financiero y hasta turístico para que la embajada riojana desembarque en el país del norte y caminen las inmensas avenidas, adonde todo se define, el mundo pasa por allí. Hasta tickets para la NBA incluía el tour por la city más importante del planeta.

A través del acceso a ese crédito, Casas reafirmó su compromiso personal con el gobernador. En otras palabras, dejó en claro que no está en su ánimo olvidar quien lo llevó a la primera magistratura provincial, ya que es quien pone la firma para que esos millones de dólares tengan el aval de la coparticipación.

Beder Herrera acopló en su idea también al vicegobernador Néstor Bosetti, al ministro de Hacienda Ricardo Guerra, al titular del Parque Eólico Arauco Fernando Cárbel, a los referentes del Banco Rioja y hasta la Presidencia de la Nación, que a través de la embajada no pusieron ningún obstáculo para la concreción de la colocación de bonos riojanos.

Aquí todavía se escuchan declaraciones radiales de Eduardo Menem acusando a Beder Herrera de ser el hombre que maneja todo. Lo hacía cuando Casas y Bosetti, los actuales gobernador y vicegobernador, tomaban un café en la gran avenida del país del norte. Y algo parecido decía Alberto Paredes Urquiza, con el fin de despegarse.

Al avión que los depositó en Estados Unidos nadie subió por obligación, ya que sabían que el tour tenía nombre y apellido. De esa forma, Casas cada día está más a gusto que Beder Herrera sea el complemento para llevar adelante la provincia con un gobierno nacional de otro signo político. Si es por lo que hoy se ve, el hombre de San Blas cumple a rajatabla con el hombre de Campana para que Beder Herrera vuelva a la gobernación en el 2019.