Se inicia este lunes el año para Casas y su administración. Un año especial por la escasez de recursos y los frentes de tormentas abiertos.

Desde este lunes, el gobierno inicia el año. En enero, Sergio Casas debió interrumpir sus vacaciones por el temporal y Néstor Bosetti jugó a escondidas para que no se notara su ausencia. Ambos se subieron al avión con Luis Beder Herrera por 200 millones de dólares.

Este domingo, regresaron al país con Fernando Carbel, Ricardo Guerra, Ángel Ávila, Federico Bazán, entre otros, para abrir un año particular, ya que tienen a la vuelta de la esquina la amenaza del no inicio del ciclo lectivo. Por lo menos, Rogelio de Leonardi advirtió que sin paritarias nacionales no hay clases, aunque los demás gremios se saquen fotos con Juan Luna Corzo. 

Es el mismo panorama del año pasado, adonde el gobierno apeló a los sindicatos que no tienen una estrategia similar que AMP, la de blanco o negro. Hoy el no comienzo del ciclo lectivo es más que un dolor de cabeza para los padres que se desayunaron con la medida de la obligatoria del guardapolvo blanco, pero que no se ven en las grandes tiendas. El gobierno quiere igualar y eliminar el negocio de los uniformes. 

Eso es marzo, pero además está la falta de dinero en los bolsillos de los trabajadores. Por eso, el primer pedido de los gremios es un incremento salarial a una administración que sostiene que los fondos son los que escasean. Será una puja de intereses, ya que hay dos CGT que no piensan de la misma forma, ni tampoco tienen estilo de lucho similar. A eso se sumará algunos planteos de los intendentes por la coparticipación municipal. 

Mientras discuta el inicio de las clases y un aumento salarial, Casas debe tomar la decisión de firmar el decreto de convocatoria a elecciones desdobladas en la provincia, y hasta una semi reforma electoral, con un tope de dos colectoras por partido. Es todo una patriada, ya que no es como antes, hoy gobierna Cambiemos. El detalle que es idea de Beder Herrera lanzar un plan de obras para las municipalidades, con el fin de reactivar la vida en los departamentos, que hoy la sufren. 

Por este motivo, la Casa de Gobierno deberá meter la mano al bolsillo (cuenta en el Banco Rioja) para oxigenar las urnas, si decide que las elecciones sean el 11 de junio. En la justicia electoral provincial manejan esa fecha, como así también los diputados que se irán a fin de año. De allí en más, a los jefes comunales les da los mismo, ya que su objetivo es ver cómo subsisten en una provincia que no hay agua ni dinero.