Con el crédito por 200 millones de dólares, el oficialismo se apresta a un año largo y duro, a raíz de la política económica de Macri

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Nadie lo confirma, pero todos los hablan. El oficialismo ve todas las alternativas, con el fin de no perder el poder. Un ahogo financiero de la Nación los deja fuera de carrera para que el peronismo siga gobernando en la provincia.

Mauricio Macri pondrá todas sus fichas en la figura de Julio Martínez para que sea el verdugo del justicialismo en La Rioja. El oficialismo no es un principiante y se prepara para distintas batallas que se darán en el año.

Logró un crédito por 200 millones de dólares, que según el gobierno no pone en peligro la coparticipación federal, de los cuales 30 millones de dólares serán para construir una nueva Casa de Gobierno, de acuerdo a Néstor Bosetti.

El anuncio se opacó por la detención de César Milani, aunque el gobernador y sus funcionarios debieron hablar, a través de la prensa, a la sociedad para explicarle los alcances, ya que se instaló de un endeudamiento de todos los riojanos.

El año es electoral y desde la llegada de Macri a la Presidencia lo único que subieron fueron los precios, a raíz de la inflación. Los sueldos quedaron totalmente devaluados, más aún que más de 70 mil personas tienen algún beneficio del Estado. Por ello, Luis Beder Herrera piensa en alternativas para contrarrestar la estampida de precios.

El diputado nacional es el jefe político del proyecto de Casas-Bosetti y tiene en carpeta que se ponga en marcha un mega plan de pequeñas obras en todos los municipios. Eso daría un aire fresco a los pueblos que hoy solo viven de los salarios estatales. Pero va más allá y analiza que haya un incremento salarial interesante.

Sin embargo, la Provincia no tiene recursos debido que el 95% de sus gastos se solventan de los dineros que envía la Nación. Entonces se podrían reeditar los bonos Evita que complementarían la falta de dinero en la calle. Hasta $3.000 millones en bonos Evita podría haber en las calles, si el gobierno se anima a esa jugada política y económica, mientras discute adelantar las elecciones para el 11 de junio.