Los empresarios señalan que, a la caída de las ventas, se suman la avalancha en las importaciones, principalmente desde Brasil. Reclaman al Gobierno un plan para mejorar la competitividad.

La Federación Argentina de la Industria del Calzado y Afines (Faica) y la Cámara de Industria del Calzado (Cic) alertaron sobre un menor consumo y la caída en la productividad del sector ante una mayor apertura a las importaciones, lo que ha provocado suspensiones y despidos de miles de trabajadores.

Durante un encuentro con periodistas en la sede de la Faica, el presidente de la entidad, Alberto Sellaro indicó que la “industria del calzado pasó de producir 36 millones de pares en 2001, el año más dramático para el sector, a 125 millones de pares en 2015. Pero en 2016 hubo una caída en la producción del 11,2% -se fabricaron 111 millones de pares-, y se importaron 27,3 millones de pares, un 22% más que en 2015”.

En cuanto al aumento de los productos importados en lo que va del año, hubo un fuerte aumento de las compras a Indonesia (83%), Brasil (82%), y China (73%), según el informe.

El sondeo de la Faica muestra que la disminución de las ventas se registró por una caída del consumo interno. Al mismo tiempo hubo incremento de costos, presión fiscal e incremento de las importaciones.

A esta coyuntura sectorial la industria del calzado -que cumple 120 años de producción en el país- suma la problemática de una mano de obra intensiva con salarios superiores a otros países.

“Sabemos que no es que no lo puedan ganar ni que sobre, pero mientras en la Argentina un salario del empleado del sector está en unos 1.000 dólares mensuales, en países como Brasil cobran unos 320 dólares”, indicó Sellaro.

Otros problemas que se suman son los altos costos de producción; una carga impositiva elevada; retraso cambiario que dificulta la exportación, facilitación de la importación y la amenaza constante del contrabando. El fuerte aumento de tarifas de gas y luz también atenta contra la producción del sector.

Desde Faica indicaron que a partir de esta situación se perdieron en el último tiempo 4 mil puestos de trabajo de los 85 mil que genera el sector en forma directa e indirecta. También se han dado suspensiones de personal, recortes de turnos y vacaciones anticipadas.

NUMEROS

La Argentina cuenta con unas 2.300 empresas del sector -un 85% son pymes que tienen entre 10 y 20 empleados- radicadas en su mayoría en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y con presencia en las provincias de Catamarca, La Rioja y San Luis entre otras, con regímenes de promoción industrial

Sellaro puso el foco en la balanza comercial con Brasil, que se ha convertido en una gran amenaza del sector, al abrirse más las importaciones. “En lo que va de 2017 la importación de calzado supera en un 62% la cantidad que ingresó en el mismo período de 2016”.

El presidente de la Faica pone como ejemplo el abuso de ciertos importadores que venden en el mercado minorista calzado que consiguen de Brasil a muy bajos costos.

“Hay sandalias para mujeres que se traen por unos 7 dólares, es decir unos 100 pesos, que se intercalan con las de producción nacional en los negocios que valen en costo unos 300 pesos y se venden a unos 700 o 750”.

“El tema -continúa- es que el importador las trae en un container y como empleados tiene una secretaria. Nosotros buscamos generar trabajo para un montón de familias. Los comerciantes deberían también aportar su granito de arena y promover más las que se fabrican acá”.

Sellaro estuvo acompañado por los representantes de Faica de Córdoba y de Santa Fe, Hugo Albado y Damián Valerio, quienes se refirieron a la dura situación que está viviendo esta industria en el interior del país.

SUFRE CORDOBA

“En Cordoba, el 70% de las fábricas están con suspensiones o cerradas”, describió Albado. Se dieron también ejemplos de otras complicaciones en el sector: Herzo cerró su fábrica de capelladas en La Rioja, dejando al pueblo donde estaba emplazada en una muy difícil situación.

Además redujo un centenar de empleados la empresa Yaguar, de Valentín Alsina, en Buenos Aires. En tanto, la empresa Wyler”s, en Alcorta, provincia de Santa Fe, acudió a 57 retiros voluntarios y se recordó que un gigante como Alpargatas cerró también dos plantas no hace mucho tiempo atrás.

Desde la Faica señalaron que presentaron al gobierno nacional un plan de mejora de competitividad para el sector que busca incentivar el desarrollo de la industria local, pero “hasta el momento hay buena voluntad del gobierno pero pocos hechos concretos”, expresó Sellaro.

El plan de mejora de la competitividad consiste en incorporar a los productos mayor valor agregado, especialización productiva, inserción internacional, fortalecimiento de la cadena de valor y mejores prácticas productivas.

El programa contempla incentivar el desarrollo industrial, mejorar la competitividad y la especialización e inserción internacional del calzado nacional.

CAMINO A SEGUIR

El año pasado junto con la universidad de Palermo la Federación trabajó en un plan de promoción del calzado argentino lanzando la marca país, que ha dado buenos resultados.

“Se han logrado exportar unos dos millones de pares de calzado de gran valor agregado. Faltan más incentivos para generar un mercado que también pueda apostar al mercado externo”, comentó Sellaro.

El representante de Faica también comentó que los fabricantes de zapatillas en varios casos están trayendo los llamados “kits” para luego armar aquí el calzado. “Esto quita puestos de trabajo porque no es lo mismo producir todo acá”.

Desde la entidad también se quejaron de los altos costos financieros que padecen para la producción.
Por La Prensa