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La emotiva historia del médico que estuvo 39 días de guardia

Se trata de Luis Rey, quien trabajó hasta 18 horas diarias en Malanzán, La Rioja. “Sos el encargado de que una persona llegue viva desde el campo a una zona más compleja”, señaló a Cadena 3.

El médico rural Luis Daniel Rey, quien llegó a estar 39 días de guardia en la localidad riojana de Malazán, contó a Cadena 3 su historia de esfuerzo y perseverancia, en el mismo día en que el presidente Mauricio Macri lo mencionó en su discurso de apertura de sesiones ordinarias.

“Soy médico rural. Esa especialidad no se da en la facultad, se da en el campo. Tenés que saber el ABC de todas las especialidades. Sos el encargado de que una persona llegue viva desde el campo a una zona de mayor complejidad”, subrayó.

El profesional comentó que trabajó en el norte de Córdoba antes de ir a La Rioja, pero siempre en zona rural, y precisó que debe “ser obstreta, atender al chico, a la mamá, a las personas mayores, recuperarlos y hacer salud, que no es lo mismo que medicina”.

En ese sentido, remarcó la importancia de “trabajar en la prevención, la asistencia, el seguimiento de la enfermedad y la recuperación de un paciente”.

“Cuando falta personal, no llegan a tiempo los remedios y no tenemos vehículo para transporte, la cosa se pone difícil. Uno también es encargado de sacarle los turnos a los viejitos a las ciudades para que cuando vayan no estén dando vueltas y generar una red de asistencia”, afirmó.

Respecto a la falta de profesionales médicos en la zona donde trabaja, consideró que “hay médicos que se van y otros no quieren ir” y abogó por “implementar políticas para que los profesionales se queden y sean prósperos, que tengan atractivo para desempeñarse”.

Rey confesó que el mayor temor que tenía era equivocarse, puntualmente en momentos en que la demanda era grande, y reveló cómo era un día suyo en el hospital cuando estaba solo.

“Entraba a las 8 y atendía a 20 o 30 pacientes hasta las 12.30. Volvía a casa, almorzaba y dormía la siesta. A la tarde atiendo a los viejitos de Pami y a las 20 estaba en la guardia de nuevo hasta las 22.30. Vivía a cuatro cuadras, cenaba y pegaba la vuelta”, relató. 

“Sé que podía haberme quedado en casa al estar cerca, pero me quedaba en el hospital. A pesar que a veces no atendés a nadie, la vigilia no te deja descansar bien”, remarcó.

Por Cadena 3

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