En 1976 Oscar Schaller fue llevado al Batallón 141 de La Rioja, donde según el exjefe del Ejército “no hubo detenidos”. Junto a su abogado, Schaller marchará con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

 

Oscar Schaller nació en la provincia de La Rioja y fue amigo del conscripto Alberto Ledo, por cuya desaparición está procesado el exjefe del Ejército durante el kirchnerismo César Milani. Oscar fue secuestrado en la dictadura, durante su cautiverio en el Batallón de Ingenieros 141 vio a Milani.

El testimonio de Schaller desmiente a Milani, quien en su defensa dijo varias veces que ese Regimiento se dedicaba sólo a la construcción de caminos y que allí no había habido detenidos. Los padres de Oscar fueron secuestrados la noche del golpe y también estuvieron detenidos en ese lugar.

Matías Aufieri es abogado, integra el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH). Representa legalmente a trabajadores textiles, petroleros, ferroviarios; y junto a Myriam Bregman son querellante contra Milani, en representación de Oscar Schaller. La Izquierda Diario dialogó con Schaller y Aufieri.

Varios integrantes de su familia fueron secuestrado durante la dictadura. ¿Cómo fue?

OS- La noche del golpe vinieron los militares a mi casa y se llevaron secuestrada a mi mamá. Después nos enteramos que a esa misma hora miembros del Ejército intervinieron el diario donde papá trabajaba y se lo llevaron a él. Ambos fueron trasladados primero al Batallón de Ingeniería 141, y luego fueron llevados, por separado, al Instituto de Rehabilitación Social, el mismo lugar donde recientemente estuvo detenido Milani. Tiempo después mi mamá continuó con detención domiciliaria.

El diario El Independiente, donde trabajaba su papá, era hasta ese momento una cooperativa, ¿qué pasó con el diario durante la dictadura?

OS- El diario era como el vocero de las luchas. El 23 de marzo, minutos antes del golpe, los militares intervinieron el diario y con el correr de los días lograron desintegrar la comunidad que había entre gráficos y periodistas. A todos los que estaban presos les hicieron firmar que nunca más volverían a trabajar en un medio periodístico. A los que estábamos en libertad y no querían nuestra permanencia en el diario, nos fraguaron la renuncia.

¿En qué circunstancias su papá se encuentra con Milani?

OS- Por las torturas mi papá fue trasladado a un hospital y una noche escuchan disparos, minutos después se acercó un militar muy joven, lo destapó y a viva voz dijo “el hijo de puta sigue acá”. Después mi papá preguntó quién lo había destapado y le respondieron “el tenientito Milani”. Esa misma noche me secuestraron a mí.

¿Usted estuvo secuestrado en el Batallón de Ingeniería 141?

OS- Sí, ahí estuve un mes, y el día que me avisaron que me dejaban en libertad fue el propio Milani quién me lo comunicó y me preguntó cómo estaba y si me habían hecho algo. Por esto sostengo que Milani sabía que había detenidos en el Regimiento. Él ahora lo niega, dice que no los había y que sólo se dedicaban a construir caminos.

MA- Milani puede mentir por responsabilidad de todos los gobiernos que desde 1983 hasta hoy se niegan a abrir los archivos de la dictadura, que todavía están en poder del Estado, como lo venimos exigiendo desde el CeProDH. Si estuvieran esos archivos se sabría cuántos secuestrados pasaron por el Batallón 141. Pero fue Oscar quién tuvo que develar que habían detenidos ahí. La denuncia de Oscar terminó acorralando a Milani, que venía esquivando las otras denuncias que pesaban sobre él.

¿Con qué objetivo se presentaron como querellantes contra Milani?

OS- Nosotros por los secuestros de mi mamá y del mío nunca iniciamos ninguna demanda, porque comparado con mi papá que estuvo secuestrado desde el 76 al 83, lo nuestro era muy chico. Pero hace pocos años atrás dimensioné lo que significaban nuestros secuestros y lo denuncié ante la Procuraduría de Delitos de Lesa Humanidad.

Después, junto a los abogados del CeProDH iniciamos la querella contra Milani y otros responsables de mi secuestro. Sentí la responsabilidad de iniciar esta causa, no sólo por lo que me sucedió a mí sino a tantas otras víctimas que, como el Flaco Ledo, hoy no están para testimoniar.

Milani estuvo muy involucrado con lo que pasó durante la dictadura; dirigió el secuestro de Verónica Matta y de Olivera, padre e hijo.

MA- Al momento de constituir con Myriam Bregman la querella junto a Oscar esperábamos que ello pudiera ayudar también en dar impulso a las denuncias previas que pesaban contra el exjefe del Ejército del kirchnerismo que, por responsabilidad del Poder Judicial, estaban paralizadas. Porque Milani contaba con el amparo del Estado.

Poco tiempo después de presentarnos como querellantes, Milani renunció a la jefatura del Ejército. Hoy seguimos bregando para que Milani y Miguel Goenaga, quien secuestró a Oscar, sean imputados y juzgados junto a Luciano Benjamín Menéndez y Leónidas Moliné que fueron imputados inicialmente por la justicia federal de La Rioja.

El CeProDH integró distintas querellas en juicios de lesa humanidad ¿con qué objetivo se presentan en estas causas?

MA- Nuestro organismo nació a mediados de los 90 como parte del movimiento que luchaba contra las leyes de impunidad de Alfonsín y Menem. Desde la anulación de esa leyes comenzamos a participar de los primeros juicios de lesa humanidad. Myriam Bregman fue abogada de Julio López, desaparecido por segunda vez en democracia, cuando se juzgaba al represor Miguel Etchecolatz.

Participamos en estos juicios dando una visión desde nuestra clase, demostramos que el 60 % de los desaparecidos eran trabajadores y que el golpe cívico-militar fue para aplastar la insurgencia obrera perpetrando un genocidio de clase.

Creemos que haber dado aquella batalla sirve para enfrentar los intentos del gobierno macrista, que junto a empresas de medios y a la clase empresaria de conjunto, buscan ocultar que hubo un genocidio de clase para volver a la teoría de los “dos demonios” del alfonsinismo, pretendiendo una reconciliación con los genocidas, un nuevo Punto Final para los juicios, y que los empresarios, que fueron parte del golpe, permanezcan impunes.

OS- Sobre mi denuncia, me resulta inconcebible que Miguel Goenaga, quien me secuestró de mi casa, todavía no fuera llamado a declarar. Sólo espero juicio y castigo a todos los culpables. Por eso este 24 de Marzo, con mi familia marcharemos junto al CeProDH, en la columna del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

Por La Izquierda Diario