Desde ahora, los partidos tienen tres meses para librar toda la batalla interna previa que casi siempre supone el armado de las listas para competir en las Paso. 


La elección legislativa nacional de este año, conocida como de “medio término”, pondrá en juego la renovación de la mitad de las bancas de Diputados (127) y un tercio de Senadores (24).

Sólo eligen senadores las provincias de Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Luis, San Juan y Santa Cruz.

Además, habrá sólo dos provincias que elegirán gobernador: Santiago del Estero y Corrientes, hoy en manos del Frente para la Victoria y de Cambiemos, respectivamente.

También habrá elecciones locales –para legisladores e intendentes– en 15 provincias.

En el caso puntual de Córdoba, hay que elegir sólo nueve diputados nacionales, para reemplazar a estos, cuyo mandato vence en diciembre: los radicales Brenda Austin, Soledad Carrizo y Diego Mestre; el macrista Héctor Baldassi; María Eugenia Brezzo, Blanca Rossi y Agustín Calleri (UNA-delasotismo); y los schiarettistas Ernesto Bernabey y Andrés Guzmán.

El primer compromiso en el calendario ya definido por las autoridades electorales serán las Paso (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias) del 13 de agosto, donde cada partido o alianza seleccionará a sus candidatos.

Ese primer desafío retrotrae en el tiempo las obligaciones para los electores, en cuanto a aprestos para poder votar.

Como el padrón provisorio debe publicarse el 5 de mayo, los votantes tendrán hasta el 25 de abril próximo para gestionar su inclusión en el mismo o efectuar correcciones (por ejemplo, cambios de domicilio), de ser necesario.

Para los partidos, en tanto, la cuenta regresiva formal corre en junio, cuando deberán apurar las primeras definiciones de su armado.

El 14 de ese mes vence el plazo para pedir a la autoridad electoral el reconocimiento de alianzas y /o confederaciones, mientras que el 24 deberán presentar las listas de candidatos ante las juntas electorales partidarias.

Las listas se deben presentar obligatoriamente, aun en aquellos casos en los que haya lista única, sin compulsa.

Las elecciones generales, a su vez, están programadas para el 22 de octubre, con la grilla de candidatos que arrojen justamente las Paso.

A partir de este cronograma, los principales partidos hace rato ya que apuraron sus movimientos internos con la vista clavada en el 24 de junio, cuando se estamparán en las boletas los nombres de los aspirantes.

A partir de ahora, todos tienen tres meses para jugar sus cartas, que no sólo definirán la oferta para las Paso y muy posiblemente para las generales de octubre, sino que en algunos casos configurarán posicionamientos tempranos para el tablero de 2019, donde se elegirán cargos ejecutivos.

La elección legislativa de este año tiene vital importancia política para el gobierno de Mauricio Macri, que llegó a la Casa Rosada en 2015 sin mayoría en el Congreso.

En Diputados, Cambiemos pondrá en juego 41 de las 87 bancas que tiene actualmente; el Frente para la Victoria (kirchnerismo) arriesga 30 sobre 73; y UNA (massismo) pone en juego 10 de las 37 bancas que dispone.

En el punteo previo, nadie del oficialismo imagina llegar al cuórum propio (129 votos), pero sí tienen expectativas de elevar el piso propio a un centenar de diputados y así “achicar” la brecha con la cifra que otorga la posibilidad de manejar mejor la agenda y votaciones de la Cámara Baja.

En el Senado, el oficialismo tiene más margen para crecer, por encima de sus 17 bancas actuales. Sólo pone en juego tres bancas que vienen de la mano de la UCR. A la inversa del kirchnerismo, en cuyas filas revistan 14 de los 24 senadores que hay que reemplazar.

Por La Voz del Interior