En la mayoría de las provincias, no habrá FpV sino frentes con nombres con sello local y centralidad PJ.

Nancy Parrilli, hermana del ex jefe de la AFI, renunció a la jefatura del PJ de Neuquén porque no pudo evitar que el partido archive la marca electoral que usó la última década: Frente para la Victoria (FpV).
La semana pasada, el Consejo del PJ nacional se notificó de la dimisión y de la asunción, como vice a cargo, del diputado Darío Martínez. “El PJ y el FpV son un parte importante pero tenemos que ser más, sumar otros sectores” le dijo Martínez a Clarín.

El expediente Neuquén, hasta acá el más tumultuoso, anticipa una práctica que se multiplica y, según supo Clarín, derivará en que el peronismo en la mayoría de las provincias deje de lago el FpV como nombre electoral.

El PJ bonaerense, que preside Fernando Espinoza, camina en esa dirección. “Se habló y hay coincidencias de los compañeros. ¿Nuevo nombre? Tenemos hasta junio” diIce una autoridad del partido. La medianoche del 14 de junio vence el plazo para anotar alianzas.

En 2010, meses antes de su muerte, Néstor Kirchner consultó con varios dirigentes sobre el cambio de identidad política. El patagónico venía de la derrota de 2009 y creía conveniente estrenar nueva sigla y sello en 2011.

Al igual que en Buenos Aires y Neuquén, en Salta -en 2015-, Juan Manuel Urtubey compitió como Frente Justicialista Renovador por la Victoria. En Chaco, Entre Ríos y La Rioja el peronismo dejará de usar la marca FpV. Lo mismo en Río Negro y San Juan.

El chaqueño Domingo Peppo apuró junto a, entre otros, el entreriano Gustavo Bordet un bloque de renovadores que tomó distancia de Cristina. En ambas provincias no usarán la histórica marca K que Kirchner inauguró en Santa Cruz y que a nivel nacional se usó por primera vez en 2003.

“Se usaba FpV porque no quedaba otra: lo imponían desde la Casa Rosada” dijo un dirigente del PJ de La Rioja donde partidos K anotaron, por fuera del peronismo, el sello FpV.

Pesa el factor local. Como la elección no es nacional ni hay una boleta única del país, el PJ de cada provincia se enfoca en rasgos de su territorio. Por eso aparecen sellos como “Chaco Merece Más” y “Haciendo Corrientes” o simplemente Partido Justicialista como será en La Rioja.

En 2015, el PJ integró el FpV en todo el país con alguna salvedades como La Pampa, donde Carlos Verna compitió como Partido Justicialista y el Frente para la Victoria fue con sus propios candidatos. Lo mismo ocurrió en San Luis, donde el partido lo controlan los Rodríguez Saá y el kircherismo fue con sello propio.

Córdoba fue uno de los territorios donde, para gobernador, el FpV no compitió en 2015 y se da por hecho que no volverá. Allí hay otra interna de denominaciones: Juan Schiaretti impuso el criterio de que Unión por Córdoba, su sello, vaya a la elección nacional con esa identidad y no como UNA, el nombre de la alianza electoral que compartió José Manuel De la Sota con Sergio Massa en el 2015.

En Río Negro, donde Miguel Angel Pichetto controla el PJ, también archivarán el sello FpV al igual que Omar Perotti, que maneja el partido en Santa Fe. En esa provincia podría, sin embargo, darse otro fenómeno: Agustín Rossi, ex ministro, se lanzó como candidato a diputado y se si hay PASO podría utilizar el sello FpV como línea interna.

En Capital, donde el PJ lo preside Víctor Santa María, la discusión anda flotando y tiene que ver con una cuestión más de fondo: la construcción, por separado, que hace La Cámpora por un lado y el peronismo por otro, que armó días atrás el grupo UMET, donde coincideron desde Claudio Lozano a Alberto Fernández, de Daniel Filmus a Gustavo Vera.

“Nosotros reivindicamos el FpV como espacio e identidad política” le dijo a Clarín y dirigente porteño del cristinismo.

En Corrientes ocurrirá lo mismo. “Camau” Espínola será candidato a gobernador por un frente que deje atrás la identidad FpV aunque el equilibrio es sutil: tampoco quiere generar rechazo de los votantes K.

Por Clarín