La mamá del soldado Alberto Agapito Ledo, desaparecido en 1976 durante la última dictadura militar, dice que la gran multitud que se manifestó en contra del fallo de la Corte Suprema que benefició a un genocida, le da más fuerza para seguir luchando.

En su casa en la capital riojana, Marcela Brizuela de Ledo, la mamá del soldado Alberto Ledo desaparecido en 1976 durante la dictadura militar, se prepara para ir a la plaza central de La Rioja como todos los jueves desde diciembre de 1983. Marcela viste su pañuelo blanco. Las Madres Filial La Rioja, junto a demás organismos de Derechos Humanos y la gente, marchan en reclamo de Justicia.

Según Clarín, esta semana la ronda suma un significado especial: la voluntad de expresarse en contra el polémico fallo de la Corte Suprema de Justicia que dejó en libertad al genocida Luis Muiña, condenado a 13 años de prisión en 2011, por secuestro y torturas durante su estadía en el Hospital Posadas.
¿Como les cayó el fallo de la Corte del 2×1?

Muy mal. Hemos recibido la noticia con dolor, con impotencia y con mucha bronca. No nos asombra. Está de acuerdo con la tónica de la política de derechos humanos de este Gobierno. El presidente Macri cuestionó la cifra de desaparecidos y se ha beneficiado a genocidas con prisión domiciliaria. Pero esto, lejos de hacernos bajar los brazos, nos hace luchar con más fuerza por el pedido de Justicia.
La gran cantidad de gente que asistió a las marchas el pasado miércoles, manifestándose contra el 2×1 en Buenos Aires y todo el país, ¿es un estímulo para seguir luchando?

Sí. La sociedad ha dicho que no en todas sus formas y expresiones. Es un signo de madurez tanto de las organizaciones de derechos humanos como del pueblo. Es una muestra de convencimiento de que la lucha de las Madres y de las Abuelas, con tantos años invertidos en la búsqueda de Justicia, no ha sido en vano. El pueblo no quiere que haya genocidas libres y sin castigo. Para nosotras, lograr tener procesado a Milani, significó años y años de pasar situaciones durísimas, de buscar testigos, de reunir pruebas. No pueden liberar a los genocidas así nomás. Esto, lejos de desanimarnos, nos da más fuerza para seguir reclamando Justicia.
No hay límites en ese reclamo.

Vamos a seguir, por las vías legales y correspondientes, exigiendo Justicia y cumplimiento efectivo de las penas. Y además, repudiamos los intentos de la jerarquía eclesiástica de generar una reconciliación con los genocidas. Ellos saben muy bien que los genocidas fueron los peores pecadores de la historia y merecen la excomunión. Si quieren una reconciliación, que se reconcilien primero con el hambre del pueblo, que está sufriendo.