El intendente de la ciudad de La Rioja, Alberto Paredes Urquiza -un peronista enfrentado al gobernador Sergio Casas y aliado del presidente Mauricio Macri- efectivizó a 2000 trabajadores de planta transitoria. La decisión se produce cuando faltan 10 días para la renovación de mitad de la Legislatura provincial, en la que Paredes Urquiza lleva su lista.

Según LA NACIÓN, la resolución del intendente quiebra los compromisos sobre responsabilidad fiscal que la Nación impulsa a que cumplan gobernadores e intendentes. La municipalidad de La Rioja tiene 5550 empleados (no incluye los agentes pagos por planes sociales, que serían unos 2500, según estimaciones extraoficiales). Con una población estimada en 200.000 personas, tiene la mitad de agentes que Córdoba, que multiplica por ocho el número de habitantes. El presupuesto riojano es de $ 2000 millones, 857 millones de los cuales corresponden a fondos nacionales para obras de infraestructura.

“Eso explica el 85% del incremento presupuestario”, explicó a LA NACION Sebastián Cutrona, concejal de Fuerza Cívica, la aliada “oficial” de Cambiemos. Señaló que la medida de ayer no implica incorporaciones, sino “efectivizaciones”, y planteó que en el debate presupuestario su fuerza incorporó que las vacantes de planta se cubrieran con personal transitorio.

Hasta 2015, La Rioja no tenía ley de coparticipación municipal; después de que se sancionó, se hizo un acuerdo por el que la provincia pagaba los sueldos municipales de los empleados permanentes que existían hasta esa fecha de corte; los que se incorporan quedan a cargo del municipio. Los estatales cobran entre 5500 y 6000 pesos en la categoría base (que se paga del 1 al 5); después (del 15 al 19 de cada mes) reciben la “quincenita”, un adicional no remunerativo de hasta $ 3500. Paredes Urquiza ayer se comprometió también a pagar $ 1500 extras a los que reciben $ 1000 de “quincenita”.

Inés Brizuela y Doria, diputada peronista enfrentada al intendente, calificó de “demagogia al palo” la efectivización de personal. En Twitter ironizó con “#Cambiemos”.

Una práctica habitual de los municipios -según confirmaron a LA NACION diferentes referentes- es usar fondos de coparticipación para pagar sueldos, por lo que los intendentes suelen “desfilar” hacia la gobernación o a la Nación para pedir refuerzos presupuestarios.

Es en ese marco que la administración macrista también quiere aplicarles a los intendentes un esquema similar al que evalúa destinar a los gobernadores, el de “premios” a los que mejor administran. Sería a partir de una planilla donde se consignan distintas áreas y se les adjudica puntaje. La intención es instrumentarla tras las elecciones.