La 76ª Fiesta Nacional de la Olivicultura se celebrará este miércoles en la ciudad riojana de Aimogasta, el centro de la actividad en el país, donde los olivares y fincas productoras se ofrecen al visitante en circuitos combinados con la riqueza paisajística del corredor turístico de la Costa del Velasco.
La secretaría de Turismo de La Rioja informó a Télam que en esa ciudad, cabecera del departamento Arauco -que da su nombre la aceituna emblemática del país- habrá un festival artístico musical y se coronará a la Reina de la fiesta.
Situada en las últimas estribaciones de la Sierra de Velasco, en el norte provincial, la Capital Nacional de la Olivicultura concentra una porción de la mayor superficie implantada de olivos y es un importante centro comercial y turístico, con eje en el corredor llamado la Ruta Olivícola.

Uno de los atractivos para los visitantes es el Olivo Cuatricentenario, emblema indiscutible que identifica a los arauqueños, reconocido como el Padre de la Olivicultura en Argentina y declarado árbol histórico, en torno al cual desde 1953 se realiza esta celebración.

Relatos históricos aseguran que el árbol fue salvado de la tala masiva ordenada en toda América por el Rey Carlos III España en el siglo XVIII, tras ser anoticiado de la rápida multiplicación de olivos en la Nueva Rioja y la excelencia de sus productos del varietal arauco.

El colorido de la narración –afirman- fue que la única planta se salvo al ser tapada por una batea que doña Expectación De Fuente De Ávila, utilizó como protección, y a partir de ese ejemplar volvió a esparcirse la olivicultura no sólo en la Argentina, sino que también se llevaron estacas a Chile y Perú.

Empresarios, cosecheros y bellas candidatas a ser soberanas de esta fiesta conocida a nivel internacional, se reúnen en su honor, en el hábitat natural de este árbol cultivado con métodos tradicionales que incluye el riego por inundación y la superficie cultivada dividida en melgas.

La Rioja es la primera productora de aceituna de mesa y exportadora de aceite de oliva de Argentina, convirtiéndose en la embajadora de la ruta gastronómica que combina lugares, sabores y colores.

La Fiesta Nacional de la Olivicultura es la culminación de una intensa semana de festejos, y ya entrada la madrugada se elige a la Reina Nacional, cuya misión es promocionar y posicionar el acervo histórico, turístico y cultural riojano.

Diferentes atractivos hacen de este Departamento un destino digno de visitar durante todo el año, como las aguas termales de Santa Teresita; restos arqueológicos y antropológicos; turismo aventura, con carrovelismo en Vientos del Señor, y el turismo religioso en el Señor de la Peña, entre otros.

Tanto el Gobierno de la provincia como el municipal y la Comisión Organizadora, coincidieron en que buscan innovar en cada edición de la fiesta y lograr la excelencia para los vecinos y turistas que se incrementan cada año.