El folklore electoral argentino siempre augura tironeos y disputas en vísperas de los cierres de listas de candidatos. En Cambiemos, los tironeos alcanzaron tal punto que ya no se disimulan: anteayer, por caso, los diputados radicales le declararon un virtual boicot al jefe de Gabinete, Marcos Peña, cuando ofreció su informe en la Cámara baja. Nadie lo aplaudió, nadie lo defendió. El día previo habían pegado el faltazo a la reunión del interbloque con sus socios de Pro. Y difícilmente sus lugartenientes participen, el martes próximo, de la habitual reunión con Peña en la Casa Rosada.

El malestar en el radicalismo recrudeció porque observaron que sus socios macristas pretenden imponer nombres propios en las listas de los principales distritos, o bien arrebatarles lugares clave en provincias donde se renuevan apenas dos o tres legisladores. Sonará a frase trillada, pero la frazada es corta y los tres socios -Pro, UCR y Coalición Cívica- exhiben ambiciones legítimas de acrecentar sus respectivos rebaños legislativos.

El problema aquí es que el radicalismo pone en juego en estas elecciones nada menos que el 63% de sus bancas, esto es 24 de sus 38 diputados nacionales. Y no quiere disminuir su representación legislativa porque, aduce, es la UCR la que tiene presencia en el territorio, no así Pro.

En el macrismo relativizan el enojo de sus aliados: en casi todas las provincias las listas serán lideradas por radicales, sostienen. Mientras tanto, el sector de la UCR más cercano al Gobierno cree que, finalmente, la sangre no llegará al río y enmarcan estas tensiones dentro de la lógica del armado de las listas. “En todo el país, salvo en la Capital, logramos constituir Cambiemos. Eso es un enorme objetivo cumplido”, se vanaglorian.

Empero, reconocen que en distritos como Córdoba la situación es compleja. Allí, el intendente capitalino, Ramón Mestre, pretendía incluir a su hermano Diego -cuyo mandato de diputado nacional vence este año- en la nómina. Pero la contraoferta de la Casa Rosada fue, después de acordar que Héctor Baldassi (Pro) encabezara la lista, que el mestrismo designara a las dos candidatas mujeres para cumplir con el cupo. Ergo, Diego Mestre quedaría afuera. Ahora el mestrismo no descarta competir por fuera de Cambiemos.

El malestar es también profundo en Santa Fe, donde la UCR debió pactar con Pro para que el actual diputado Mario Barletta se bajara de la candidatura. Pese a su buena imagen en las encuestas, este radical santafecino fue vetado por los dirigentes de Pro locales, resentidos todavía por las críticas que Barletta le endilgó al ex candidato a gobernador macrista Miguel Del Sel en la campaña anterior.

El veto a Barletta indignó a sus colegas en la Cámara de Diputados, que decidieron convocar al bloque al presidente de la UCR, José Corral, quien, a su vez, comanda el radicalismo santafecino. Corral acudirá a la cita el martes próximo.

“Ellos (por el macrismo) piensan que queremos cargos; no es así, pero están equivocados si creen que nos van a sustituir. Siempre hay tironeos en los días previos a los cierres de listas, pero nuestras alarmas se encendieron cuando confirmamos que Pro pretende avanzar sobre candidaturas en distritos donde predomina la UCR, no el macrismo”, despotrican en el bloque radical.

En Jujuy, por caso, el radicalismo pondrá en juego dos bancas. Pero el macrismo ya le anticipó al gobernador Gerardo Morales que quiere un lugar. Ergo, la UCR perdería un integrante. Un caso similar se da en Santa Cruz: allí también la UCR quiere renovar las dos bancas que pondrá en juego -encabezará Eduardo Costa-, pero Pro ya reclama un lugar. “El macrismo no existe en Santa Cruz y pretende crecer a costa nuestra”, sostienen.

Según LA NACIÓN, un caso idéntico sucede en La Rioja, donde si bien la nómina de candidatos a senadores será liderada por Julio Martínez (UCR), actual ministro de Defensa, Pro pretende encabezar la lista de diputados, con lo que la UCR resignaría una banca. En Chaco se anticipa una fuerte disputa con la CC: allí Pro busca la banca que dejará Alicia Terada, allegada a Elisa Carrió.

Pero la frutilla del postre es la Capital. Aquí, la UCR orgánica debe competir por fuera de Cambiemos por el veto de Pro a Martín Lousteau. El radicalismo porteño se dividió y los más afines al Gobierno, entre ellos Facundo Suárez Lastra, esperaban un lugar importante en la nómina de candidatos a diputados. Se quedarían con las ganas.